Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

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sábado, 30 de octubre de 2021

Nueva edición (revisada)

 May be an illustration of text that says 'Leonardo Castellani SAN AGUSTÍN YNOSOTROS VORTICE A JAUJA'

LEONARDO CASTELLANI
SAN AGUSTÍN
Y NOSOTROS

2ª edición revisada

V Ó R T I C E  -  J A U J A
272 páginas  |  16 x 23 cm.  |  $ 1200

Prólogo

I   El Punto de Partida: la “Subjetividad” en San Agustín
II   Las Confesiones
III   El Esquema Vivo del Agustinismo
IV   San Agustín y la Filosofía Existencial
V   La Destrucción de la Tradición
VI   La Verdad
VII   El Prejuicio Idealista y el Principio de la Sabiduría
VIII   La Prueba de la Existencia de Dios
IX   El Dolor: La Naturaleza del Mal
X   El Placer y la Vida Estética
XI   El Arte y Nosotros
XII   El Placer y el Ascetismo: los Falsos Éxtasis
XIII   Recetas y Problemas

Índice Temático y Onomástico

Esta obra es una digna celebración de San Agustín, pues Castellani no se limita a exponer sus ideas mediante un esquema seco, ni a levantar alabanzas a su genio gigantesco, sino a filosofar al modo del gran Obispo de Hipona y vincularlo a la tradición cristiana posterior, llegando incluso hasta Kierkegaard, para tratar los temas de nuestro tiempo y de todos los tiempos. Estas páginas constituyen, además, una vuelta a los principios, pues en su desarrollo quedan explicados, con una claridad y humor inigualables, los puntos fundamentales de la Filosofía.

 

sábado, 9 de octubre de 2021

¿Castellani inspración?

 

Juan XXIV, el sucesor del Papa Francisco


 

La prensa nos informa que hace algunos días el Papa Francisco respondió a la 

invitación que le hizo el obispo de Ragusa (Italia) a que visitara su diócesis en 

2025 de este modo: ““El Santo Padre sonrió y asintió con la cabeza, y con 

una broma respondió diciendo que en 2025 Juan XXIV hará esa visita”.

Los titulares y analistas se han dado desde ese día a especular acerca del sucesor 

en el que piensa Francisco o, al menos, en las características que debería tener. Y 

si espera que tome el nombre de Juan XXIV es porque lo supone comprometidísimo 

con el más que fracasado Concilio Vaticano II. Un buen análisis del hecho puede 

encontrarse en el artículo de Carlos Esteban.

Sin embargo, los argentinos no podemos dejar de señalar algunos hechos. No hay

 duda que el obispo de Raguso se animó a develar a la prensa el diálogo privado 

con Bergoglio porque este mismo le pidió que lo hiciera. Así se ha manejado siempre 

a lo largo de su pontificado en Buenos Aires y en Roma. ¿Qué quiso decir entonces? 

¿Solamente una broma sobre su sucesor al que ya eligió nombre? 

Podría haber algo más. El P. Leonardo Castellani, jesuita argentino expulsado de 

la Compañía, buen teólogo y mejor escritor, y al que Bergoglio conoce muy bien, 

escribió una novela en 1964 titulada Juan XXIII, Juan XXIV.Una fantasía (Theoría, 

Buenos Aires). En ella se narra que, cuando en 1963 murió el Cónclave elige a 

un papa argentino, un jesuita que ejercía su ministerio en el porteñísimo barrio 

de San Telmo, un teólogo excepcional, cuyo nombre era Ducadelia. Pío Ducadelia,

 al ser elegido papa, tomó el nombre de Juan XXIV.

El cura Pío Ducadelia es un sacerdote que ha tenido problemas con la jerarquía

 de la Compañía de Jesús por opiniones y actitudes juzgadas irreverentes. ¿Cómo 

llega Ducadelia al papado sin siquiera ser cardenal? En su fantasía anticipatoria, 

Castellani imagina una situación mundial caótica. Francia ha ganado una 

guerra contra la Unión Soviética, que desaparece, y los Estados Unidos han 

invadido América del Sur. Ducadelia se encuentra en Montevideo, pero el arzobispo 

de Buenos Aires lo va a buscar y le pide que lo acompañe a Roma, como asesor 

en el Concilio que ha de elegir al sucesor de Roncalli. Ducadelia es un gran

 teólogo. Y el Cónclave, debido a la situación excepcional del mundo y de la Iglesia,

 lo elige Papa. 

Juan XXIII, Juan XXIV. Una fantasía explica a lo largo de sus 342 páginas

 cómo la burocracia vaticana le hace la vida imposible al Papa y sabotea sus reformas. 

El libro narra las vicisitudes de ese papa para sobrevivir en Roma —conseguir 

mate, hacer comprensibles sus argentinismos, adaptar la picardía y algunos tics 

porteños que los romanos no entienden—. Al margen de estas tribulaciones 

cotidianas, Leonardo Castellani plantea la necesidad de una modernización y 

humanización de la Iglesia. Porque Ducadelia quiere reformar la institución partiendo

 de la acepción original de la palabra Iglesia, que significa asamblea, es decir, 

reunión de los fieles. Quiere vender los tesoros del Vaticano, quiere que los pastores

 sean austeros, quiere eliminar la pompa, los privilegios, las rigideces dogmáticas, 

quiere revalorizar la tarea de los laicos, clama contra el pecado eclesial, sale de

 noche a caminar por Roma y a compartir la vida de los pobres. Por todo ello le 

ponen palos en la rueda.

Parecería que Pío Ducadelia, Juan XXIV, es la anticipación de Francisco, o bien, 

que Francisco no hizo más que llevar a la práctica las reformas de la Iglesia que 

Castellani imaginó en su novela. Pero éste imaginó un final feliz y Pío Ducadelia 

era, además de excelente teólogo, una persona inteligente y hábil. Bergoglio es 

todo lo contrario. Y claro, el resultado es el desastre que tenemos ante nuestros ojos. 

Quizás el Papa Francisco, viendo el fracaso irremediable de su pontificado y 

sabiendo que su días están contados, espera que sea su sucesor que culmine

 la obra por él comenzada. Veremos. De lo que sí podemos estar seguro es

 que nunca más un argentino —y me atrevería a decir que tampoco un 

latinoamericano— será elegidos en un cónclave. El que se quemó con leche, 

ve una vaca y llora. 

sábado, 31 de julio de 2021

Castellani y los curdos

 

CON PERDON DE LA PALABRA

Castellani y los curdos


Viudo, yo me volví a casar. Y tuve la fortuna de que me tocaran dos suegros estupendos. Me referiré aquí al primero de ellos, Carlos Ibarguren (h), que quizá haya sido mi mejor amigo y me enseñó muchas cosas. Por él me enteré del asunto que paso a tratar.­

Carlitos, así lo llamaba todo el mundo, fue un nacionalista destacado, tenía buena pluma y había escrito el libro De Monroe a la Buena Vecindadreferido a la política exterior norteamericana. Libro del cual la embajada yanqui compró dos ediciones para evitar su difusión.

 

Pues bien, Carlitos me explicó este asunto de Catos y Curdos que paso a tratar.­

Los Catos constituían la vertiente católica del nacionalismo argentino, formada en los Cursos de Cultura Católica, de señalada influencia en nuestro país. Los Curdos eran los viejos trompeadores nacionalistas, herederos de la Liga Patriótica de los hermanos Carlés. Aquella que había mantenido el orden en las celebraciones del Centenario, fusil en mano.

No se distinguían éstos por su piedad, pese a ser primariamente saludables.­

Me explicó Carlitos que uno de los muchos méritos del padre Leonardo Castellani SJ consistió en catequizar a los Curdos, quienes vieron en él un sacerdote capaz de entenderlos. A la vez que el cura recibió de ellos alguna influencia, como ser el gusto por las trasnochadas, por la  política y por el periodismo.

Cuando Castellani integró una lista de candidatos a diputado por la Alianza Libertadora Nacionalista, los Curdos confirmaron que el sacerdote hablaba su mismo idioma. Sin perjuicio de que esa candidatura la ocasionara un grave desencuentro con su orden.­

O sea que a Castellani se debe el bautismo de una fracción importante del nacionalismo argentino. ­

Ejemplo de ello es el caso de Nenucho Muñiz, caricaturista temible de los periódicos nacionalistas y religiosamente escéptico, que acudía provisto de un grabador a la iglesia del Tránsito para grabar los sermones dominicales de Castellani, reunidos más tarde en un tomo titulado Domingueras Prédicas. 

Tuve yo el honor de tratar bastante a Castellani, que bautizó a mi hijo mayor, hoy sacerdote. Logré que colaborara en el periódico De Este Tiempo que publicábamos con algunos amigos bajo la tutela de Franci Seeber. Y le escribí el prólogo de su libro Nueva Crítica Literaria, hablando en el acto en que éste fue presentado. También hablé en su presencia cuando se celebró un aniversario del combate de la Vuelta de Obligado en el desaparecido restaurant de la Estación Retiro.­

Alguna vez estuvo a cenar en casa. Oportunidad en que nos contó que antiguos padres de la Iglesia habían creído en la posible existencia de Angeles Neutrales, que no habían tomado parte en la batalla librada entre los ángeles fieles encabezados por Miguel y los ángeles rebeldes, seguidores de Luzbel.

Esos Angeles Neutrales serían los gnomos, elfos y duendes que vagan por el mundo a la espera de una segunda oportunidad para pronunciarse.

Claro, explicó el cura, que eso no es posible pues los ángeles, puro espíritu, tienen conocimiento directo de las cosas y no se valen del razonamiento para llegar a una conclusión, de modo que no dudan.

lunes, 19 de julio de 2021

Castellani y el Liberalismo - con Carlos Daniel Lasa

 Para ver https://youtu.be/s8EFbZ3sDz0

Cinecittà, perenne fábrica de sueños

Cinecittà es el Hollywood italiano. Con 40 hectáreas, es el estudio de filmación más grande de Europa. Fue inaugurada por Benito Mussolini el 21 de abril de 1937, en un gran acto junto a su hijo Vittorio y el director general de cinematografía Luigi Freddi. Allí se filmaron grandes megaproducciones como Scipione l'africano (1937) y La corona di ferro (1941).  Después de la Segunda Guerra Mundial, fue utilizado durante dos años como campo de "desplazados". Se calcula que en esos dos años llegó a albergar a tres mil refugiados divididos en dos grupos: italianos (incluyendo numerosos colonos de Libia y Dalmacia) e "internacionales" (yugoslavos, polacos, egipcios, iraníes y griegos). Es en este contexto que el P. Castellani usa a esta "ciudad" como marco y escenario de su novela Los Papeles de Benjamín Benavides.

Don Benjamín —o don Benya, como le llamaban los guardianes italianos— era un judío sefardí que estaba —y estará eternamente— preso en el campo de concentración de Cinecittà, a 12 kilómetros de Roma; el Hollywood italiano soñado por Mussolini y realizado en parte, que las tropas aliadas convirtieron en campamento de prisioneros, criminales, vagos o repatriables: de evacuees, co­mo los llamaban los soldados yanquis: pronunciar eveicuyís. Don Benya ¿en qué categoría estaba? Ni él, ni yo, ni nadie lo sabe. Agarrado por la oleada del vendaval contemporáneo, había sido arrojado a un rincón, cargado de cadenas y olvidado. Lo más claro que se podía sacar de su caso era lo siguiente: —Don Benya, ¿por qué está usted preso? —Porque no tengo papeles. —Pídalos a Alemania. —En Alemania los destruyeron por ser yo judío. —Pídalos pues a los italianos. —Los italianos aquí dependen de los norteamericanos. —Pídalos a los norteamericanos. —Los norteamericanos tienen otra cosa que hacer que ocuparse de un miserable como yo —dijo el pobre Benya. En definitiva, don Benya estaba preso . . .

A continuación una simpática nota aparecida en el diario La Prensa escrita por Mariano Casas Di Nardo:

Los 19 estudios que componen el set más importante de Europa no descansan a 84 años de su inauguración

Cinecittà, perenne fábrica de sueños

El recuerdo de Mastroianni y Charlston Heston, de Fellini, Audrey Hepburn, Gassman y Liz Taylor es el combustible espiritual que mueve esta gran usina del séptimo arte.

 


jueves, 8 de julio de 2021

Los siete sellos

Con un poco de retraso retransmitimos la buena noticia de que se ha iniciado la filmación del capítulo 2º, "Los siete sellos", de la miniserie El Apocalipsis de San Juan, según el P. Leonardo Castellani, que estrenará (Dios mediante) a fines de septiembre 2021.

Compartimos algunas fotografías tomadas de las páginas de Caravel Films del director Simón D. y NeoReaccionario del fotógrafo Mariano Pérez.

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viernes, 2 de julio de 2021

Un Léon Bloy argentin

Pour ce nouveau numero hebdomadaire de Perles de Culture, Anne Brassié reçoit Erick Audouard pour « La vérité ou le néant », sa nouvelle anthologie des écrits de Leonardo Castellani, ce jésuite argentin, mort en 1981. Il éleva son chant au dessus des fracas du monde, avec humour et sagesse et une plume incomparable. 

 

viernes, 4 de junio de 2021

Castellani's Apokalypse of St John with English subs

Rafael de Arízaga 

@RafaeldeArizaga 

This is wonderful. A fantastically produced interpretation of Fr. Castellani’s teaching on St. John’s Apocalypse, now with very good English subs. Fr. Castellani has been a decisive influence on my formation. I highly recommend this take on his doctrine. Time to return to a truly Christian theology of history. There may be minor quibbles here or there with this reading of Fr. Castellani (or with Castellani himself), but what one gets out of it more than compensates for that. 

Fr. Castellani has come recommended to me by wise and holy pastors, and I find him highly illuminating. One final thing: that commentary on the Apocalypse in Anglo circles is dominated by protestant kooks should not scare Catholics away from reading what the Church herself, and her greatest theologians, have said about it. On the contrary, it’s the best inoculation against heresy.


Activate subtitles clicking in CC.


jueves, 20 de mayo de 2021

Entrevista a Erick Audouard, su traductor al francés

 

Erick Audouard, su traductor al francés, lamenta el olvido de la escatología

Al padre Castellani «no se le permitió hablar del Apocalipsis ni de la Parusía en la Iglesia»

Leonardo Castellani.
El padre Leonardo Castellani, uno de los grandes escritores argentinos del siglo XX, empieza a ser conocido para el público de habla no española gracias a su cuidada y rica traducción al francés por obra de Érick Audouard. 
 

El jesuita Leonardo Castellani (1899-1981), sacerdote, escritor, filósofo y teólogo y, sobre todo, combatiente de la pluma por Dios y por su patria argentina, e introducido en España hace algunos años a impulsos de Juan Manuel de Prada, puede ser ya leído en francés.

Y es gracias al empeño y el cuidado de Érick Audouard, quien no duda en calificarle como "el Argentino Magnífico". En 2017 publicó una primera selección de escritos castellanianos, Le Verbe dans le sang [El Verbo en la sangre], y acaba de ver la luz una segunda, La Vérité ou le néant [La Verdad o la nada].

Todo un regalo para provocar en el lector galo las mismas sacudidas católicas que la lectura de Castellani provoca en su lengua original.

-¿Cómo conoció a Leonardo Castellani ?

-Por casualidad, o providencialmente, según el punto de vista. Un día, mientras realizaba una investigación histórica sobre las enfermedades de la modernidad, oí a un psiquiatra mencionar su nombre; lo asoció al de Chesterton, un autor al que sigo con pasión desde el inicio de mi propio viaje.

»A medida que fui descubriendo su obra, me sorprendió la amplitud y profundidad de este pensador argentino totalmente desconocido que abordó temas esenciales de todas las maneras posibles. No sólo había un pensamiento poderoso, singular, todo un mundo, con sus dramas, sus fantasías, sus personajes, como sólo las grandes imaginaciones son capaces de producir, sino un verdadero destino, una vida ejemplar de testigo de la Verdad. Él mismo lo sabía. Una nota encontrada en sus cuadernos dice: “Me parece que Dios explicara algunas cosas con mi vida... no yo con mis libros”.

-¿Qué es lo que más le atrajo de su obra y de su vida?

-En primer lugar el tono, la superioridad natural, el humor casi constante. Un hombre totalmente en su idioma. Algo más musical que intelectual, como la brutal autoridad de un pianista sobre su teclado. Algo que se escucha antes de entenderlo. Y como era una autoridad a la vez religiosa, filosófica y literaria, era una maravilla. Y todavía lo es.

»Entonces, en los terribles acontecimientos de su vida, lo que me conmueve es quizás menos lo que hizo que lo que no pudo hacer. Nunca pudo aguar su vino. Nunca pudo halagar la estupidez y nunca pudo servir a dos amos.

Portada de

"La Verdad o la nada": un título que describe a la perfección la vida y obra de Leonardo Castellani.

-¿Por qué considera importante dar a conocer su obra al público francófono?

-Perdóname, pero no hay un “público francófono”. Sólo hay unas pocas almas hablando un francés cada vez más degradado y dispersas en un territorio desgarrado. No sé lo que es importante para ellas, sólo sé lo que es importante para mí. Y eso es lo que propongo.

-¿Qué criterio selectivo ha guiado esta nueva antología de Castellani?

-Esta segunda antología, La Vérité ou le néant, no contiene crítica literaria, a diferencia de la primera, Le Verbe dans le sang, publicada en 2017. Se compone esencialmente de textos en torno a la cuestión de la Verdad: conferencias, lecciones, exégesis, sermones, discursos, cartas y algunos poemas incluidos.

»Mi criterio de elección fue la franqueza de su enseñanza, un enfoque más didáctico e incluso más radical de la escatología cristiana. ¿Por qué ? Porque creo que la pérdida de esta escatología fue responsable de la apostasía de un gran número de cristianos, mucho antes del Concilio Vaticano II. Este es uno de los principales datos que se pueden extraer de la existencia de Leonardo Castellani. Ya no se le permitió hablar del Apocalipsis ni de la Parusía en la Iglesia.

-Castellani es un autor lingüísticamente complejo, por sus innovaciones, sus sobre-entendidos, sus dobles sentidos. ¿Cómo lo ha resuelto en el idioma francés?

-No me corresponde a mí decirlo. Hice el trabajo que tenía que hacer, con el apoyo de un buen amigo escritor de Buenos Aires, que además de facilitarme las obras y los textos de Castellani, a veces muy difíciles de encontrar, me proporcionó todo lo que necesitaba en cuanto a diccionarios: lunfardo, porteño, criollo y hasta lenguas indígenas.

Érick Audouard.

Érick Audouard se define como "católico, francés, escritor, esposo, padre de un hijo... más o menos en este orden".

»En cuanto a los neologismos que Castellani gustaba de forjar, como comparto este gusto de escritor fue más bien un gran placer crear equivalentes en mi idioma. Otro amigo argentino me dijo que su madre prefería leerlo en mi traducción. Es una gran exageración, pero como se puede ver mis amigos son muy suaves conmigo.

-¿Cree que es un autor perdurable en el tiempo, a pesar de que siempre escribió muy pegado a la actualidad?

-Me parece que no estuvo muy al tanto de las noticias que pasan, sino de lo que hay detrás de la noticias y no pasa. Los eventos actuales son la ocasión de la Eternidad, o no son nada. Por supuesto que Castellani se interesó por la educación y la política, por los cambios de comportamiento y por las producciones literarias de su tiempo, pero siempre lo hizo desde un punto de vista teológico. Cuando habla de la calle, de una reforma, de un cofrade tonto o de la moda de las minifaldas, no puede evitar hacerlo sub specie æternitatis. Incluso en sus increíbles artículos periodísticos, nunca se olvida de dar la definición correcta a las cosas, para identificar sus primeros principios, para dirigirlas a sus fines últimos.

»Entonces, ¿es Castellani un autor perdurable ? Su obra es más perdurable que todo lo que se escribe hoy en día; de hecho, no creo que esté desapareciendo, sino que nos está viendo desaparecer a toda velocidad.

-¿Qué papel cree que juega la denuncia del fariseísmo en la vida de Castellani?

-Un papel central, como usted sabe. Vio la lucha contra los fariseos como el gran drama de la vida de Cristo. También fue la lucha de su propia vida, antes y después de su expulsión de la orden jesuita. No se puede leer sin encontrar en casi todas las páginas las huellas de esta lucha, cuyo mayor reto es renunciar al resentimiento, para conseguir dar un bien contra un mal. Así lo hizo, no sin gemir a veces, al darnos sus cincuenta libros, tesoro de su alma herida pero invicta.

-¿Puede ser hoy Leonardo Castellani un modelo para sacerdotes y religiosos?

-Es una cuestión difícil, que tiene que ver con la elección y la formación de los hombres de Dios. Sólo puede haber una persona a la que imitar para los religiosos, y es Jesucristo… No soy sacerdote, pero no creo que a todos los curas se les exija la prodigiosa erudición de Castellani ¡ni su genio estilístico! Pero un poco de su verticalidad y virilidad no les haría daño. Aun así, tendría que ser algo más que una parodia de virilidad, por supuesto. "Cuando era un niño, solía rezar para que los sacerdotes fueran santos", escribió: "¡Hoy rezo para que al menos sean hombres!"
 
 

sábado, 15 de mayo de 2021

Proyecto Apokalypsis de S. Juan según Castellani en el diario La Prensa

 [http://www.laprensa.com.ar/501842-Imagenes-del-Apocalipsis.note.aspx]

UN DOCUMENTAL RECREA LA PROFECIA DEL LIBRO DE SAN JUAN, SEGUN CASTELLANI

Imágenes del Apocalipsis

La miniserie, que acaba de estrenar el primer capítulo de los diez que se filmarán, presenta una exquisita calidad cinematográfica. El director, Simón Delacre, es un admirador del teólogo argentino.

Pocas cosas pueden resultar menos extrañas hoy en día que meditar sobre la proximidad del fin de los tiempos. A esa cercanía, que era una sospecha vehemente para la Iglesia al menos hasta hace unos años, adhirieron desde san Pío X a Paul Claudel, desde Belloc y Newman a Donoso Cortés o nuestro Gustavo Martínez Zuviría, como dijo alguna vez el padre Leonardo Castellani. Hoy podría pensarse que cualquier persona evoca esa idea, aunque más no fuera por la peste que asuela al mundo. Ya sea porque se esté horrorizado ante el conteo de muertos o, peor aún, porque se advierta que un designio más siniestro se va consumando en medio del pánico. Pero el Apocalipsis, esa profecía que abraza todo el tiempo de la Iglesia hasta la segunda venida de Cristo, con una referencia constante a los últimos tiempos, sigue siendo en buena medida ignorado. Y no es extraño que así suceda, cuando el libro escrito por el apóstol san Juan ha sido dejado de lado entre quienes le niegan su carácter profético y quienes han visto en él apenas un poema alegórico.

Por eso la aparición de un documental que vuelve a proponer una lectura del último libro de las Sagradas Escrituras es para agradecer. Más aún porque esa lectura es hecha nada menos que de la mano del padre Leonardo Castellani y porque, para mejor, se presenta con una exquisita calidad cinematográfica.

El responsable de esta proeza es Simón Delacre, un director de cine de 39 años, admirador de la obra de Castellani, cuyos escritos viene estudiando "desde hace unos veinte años", según comenta en una entrevista con La Prensa.

Castellani, uno de los mayores intelectuales que ha dado el país, doctor en Filosofía y Teología, estudió como pocos el Apocalipsis, al que aborda en diferentes obras: Los papeles de Benjamín Benavidez, El Evangelio de Jesucristo, Su Majestad Dulcinea, Cristo, ¿vuelve o no vuelve? y El Apocalipsis de San Juan.

CLARIDAD

Delacre, que acaba de estrenar el capítulo I de su documental en YouTube el pasado 26 de marzo y está avanzando con los siguientes, señala que, en este último libro, Castellani reunió y ordenó todo lo que había escrito antes de modo disperso. Y cuenta que se basó en él para su filmación precisamente por su claridad expositiva.

El Apocalipsis es un libro de difícil lectura y, como toda profecía, tiene cierta oscuridad. Incluye visiones del apóstol san Juan que aluden a la consumación de la historia, entre sucesos descomunales y una tribulación como nunca antes se vio. Sin embargo, como señaló Castellani, sería un contrasentido que el mensaje sea por completo oscuro e incomprensible cuando Apocalipsis significa en griego "Revelación". Suele pasarse por alto también que su mensaje tampoco se agota en el anuncio de catástrofes, sino que su fin es el consuelo y la esperanza.

Mediante imágenes y la narración de un locutor, el documental sigue el texto bíblico y la explicación de Castellani, que consiste en una interpretación literal, en la senda de los primeros padres de la Iglesia y de lo que recomienda Pio XII en su encíclica Divino Afflante Spiritu. El sacerdote jesuita se apoya en los escritos patrísticos, los del cardenal Louis Billot y los de san John Henry Newman, entre otros. Esa interpretación literal no desconoce sin embargo que el Apocalipsis está escrito con un lenguaje simbólico que el teólogo ayuda a descifrar.

El primer capítulo de la serie, que ya suma medio millón de vistas desde su estreno hace un mes en https://www.elapocalipsis.org/, se titula Cartas a las 7 iglesias y nos presenta a san Juan exiliado en la isla griega de Patmos por orden del emperador Domiciano en el año 95 d.C.

Desde su destierro, san Juan escribe cartas a las siete iglesias de Asia -Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea-, que eran sufragáneas de la suya. Cada carta contiene un reconocimiento por su labor, una admonición por sus faltas y una promesa de recompensa para quienes se mantengan fieles.

Esas palabras a las siete iglesias son interpretadas aquí como alusiones a siete épocas en la historia de la Iglesia universal. Efeso sería el primer tiempo de la Iglesia; Esmirna, las persecuciones romanas; Tiatira, el esplendor de la Cristiandad en la Edad Media. Cada una, a su vez, encierra una enseñanza para el hombre de hoy.

La adaptación del texto al lenguaje cinematográfico no ha sido nada fácil, pero el resultado es soberbio. Delacre confiesa que "desde el principio sabía lo que no quería hacer: un trabajo para la persona que ya está al tanto del tema". 

"Quería un cine entretenido, de buena calidad, para que lo vea el que no es católico". Para eso trabajó con material de archivo -fotos de alta resolución de grandes obras de la pintura universal- y con filmaciones propias, para hacer el documental más ameno y atractivo.

Así, incluso a las imágenes estáticas les incorporó "una animación digital para que las figuras del cuadro cobren movimiento, y no quedara todo en enfocar la obra y acercarse con la lente. Esa animación permite ver, por ejemplo, cómo san Miguel Arcángel clava su espada al demonio", señala.

ESTRUCTURA

En cuanto a la estructura de los capítulos, comenta que es similar a lo que hizo Castellani en su libro: se mencionan dos o tres versículos y luego se explican. "No quería caer en el recurso fácil de poner los versículos en una placa negra y luego explicarlos, que para eso está el libro, así que filmamos a un actor escribiendo en la playa, en un lugar que quiere representar la isla de Patmos", apunta.

"A esa escritura que va trazando el actor le sigue la explicación narrada por un locutor, ilustrada con las pinturas animadas, las líneas de tiempo, etc. En los siguientes capítulos empezará a haber más efectos", añade. "Me gustaría filmar los cuatro caballos del Apocalipsis con actores, con un buen vestuario, un escenario apropiado", confiesa.

Delacre, casado y con dos niños pequeños, cuenta que "tenía una pequeña empresa de alquiler de juegos para cumpleaños, actividad que de un día para el otro se cortó en marzo del año pasado por la cuarentena". Entonces se dispuso a "aprovechar el tiempo que tenía disponible para encarar este viejo proyecto". Para eso vendió su empresa y lo invirtió en el documental.

El capítulo Cartas a las 7 iglesias es el primero de una serie de septenarios, al que le seguirán los siete sellos (que representan el auge y caída del cristianismo entre guerras y hambre), las siete trompetas (herejías) y las siete copas (castigos de Dios). Más adelante aparecerán el Anticristo o "Fiera del Mar" (el mar es un símbolo asociado al mundo o la política), y el Pseudoprofeta o "Fiera de la Tierra" (la tierra firme es la religión).

"La miniserie la pensé en diez capítulos -según Delacre-, con el último dedicado al sermón escatológico de Jesús". De ese total, el director cuenta que lleva escritos tres guiones. Pero admite que lograr un trabajo profesional como el que se propuso cuesta mucho esfuerzo y dinero -el primer capítulo costó 28.000 dólares, de los que solo cubrió el 30%- y que no podrá continuar si no consigue los fondos.

Sobre lo que resta filmarse, es oportuno recordar lo que advertía Castellani: el Apocalipsis no es una crónica lineal, sino que pertenece a otro género literario, el profético, que tiene sus propias reglas, entre ellas la recapitulación y la historicidad. Su estructura es en espiral: es decir, san Juan toma un aspecto de la historia de la Iglesia y lo desarrolla hasta la Parusía, para luego volver atrás, con el fin de iluminar otra faceta de esa historia hasta llegar otra vez a la Parusía.

MILENARISMO

Hay un elemento del Apocalipsis que suele generar discrepancias -esta vez no fue la excepción- y es el milenarismo, del que trata el capítulo XX del libro. Un asunto que en la miniserie ya fue adelantado al hablarse de la recompensa para los justos. Los milenaristas sostienen que habrá un período de paz y prosperidad para la fe en la tierra por mil años, o por una gran cantidad de años, después de la Segunda Venida de Cristo. Frente a tal idea se alzan quienes sostienen que la venida de Cristo va a ser simultánea con el Juicio Universal, sin período de prosperidad.

Delacre responde en ese sentido que se sujetó, como en todo lo demás, a la interpretación de Castellani, que surge de una lectura literal, y dice que la Iglesia lo que condenó es el milenarismo carnal, algo que está explicado en el filme.

Por lo demás, la miniserie plantea que nuestro presente se correspondería con la última etapa antes de la Parusía. Un tiempo en el cual la influencia que tenía la Iglesia se va reduciendo con rapidez hasta la nada misma y en el que aparecerá el Anticristo.

Sobre esa figura del Anticristo, Castellani alguna vez afirmó que presidirá la apostasía ya consumada, y también que será la cabeza de un imperio tan organizado, fuerte e implacable como era el Imperio Romano. El genial teólogo argentino continúa diciendo que San Pablo llamó al Anticristo "Anomos", hombre sin ley, hombre de pecado. Y que el obstáculo para la aparición de esta figura es el Katéjon que los santos padres asociaron con el Imperio romano. Una asociación que no deja de ser paradójica, ya que el Imperio romano, siendo perseguidor de la Iglesia, garantizó sin embargo el orden con su ejército y su cuerpo jurídico.

Ese "orden romano", la romanidad, compuesta de cuatro pilares -familia, propiedad, ejército y religión-, prosiguió hasta nuestros días, si bien es cierto que hoy asediados y tambaleantes.

Delacre no ve que haya aparecido todavía una figura como la del Anticristo ni como la del Pseudoprofeta, que otros sí ven. "Cualquier de los nombres que se mencionan se queda corto. Puede que sean anticipos de aquellas otras figuras. Cristo dice que se van a levantar muchos falsos profetas. Pero "el" falso profeta no lo veo. En el Apocalipsis se dice que al Pseudoprofeta lo obedecerá el mundo entero, que va a hacer portentos, y que le va a transmitir la autoridad al Anticristo para que todos lo sigan. Eso no lo veo".

Sin embargo, sí cree, junto con Castellani, en la proximidad del fin de los tiempos, y sostiene que el mayor signo que puede verse hoy en ese sentido es la apostasía de la Iglesia.

Pero también acepta que hay signos misteriosos que se han manifestado en torno a la actual pandemia, como la consolidación de un gobierno mundial sin Jesucristo, el surgimiento de filántropos que impulsan sospechosas vacunas para salvar a la humanidad o, en general, la entronización de la ciencia. "Si -concede-. Lo del gobierno mundial o Soros ya muchos lo ven hoy con claridad. Y son signos claros del Anticristo".

"Porque el Anticristo -prosigue- va a ser alguien que va a encabezar todo este movimiento mundial. El Señor del mundo se va a aprovechar de todo este mundo globalizado. A eso apunta la cuarentena".

Cuando a Castellani le preguntaban si la Parusía estaba próxima, el notable sacerdote argentino respondía que no lo sabía, y especulaba que podría venir "el silencio de media hora antes de la séptima trompeta, o sea un arreglo corto de una generación antes del Anticristo", como sucedió en el Siglo XIV. Porque -explicaba- eso depende de dos libres albedríos, el de Dios y el de los hombres, que con su prédica y ejemplo pueden apartar ese final.

El jesuita decía que varias veces los cristianos creyeron próxima la Parusía y se equivocaron, como él podía equivocarse. Pero cuando explica las manifestaciones de la ira de Dios -como corrupción de la cultura, tortura de la ciencia, poder político convertido en tenebroso-, o cuando se refiere a la herejía actual, una herejía total, que no niega solo la obediencia a la Iglesia sino hasta la razón, y que engendra un hombre débil que acepta todo lo que le dicen los diarios, la realidad actual parece reflejada.

En cualquier caso, Delacre ofrece en su documental un guía tradicional y seguro para entender el Apocalipsis. Y dice que se decidió a filmarlo porque está convencido de que la explicación del teólogo argentino "nos da la llave para interpretar el tiempo que vivimos". Claro que, como destaca en la apertura del primer capítulo, nada de lo que se dice en el filme pretende ser dogma, salvo que Cristo vuelve.

 

lunes, 10 de mayo de 2021

Causerie à Ollioules sur Leonardo Castellani (10 juin 2021 à 19h00)

 


Chers amis, 

J'aurai la joie de participer à Ollioules le jeudi 10 juin prochain à 19h00 à la présentation du livre de Leonardo Castellani "La Vérité ou le Néant" avec son traducteur (et ami) Erick Audouard.

Plus d'information dans le document joint avec le lieu et les modalités d'inscription.

Vente et signature des exemplaires à la fin de la causerie. Le livre, qui paraîtra le 12 mai prochain, est en précommande sur le site des Editions Artège: 

 
Je compte sur vous pour faire suivre ce mail à vos amis du sud (Ollioules, Toulon et environs). 

Amitiés. 

Santiago Muzio
 

sábado, 8 de mayo de 2021

«Sobre Esquiú, Más y lo Mismo»

 [https://blogdeciamosayer.blogspot.com/2021/05/sobre-esquiu-mas-y-lo-mismo-leonardo.html]

Nuestro colaborador el Cura Niño, responde hoy a Fray Antonio de Santa Clara, edición de ayer.

Sr. D. J. M. F. U. – Estimado Director:

La publicación del artículo (o lo que sea) titulado «¡Irresponsable!» y firmado con el nombre (que ojalá sea un seudónimo) de Fray Antonio de Santa Clara, Franciscano, Córdoba, es de lamentar; pero si en realidad se trata de una petición con carácter de exigencia, ¿qué le vamos a hacer? Penitencia. Pero nadie me hará creer a mí que sea un franciscano de verdad.

Me servirá para repetir lo dicho en mi ensayo del 8-X-46 en forma más clara, ya que por lo visto hay una persona por lo menos, a quien no me he dado bien a entender. Ando escaso de temas: me servirá esto de tema para otro artículo, cuyo estilo no será como «un armónico coro de exultantes voces», ni tan esplendoroso como «el sol que arroja su refulgente lumbre desde el Oriente», después de haber bañado un Continente, exclamando a su paso: ¡Libertad!; pero al menos será claro, exacto y tranquilo.

Lo dividiremos en tres partes como los sermones: primero, lo que yo no he dicho; segundo, lo que yo he dicho; tercero, lo que yo he querido decir. Omitiré por superfluo explicar lo que soy, porque eso lo hace con abundancia mi religioso contrincante, que solamente en la primera parte de su artículo (o lo que sea) me llama «irresponsable, destemplado, infeliz, carcomido de envidia, escudado en el pseudónimo, impotente, enlodador, incapaz de imitar a Esquiú, el colmo de la audacia, de la inconsciencia y de la perversión...». Vean el número de ayer, a ver si no es cierto. Lo único que no me dice es asesino y ladrón; que es justamente lo que yo soy, aunque en sentido metafórico. Fray Mamerto Esquiú ¿estará gozoso en el cielo de que le haya salido un defensor tan fervoroso? Yo dudo mucho que el Pobrecito de Asís le celebre el vocabulario.

¡A la obra! 1º Lo que yo no he dicho. – He vuelto a leer mi ensayo. Hay muchas erratas de imprenta, pero ¡loado sea Dios! no está nada de lo que contra Esquiú su defensor ha leído, si es que realmente leyó el artículo, cosa que se puede poner en duda. ¿Dije yo que Esquiú no era virtuoso? Dije lo contrario. ¿Dije que no era santo? Dije lo contrario. ¿Dije que era liberal? Ni por sueños. Estoy sospechando que mi acusador no recibe Tribuna, sino que algún malintencionado le sopló una falsa información, y el tipo agarró y montó el picazo, el cual se le desbocó inmediatamente. Si es de veras un franciscano, el hombre le debe tener rabia a Esquiú y a su propia benemérita orden. Ningún franciscano de los que yo conozco (y amo) en la Argentina es capaz de escribir una cosa semejante; no digamos nada de mi maestro en Italia, Fray Agostino Gemelli. Hace poco he viajado a Córdoba junto con dos estudiantes franciscanos del convento de San Antonio y eran dos espléndidos mozos, llenos de discreción y de piedad religiosa. Siempre ha habido de todo en la viña del Señor; pero lo malo es cuando sube a la superficie y se produce en público, en predicador, escritor y superior, lo que no ha sido hecho para la vista del gran público. Cosa que por desgracia está pasando un poco por todo en la Santa Iglesia, en nuestros calamitosos tiempos; y hemos de rogar a Dios que se corrija. La «rebelión de las masas» que dice Ortega, no ha perdonado del todo al mecanismo corporal de la Iglesia, como no era posible que lo perdonase. Así que, por amor de Dios, no vayan a juzgar a todos los franciscanos, y mucho menos al santo catamarqueño, por este defensor e «imitador» que le ha salido.

2º Lo que yo he dicho –Si el autor del «armónico coro de exultantes voces» hubiese suprimido la mitad de sus adjetivos, hubiera tenido espacio para transcribir los textos donde yo habría dicho todas esas atrocidades del Santo catamarqueño, al cual he dedicado ya en 1941 un elogio mejor que el suyo –que está en la pág. 197 del libro Las Canciones de Militis[1] –, y una moción de que lo canonizaran. Y si hubiera suprimido la mitad de sus metáforas y un tercio de sus insultos, hubiera tenido tiempo el amigo de leer mi artículo y encontrarse con asombro que todo lo elogioso que él dice de Esquiú («virtuoso, humilde, santo prelado, patriota, espejo clarísimo rodeado de aureola más brillante que el sol, asceta de fe profunda, parecido a un santo», etc., etc.), lo digo yo también en mi modesto ensayo, aunque, eso sí, sin metáforas. Lo único que él añade son las metáforas y dos o tres faltas de ortografía. Entonces ¿para qué tanto barullo?

No tema que peligre la canonización del «primer santo argentino» por artículo periodístico más o menos, si la Divina Providencia lo quiere y él hace tres milagros. Dios no precisa de nuestras mentiras. Si Esquiú no fue un genio intelectual, Dios tuvo la culpa. Si no estuvo al tanto de la polémica religiosa contemporánea, él no tuvo la culpa. Si se aprovecharon de eso los enemigos de la Iglesia, es más bien una señal de mérito que otra cosa.

3º Lo que quise decir – Una canonización es una cosa importante, donde no debe hallarse ni sombra de contaminación. Si Roma no tiene información completa, no puede hacer nada; o si hace algo, la emboca mal, y sufrimos todos. Lo que mi contrincante llama «salivazo» (él lo escribe con b larga) «inmundo», está dirigido a favorecer ese merecido triunfo de los franciscanos.

He tenido ocasión de examinar el catálogo de la Biblioteca del convento de Catamarca en los tiempos de Esquiú. La gran mayoría de los libros eran Derecho Canónico y Liturgia. Las pocas obras de Teología no son contemporáneas: algunos antiguos tratados escolásticos, como Escoto, y algunos manuales comunes. Y es natural que así sea. Una colonia (una pequeña villa de una colonia) no tiene por qué hacer investigaciones científicas. La doctrina les viene hecha de la metrópoli y ellos deben cuidarse de las aplicaciones, para lo cual sirve el Derecho Canónico. Tampoco hoy día, con ser una nación libre, hay casi nada de investigación teológica en la Argentina. Justamente por el hecho de habernos vuelto semicoloniales, hay poca investigación original en todos los órdenes. Prueba de ello es la poca suerte del libro argentino y la balumba de traducciones de libros anglosajones mezcolados y en gran parte dañinos con que nos inundan actualmente las editoras, como Losada, Sudamericana, Lautaro, Esplendor, Prometeo, Claridad, etcétera.

Esquiú «profesó a los 16 años y a los 17 concluyó Teología» –dice él mismo en las notas autobiográficas que con el nombre de Historia de Mi Entendimiento escribió a los 27 años. Sus escritos solos, por lo demás, testimonian de la brevedad de su Teología, así como también, por otra parte, de su familiaridad con la Sagrada Escritura y la solidez dogmática elemental de su piedad. No pudo, pues, estar al día, hasta su vuelta de Europa, de la polémica religiosa de su tiempo, que es la piedra de toque del teólogo; porque se puede decir que todo el inmenso acervo doctrinal de la Iglesia está viviendo entero en cada momento de la historia en el punto preciso e indivisible donde ataca la Anti-Iglesia; así como el poderío de un ejército está resumido en la trinchera actualmente atacada. El «Doctor» en Teología es el que lucha con los herejes de su tiempo; y haciendo eso, es una especie de mártir, dice Santo Tomás de Aquino.

Sus adversarios porteños estaban al día por desgracia; estaban empapados de Michelet, Hugo, Mazzini, De Savigny, Saint-Simon, Fourier, etc. De su poca preparación, que él deplora, le vinieron sus grandes disgustos. Importante lección sobre la necesidad del estudio para todo el clero, empezando por mí y acabando por mi vehemente contrincante.

«Para terminar: sepa el autor del infame escrito (que sabemos perfectamente de dónde viene) que le negamos... que sea cura, porque ningún prelado habría cometido el desatino de confiarle un puesto de tanta responsabilidad...».

Para terminar: sepa el autor del fogoso escrito (y ya lo debe saber, si me conoce, como él dice) que el Prelado de los Prelados me ha confiado el título de Doctor en Filosofía y Sacra Teología por la Universidad Eclesiástica Primera del mundo, la Gregoriana de Roma, «cum licentia ubique docendi», puesto de más responsabilidad que el de Cura Párroco, pues que Santo Tomás de Aquino lo compara al de Obispo. Y que si él, por el hecho de ser «esquiuista» (?) se considera autorizado a insultarme (cosa que desde ya olvido en lo posible), no tiene derecho a eliminar al Sumo Pontífice. Aprenda a respetar la Jerarquía Eclesiástica, en la cual el «Doctor» tiene un lugar, conforme está escrito en I Corintios 12.

P.D. –Yo soy asesino de necedades, ladrón al revés y loco, loco de atar… Yo ¿para qué nací? Para salvarme – Que tengo de morir es infalible. – Dejar de ver a Dios y condenarme, – Dura cosa será, pero posible. – ¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible? – ¿Qué hago, en qué me ocupo, en qué me encanto? – Loco soy en verdad, pues no soy santo.

Pero… me avisan de mi Curia que no use más el pseudónimo El Cura Loco (inocente sobrenombre impuesto por un politicastro al finado mi tío) pues dicen allí con mucha razón: «Un cura, si está loco, no debe escribir; debe irse al manicomio». Así que gracias a mi caro hermano en Cristo, Fray Antonio O.F.M., ya que los locos y los niños son los que dicen las verdades, cambiaré de pseudónimo y firmaré en adelante:

El Cura Niño

* En “Tribuna”, octubre de 1946.


[1] «Carta del Obispo de Córdoba, Mamerto Esquiú, al Presidente Ramón S. Castillo», también en Seis Ensayos y Tres Cartas, Dictio, Buenos Aires, 1973, pp 222-226. Cfr. también Lugones, Dictio, Buenos Aires, 1976, pp 120-121.

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