Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

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viernes, 20 de mayo de 2016

Suarismo

EL SUARISMO, SEGÚN CASTELLANI

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220px-Franciscus_Suarez,_S.I._(1548-1617) 

“Un padre le deja de herencia a su hijo una casa y una tuberculosis; la casa es tradición, la tuberculosis no es tradición.

No. Ni la Colonia, ni la Organización nacional de 53 crearon aquí una filosofía con pensamiento original; y lo que es más, ni siquiera una filosofía continuada y permanente con cualquier pensamiento, aunque sea ajeno. Este fenómeno se explica de la siguiente manera: el suarismo fue la primera metafísica que aportó a nuestras playas,, cuando en Norteamérica todavía estaban cazando indios con Winchester y leyendo la Biblia, puesto que fuimos adultos antes que ellos, y quizás fuimos adultos antes de tiempo, con una adultez importada y prematura.

El suarismo fue la primera metafísica que aportó a la colonia, el primer reflejo de la filosofía europea que hubo en la Argentina. El suarismo fue, por decirlo así, la filosofía oficial del gran imperio español, y penetró con las armas españolas en Italia, en Germania y en toda Hispanoamérica: fue la filosofía de la Contrarreforma, una especie de arreglo ecléctico de la primera escolástica. Francisco Suárez, granadino, profesor en Coimbra, hizo una especie de gran compilación sistemática de la filosofía cristiana con el título de DISPUTATIONES METAPHYSICAE, tomando nominalmente como base a Santo Tomás de Aquino, pero introduciendo en su sistema tesis enteramente inconciliables de Guillermo Occam y Duns Scoto que simplemente-para decirlo sin ambages-rompen el espinazo de la doctrina metafísica de Santo Tomás.


Francisco_Suarez_(1590)_Commentariorum_ac_disputationum_in_tertiam_partem_divi_Thomae (1) 

Estas tesis son principalmente cuatro:
  1. La no distinción real entre la esencia y la existencia.
  2. El conocimiento intelectual de lo singular antes que de lo universal..
  3. El voluntarismo: distinción real del intelecto especulativo y el práctico; predominio del intelecto práctico
  4. La aptitud de existir de la materia sin la forma.
En otras muchas tesis particulares se apartó Suárez de Santo Tomás; pero estas que he nombrado son tesis fundamentales, de modo que configuran un sistema metafísico-o por mejor decir una metafísica y coherente y sin sistema- enteramente distinta y aún contraria a la de Santo Tomás; de manera que llamar al suarismo tomismo español o tomismo jesuita o tomismo moderno o tomismo de cualquier manera, es un simple equívoco; y decir que Suárez es “el mayor comentador de Santo Tomás”, es una cruda falsedad.

Suárez, lo mismo que Duns Scoto, no fue un comentador ni un discípulo sino un émulo de Santo Tomás; y siendo de poca potencia metafísica, es decir, mediocre como filósofo, intentó construir una “filosofía moderna” acogiendo la cantidad de corrientes divergentes y antitradicionales que habían tomado auge en el Renacimiento, corrientes que no llegó absorber ni a asimilar del todo.

Cualesquiera sean su méritos como teólogo y como jurista, su obra filosófica es endeble, es ecléctica, es invertebrada, no está iluminada por el sol de una intuición del Ser- lo que es propio de todo gran metafísico- sino que es un mandamiento o combinación de tesis que no pueden fundirse entre sí en una gran intuición. La decadencia de la escolástica no cesó con Suárez como como se suele decir; sino que Suárez es el producto más notable de esa decadencia. La decadencia de la escolástica viene desde el siglo XIV, desde el olvido y la negligencia en que se dejó la obra genial del príncipe de la Escolástica, Tomás de Aquino, y Suárez transformó esa negligencia en falsificación”.
(Seis ensayos y tres cartas, Ediciones Dictio, Buenos Aires,1978,pp.94-96)

 

miércoles, 17 de agosto de 2011

España


Cuando volvimos de España hace dos años después de otros dos de inmoración (o inmuración) nos preguntaban:
-- ¿Qué tal la España, usted que ha visto la España?
Respondíamos:
-- No sabemos. No la hemos recorrido. Estábamos reclusos. Sólo podíamos verla a través del ojo de un cerrojo.
Pero, pensándolo bien, por el ojo de la cerradura es donde se ven las cosas secretas. [...]
Somos más curiosos que cualquier sirvienta: algo hemos debido ver -- además de la última palabra sobre el caso Verdaguer, que estamos pretendiendo dar aquí. [...]
El español es el hombre de la pasión, no el hombre de la acción o la inteligencia, según Madariaga: si una gran pasión unifica su latente anarquía (lo cual no es nada fácil), es trabajador, activo e inteligente como el que más. Pero las pasiones que suelen apoderarse del español, no es la pasión de la avaricia [...] Es más bien la pasión de la religión o del honor --o del honor de la religión-- [...]
Por falta de grandes pasiones colectivas, el español sería ahora (como lo es por cierto) haragán y fiestero, pasivo y fatalista, insubordinado, aislado del mundo y displicente de la técnicas y las ciencias experimentales. [...]
Un conocido nuestro, estando nosotros en Barcelona, quería presentarse al Congreso Suareciano que allí funcionaba, y exclamar solemnemente en una sesión plenaria: "¡Suárez es la causa de la decadencia española!"
Fue disuadido por suerte: porque la podía pasar muy mal. Era "tomista" furioso. Entonces escribió una larga Memoria, abarrotada de tecnicismos, en prueba de su desaforada tesis, cuya lectura le hubimos de soportar. [...]
Según nuestro amigo, Suárez habría llevado tras sí la "ciencia española", desviándola y esterilizándola. Impuesto por obligación, por puntillo de honra nacional, y por facilonería, Suárez influyó en todo el proceso intelectual español hasta nuestros días, positiva o negativamente: hasta en Balmes, hasta en Unamuno --aunque éstos no lo sepan--, hasta en Ortega. [...]
En cuanto a su metafísica, aunque se diga que no es sino "la de Santo Tomás puesta al día", es una metafísica cismática del tomismo, compuesta de injertos y ensambles, en que se dan la mano (o más exactamente, se tocan con los pies) Santo Tomás, Escoto, Occam y el mismo Suárez, lo que él llama moderni: palabra que ha dado origen al infundio de la "modernidad' de su metafísica. [...]
El catalán concluyó con malicia, acabada ya la lectura, que a Verdaguer lo aplazaron tres veces en teología, porque en el Seminario se enseñaba teología suarista. Nosotros le argüimos que lo aplazaron porque no estudiaba; que se dejase de macanas. Rebatió con humor que "si hubiesen enseñado a Santo Tomás, Verdaguer habría estudiado: era un joven estudioso y muy inteligente. Se hubiera entusiasmado por Santo Tomás: no hubiera podido menos. Pero Suárez, con su teología y filosofía sin coherencia íntima, sin "desemboque en la percepción", sin relación continua con lo concreto, no puede dar cohesión intelectual, gozo intelectual, contemplación: no puede entusiasmar a nadie y menos a un tipo genial. Aburre, deseca, hincha; forma conceptualistas, racionalistas y, a la postre, charlatanes. Desvía al intelecto de su natural sendero y lo empantana en clasificaciones y distinciones de palabras.
"Y lo que le pasó a Verdaguer le pasó a toda España" -- concluía. Suárez impuesto por obligación, propagado por su poderosa Orden y vulgarizado por el clero, tiñó de conceptualismo la mente española, y la hizo reacia a las ciencias positivas: y estéril en las especulativas. [...]
No se podía discutir con el dominico, porque tenía una verba incoercible. Nosotros no osaríamos pronunciar todo lo que nos dijo; y su tesis nos parece muy discutible y delicada: más aún, paradójica. Pero tampoco podríamos negarlo. [...]
Después de la lectura de su imposible Memoria, el tremendo dominico se destapó con una acre diatriba acerca de los estudios en el clero español; que no nos atreveríamos a transcribir aquí como la tenemos anotada en nuestro diario. [...]
"El cura español no aprecia el trabajo intelectual, y el ambiente en que él actúa, mucho menos. Al contrario, muchas veces. Los Obispos no son elegidos entre los más doctos e intelectuales (lo cual quiere decir simplemente "espirituales"), sino entre los mejores administradores y gerentes. ¡Como si la Iglesia fuese una compañía industrial o mercantil!
"No digo que no se necesite también para obispar bien buena dosis de talento práctico. Pero lo malo es que los 'practicones' sin excelencia intelectual suelen tomar en inquina a los 'doctores sacros'. Y, sin embargo, San Pablo enumera el carisma de Doctor junto al de Pastor; y antes que él, incluso. Un buen teólogo merece tanto respeto como un obispo, en ley paulina. ¿Se da eso hoy, por ventura? [...]
--Nosotros hemos sido batidos en sangre --dijo lentamente, mirando arriba; no hace mucho. El clero español ha rendido un tremendo tributo de sangre y el pueblo español más. Una parte de España se convirtió en Caín; o las dos, mejor dicho. Nos mataban a nosotros los sacerdotes como perros, este pueblo español que llamamos católico. Si yo le pudiera echar la culpa a Rusia, sería feliz; pero no puedo echarle la culpa a Rusia. De aquí, de abajo de esta tierra brotó todo, lo malo como lo bueno. Los que abatían con toda tranquilidad a sacerdotes y frailes, y los buscaban para eliminarlos, eran gentes de por aquí; gentes que después, al ser tomados prisioneros y fusilados, se confesaban muchas veces y morían en la fe. [...]
Hablaba trabajosamente y repetía frases.
--No sé si esa matanza, ese desborde innatural de crueldad en nuestro pueblo, lo hemos entendido aún. Sentir, ya lo sentimos. Pero no sé si lo hemos entendido. No sé, vamos.
Calló un rato y después dijo:
--Hay demasiados casos como el de Verdaguer en la Iglesia, casos en que la inteligencia es destrozada por la sociedad. Cuando es la sociedad religiosa, es pésimo síntoma.
A mí se me ocurrió de repente una pregunta extraordinaria:
--¿Cree usted que hay una relación entre el caso de Verdaguer y las matanzas de sacerdotes en Cataluña?
--Hay una relación directa --nos dijo.
El Ruiseñor Fusilado
Suárez, Verdaguer y la quema de iglesias...