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viernes, 21 de septiembre de 2012

Otra respuesta




Respuesta de un editor de Castellani

por Alejandro Bilyk
20 | 09 | 2012

        No hay modo de evitar la gran porqueriza en que a veces se convierte la apretada avenida de internet.
        Por ejemplo, ahora tengo que dar respuesta a las acusaciones que algunos comentaristas lanzaron en el blog Castellaniana, pues lo hicieron públicamente, y aunque todavía no sé si caen cerca o me dan de lleno, o aunque de ningún modo se dirijan a mí (difícil, ya que fui uno de los últimos editores de Castellani en la Argentina), es munición roñosa que salpica para todos lados. Lo peor es que, aunque debo hacerlo, ni siquiera sé a quién le voy a responder.
        Los que me conocen saben lo que pienso respecto del anonimato. Un “seudónimo” es aceptable, y hasta agradable, pues mediante su utilización más o menos periódica alguien agrega otra cosa de sí, un rastro a modo de figura. Como “Militis Militorum”. O, en grado superior, un “heterónimo”, que ya es un otro yo, una especie de personaje que uno construye sobre sí mismo, elaborando casi una segunda personalidad, de manera continuada. Como “Jack Tollers” quizás. En ninguno de ambos casos, seudónimo y heterónimo, el objetivo último del portador es ocultarse. No para siempre, ni del todo, ni de todos, ni de muchos. Por eso, bien llevados, son un distintivo adecuado, útil y benéfico. El anonimato es, por lo general, todo lo contrario.
        Ahora bien, ¿de qué voy a hablar, de plata o de Castellani? Por cómo se dieron las cosas, y para que los juicios oscuros no se extiendan (tópico argentino), vamos a tener que empezar hablando de plata. Una macana, pues debo hacer anotaciones personales, cosa que no me gusta. Pero conozco a muchos de los involucrados en estas acusaciones, aprendí de sus aciertos y de sus errores, y vi y oí cómo se los monstruifica con ligereza. Así que lo haré no sólo por mí, y lo haré lo más rápido posible. Al fin de cuentas, no pueden un par de fantasmas entrar pisoteando todo y empezar un tiroteo de injurias para ver a quién le aciertan.
        A lo largo de una década y media edité algunos de los títulos de Castellani, según contrato firmado en 1989 con Irene Caminos, su primera heredera, a quien pagué lo que correspondía y del modo establecido. En lo económico, la “ganancia” por la venta de las ediciones fue lenta, y en varias ocasiones, y al final en su conjunto, casi se asoció con la pérdida. Sólo para que sirva de ejemplo: 1500 ejemplares de “El Evangelio de Jesucristo” tardaron ocho años en agotarse (muchos se donaron, no todos los que se vendieron se cobraron, etc.). El propósito era mantener en existencia, o sea reeditar contínuamente, los títulos más conocidos, antes de pretender los inéditos. Sólo en dos casos lo logré, y aún conservo ejemplares. Cometí una enorme cantidad de errores, pero si hubo algún “perjuicio”, no pasó de mí. Hablando en plata, se entiende. En lo espiritual y moral, todo fue ganancia. Aprendí, entre otras cosas, que al tratar con alguien como Castellani, los números y los dineros no deben estar en segundo lugar, sino en último lugar. Pero hace ya mucho que abandoné las cuentas de los primeros años, cuando hacía sumas y restas hasta con la bombilla. Aclaro que no me siento especial en nada: muchos otros hicieron cosas parecidas (y mejores) y penaron parecido (y más).
        No es lugar para hablar de las peripecias de un editor, o de cierta clase de editores, así que alcanza con una breve información: para obtener verdadera “ganancia” habría que editar 3.000 ejemplares de un libro y venderlos (cobrarlos) en un plazo máximo de dos años; agotada esa edición, hay que dejar pasar un tiempo prudencial (conveniente) y reeditar al menos una cantidad menor, si es que no se puede una igual. Y así seguir –reedición, pausa, reedición–, estirando un poco las pausas. No olvidemos el objetivo: mantener siempre en existencia la obra de un autor. Eso, por supuesto, no con un solo título, sino con diez a la vez, en el mismo año. No olvidemos la estrategia comercial: obtener verdadera ganancia. Escucho... De acuerdo, bajemos un cambio: 2.000 ejemplares, no 3,000; y 5 títulos en un año, no 10. Pero cada año, cinco más, como mínimo, y en las mismas condiciones. Se necesita un capital, ¿no? Espero quede claro que este iter ya no es para nosotros, desde hace muchas décadas. Y aun el “proyecto comercial” que sí nos resulta posible (bastante menor, claro), no es para gente que sepa demasiado de balances, proyecciones financieras, etc. Es más bien para gente que de eso sepa poco y nada. Lo óptimo: gente antidepresiva y sorda. Tal vez algunos supongan que un editor lo primero que hace es adquirir un teclado mágico: primer botón, libro armado; segundo botón, libro impreso; tercero, libro distribuido; cuarto, libro vendido; quinto, libro cobrado; sexto, peso pagado (deudas, cuotas, derechos); séptimo, peso ahorrado; octavo, peso invertido. Entre el primero y el último, o sea entre el libro anterior y el libro siguiente, un movimiento velocísimo, casi etéreo, ¡zazám!, y una pila de rupias para el editor...
        Quien no conoce, mejor que pregunte, o que haga silencio, o que practique el oficio. Y que lo practique acá. Hay mucha leyenda en torno a los editores argentinos, mucho sainete. Hablo en especial de los “nuestros”. Delirios y torpezas nunca faltan, no lo voy a negar, ni me excluyo. Pero, ¿quién conoce algún autor “nuestro”, algún editor “nuestro”, o incluso algún librero “nuestro” que se haya enriquecido? Vean, cada uno se rompe el lomo con lo que elige y le toca. Atendiendo demandas, dando clases, cerrando balances, arreglando autos, lo que sea. Yo llevo más de veinte años dedicando la mayor parte de mis días a esta editorial, y a veces temo que empiecen a aparecerme números de página en el culo. Parece que algunos miran a “nuestras” editoriales, las que quedaron, y ven a Emecé o a Planeta. Para comparar con justicia deben viajar al pasado y buscar, por caso, la editorial Itinerarium, de Antonio Vallejo, o la editorial Difusión, de Luchía Puig, que llegó a ser la más grande de las católicas de Hispanomérica. Recién asomaba Castellani y ya la gente leía a León Bloy. Prevalecían los narradores más prolíficos, como Manuel Gálvez y, sobre todo, Hugo Wast, cuyos libros contaban varias ediciones y se publicaban por decenas de miles de ejemplares. Eran muy otras épocas. Ahora vuelvan al presente y miren el entorno. En principio, aquéllas, mejores y realmente grandes, ya no están.
        Estimados, se perdieron demasiadas cosas por el camino.
        Y no hizo falta mucho andar. Lugones, Marechal, Anzoátegui, Castellani (sigan ustedes), y los que los editaban, y los que los vendían en sus librerías, sin osar ponerle cerca un libro contradictorio, ¿cuál de ellos fue el ricachón? La idea de editar a Castellani se me cruzó en una época distinta, finales de los 80, siglo pasado, en el mismo momento en que se me ocurrió ser editor. Época algo adormecida, digamos, porque hacía rato que no se publicaban sus obras: poco menos de diez años entre el último título de Dictio y el primero de Vórtice. Baches en el continuum. Y Dictio, por medio de la cual conocimos la mayoría de sus obras, tampoco está. ¡Cómo afanó ése!, me dijo un tipo después de bajarse del taxi. “Ése” no llegó a escucharlo. Se iba caminando despacito rumbo a otra librería, con los dobladillos rotos y una bolsa de nylon agujereada por libros. Caramba, ¡cómo se equivocó! Puede ser, puede ser. Mejor no quiera saber.
        A la fecha, algo ha mejorado, quizás fruto de la pujanza de los herederos de Militis, que en lo esencial todos lo somos y, gracias a Dios, cada vez son más. Ojalá me hubiera tocado empezar ahora. No sólo porque Castellani parece estar “en alza”, como corresponde, sino porque se habría encontrado con un editor más experimentado, como lo merece, aunque igual de exitoso. En aquel entonces, para poder editarlo, empecé por pagar. Bastante. Era joven, soltero, obstinado. Había que “destrabar” los derechos, así que: crédito, pumba. Pagué antes, pagué durante, pagué después. Pero tuve un buen amigo, se puso a mi lado... Ni se me ocurrió pretender algo más que publicar algunas de sus obras. Se quejaban de que nadie ponía plata para editarlo, pero cuando conseguí la plata y lo hice, se quejaron de que intentara recuperar al menos una parte antes de seguir pagando. Pero ché, dejen que me saque de encima algunas cuotas del crédito. Nunca llegué a ver el “negocio”. No lo había. Qué sé yo, llegué demasiado temprano.
        Cuando al tiempo apareció, en tierra mendocina, el Instituto Padre Leonardo Castellani, una vez que dejé atrás el resquemor (me la vengo bancando a duras penas ¿y ahora vienen éstos a publicar los inéditos del cura?), al fin me entusiasmé con el objetivo: sostener y difundir la obra de Castellani entre varios, mantenerla siempre publicada y vigente. Era una idea apropiada: una estructura orgánica simple y amical que oficiaría de heredera y custodia, en la que todos los interesados podrían participar de algún modo. Y que saldría a rescatar su biblioteca, sus manuscritos, para ponerlos al servicio de todos, en forma seria y ordenada. Era una idea buena, y sigue siéndolo. Y sigo sin entender por qué no se mantuvo. Pero nunca me llegó una invitación para participar de la “compra” de los derechos sucesorios, sino para aportar a las ediciones de Jauja, cuya ganancia se destinaría a la constitución del Instituto, y a más ediciones. Habré prestado poca atención. Ni sabía que ciertas cosas se podían “comprar”. ¿Se compra una herencia intelectual y espiritual? Y si se funda un instituto para que sea depositario de una herencia, ¿cómo y por qué puede desaparecer el depositario sin que desaparezca la herencia? No sé, qué sé yo, estaba naciendo mi tercer hijo, llegué tarde y medio dormido.
        Desde que me acerqué a Castellani como editor, a cada paso me encontré con dificultades, acusaciones, disputas, murmuraciones, reclamos: una suerte de estigma retroactivo que caía sobre cualquiera que se le arrimara demasiado. Recibí piñas que ni siquiera eran para mí. Y, salvo mis amigos, no noté especial entusiasmo. Pero me engañaba. Cuando presenté mi primera edición, el Apokalypsis, libro en el que me empeciné, me reconfortó encontrar un gran salón universitario lleno a reventar. Se vendieron veinte ejemplares. Había que remar mucho todavía, y más lejos. Pasado el tiempo suficiente me acostumbré. Bueno, es un decir, pues por lo que se ve y se lee, ese estigma sigue vigente.
        ¿Vulnerar derechos? ¿Falta de pago de “regalías”? ¿De qué hablan?... La “victoria” de los demás fue igual que la mía. Cuidado con lo que dicen. Diciendo eso demuestran que saben poco y nada. No golpeen con palos de sombra. Traten al menos de no ser indecorosos, hablando en público y dando a entender que estuvieron espiando por la ventana. Pregunto: ¿qué “otras personas” tienen derechos sobre las obras de Castellani? Hasta donde sé, sólo uno más y sólo una obra, y le pertenece con toda “licitud”. Otra: a la fecha, ¿quién le debe “regalías” a quién? Por mi parte, nones. Me dolió rescindir los derechos que había obtenido a un alto precio, en todo sentido. Me convencieron de que fue legal; no me convencieron de que fue justo. Pero ya no me quejo. Y no recordaría ni diría nada, de haber más libros de Castellani y menos decidores de macanas.
        Pero pero, la gran siete, ¿de qué hablamos, de plata o de Castellani?
        Porque, con todo, desde que me acerqué a él como lector y discípulo enano, me encontré también con mucha buena gente que compartía la misma veneración y el mismo agradecimiento, y que buscaba a su lado lo único que a él lo desvelaba: abrir el seso. Si nada más que sus manuscritos o mecanografías hubieran llegado a unos pocos argentinos y sobrevivido al tiempo, a modo de incunables en un pasamanos, entonces sería entendible que alguno, cualquiera, se considerara el lector inaugural o el editor primicia y denostara el escaso reconocimiento que Castellani tuvo entre sus compatriotas. Digan lo que digan, no fue eso lo que ocurrió. Lo cierto es esto: en su país natal se llevaron a cabo homenajes, conferencias, jornadas, celebraciones; se le dedicaron innumerables artículos y ensayos, además de una biografía que es como un edificio construido en forma laboriosa e inteligente (y malamente editada). Por supuesto, y sobre todo, se hicieron continuas ediciones y reediciones de sus obras. No en la cantidad necesaria para permitirle, ni a él ni a nadie, una fastuosa vida clandestina, pero sí la requerida para que su obra siguiera un rumbo tranquilo y viviente, como pedía él para las cosas del Reino de Dios. Muchos argentinos, merced a esa dedicación discipular, lo siguieron conociendo, queriendo, leyendo y releyendo a lo largo de varias generaciones, hecho que puede atestiguar hasta el último descubridor y el alumno más conspicuo, si recuerdan sus pininos como meros lectores.
        Es menester este reconocimiento, no justamente lo contrario, para establecer un ánimo y una lengua común, e incluso para poder ofrecer al recién llegado una correcta bienvenida. En vez de censurar imaginarios intereses torcidos o calificar de manera injusta e impiadosa la tarea de los demás, deberían valorarse debidamente los esfuerzos precursores, el agradecimiento, la admiración y, en fin, el amor sincero que muchos habitantes del reino de Dulcinea le han tributado siempre al padre Castellani, al tratar por todos los medios, tanto ayer como hoy, de que los demás lo conozcan. Es un afecto espiritual, casi visceral, de mutua correspondencia. Por las mismas razones, el blog Castellaniana merece nuestro mayor respeto.
        “Ese amor a las cosas del país fue uno de los nervios centrales de su obra, de su empeño, de su concepción de la santidad” (Sebastián Randle). “Parece cierto, para mí al menos, que la Argentina es mejor porque existe Castellani” (Eduardo Allegri). “Castellani dice que lo que tiene que haber entre cristianos es amistad, no tanto frías relaciones institucionales [...] Tal vez sean épocas duras, de intemperie, pero por eso mismo toda institución que merezca este nombre tiene que estar vivificada por la caridad, por la verdadera amistad” (Jorge Ferro).
        Pobre Cura Loco. Su visión universal no se apartó de su amor nativo, no lo desalojó; al contrario, lo fortaleció. Con ojo de vidrio y todo, logró traspasar la opaca materialidad de nuestra vida. Hosco y retobado como era, se esforzó en enseñarnos a tener ojos mejores. No por nada quería “escribir buenos libros y regalárselos a la República Argentina”... Es duro recordarlo, por estos días y en este lugar, donde hace ya varios años que no se edita nada suyo. Quizás exista la ilusión de que Castellani cambie el mundo, o un país. Vamos. Puede sin duda cambiar el mundo de muchos; y, con el debido tesón, hasta es capaz de cambiar ese pequeño país que es una familia. Pero cualquier otra cosa le pertenece a Cristo, a quien él adoró y predicó. ¿Qué más le podemos  pedir, aparte de su talento genial para ayudarnos a mirar al Señor, a la realidad, a los demás?
        ¿Libros “colgados” o “clonados”? Es un error y la negación de un derecho. Pero la ausencia de la mayoría de sus obras, y el desembarco de ediciones españolas en cuentagotas y a precios hiperbóreos, conduce necesariamente al caudal informático; y, a la vez, deriva en este goteo de fotocopias de lujo. Lo cual es, de algún modo, un signo de salud, como una boqueada de pez fuera del agua. No lo apruebo, lo explico. Pero se remedia fácilmente. Por ejemplo, convocando argentinos que quieran correr el riesgo de editar nuevamente a Castellani (conozco algunos). Por ejemplo, haciendo ediciones digitales de algunas de sus obras, incluso ofreciendo gratuitamente aquellas de más difícil éxito “comercial”, o de más necesaria lectura masiva. Por ejemplo, volviendo a intentar lo del Instituto, ¿por qué no? Lo que se pueda y se quiera. Lo que importa es que nos orientemos a pensar en estas cosas y de una vez por todas dejemos atrás el conventillo.
        Hay un derecho primero en el que nos debemos concentrar: que los argentinos puedan leer a Castellani. Es un derecho que es un deber. Forma parte de su otro testamento, sin sede judicial. Sobre éste cabalgan todos los demás. Que el potro vaya después hacia donde lo lleve el viento de Dios y las regalías a quien corresponda. Ojalá esta trifulca nos ayude a encontrar un mejor camino, para que las cosas vuelvan a su quicio. Lo ideal sería ponerlo a disposición de todos, jerarquizar ganancias, soportar pérdidas, restaurar bienes comunes, darle un destino adecuado, practicar entera justicia, cumpliendo toda cláusula y sin transgredir ninguna. Como es natural, sólo los argentinos somos capaces de amar del mismo modo ese tesoro concreto del alma que es nuestra patria.
        Por mi parte, si no lo edité más, fue porque a partir de un mal día ya no me dejaron hacerlo. Y punto. Nadie me debe nada y nada le debo a nadie. Hablando de plata, se entiende. Y no sé de ningún autor, ni heredero, ni editor, ni librero, de los “nuestros”, que haya recibido en su casa un carro tintineante de monedas, ni siquiera una carretilla de albañil cargada de pagarés. ¿Alguien conoce alguno? Más claro: lo nuestro, aquí, no es negocio; es una tarea de ganancia escueta y ajena al calendario regular, en la que sólo se sobrevive con perseverancia. Así de sencillo. Qué tanta historia. En otro país será otra cosa, me alegro, que aproveche. La satisfacción, el orgullo, el placer del deber cumplido, ocupan otra habitación en esta tierra.
        Castellani es docente de amores altos y ciertos: leerlo y promover que otros lo lean es una buena idea y una buena tarea. Y es razón suficiente para que nadie en ningún lugar pretenda poseerlo. Lo cual no hace mella en ninguna ley. Que siga el derecho, nadie se opone, pero que siga derecho. Sin duda, la mayoría de nosotros entiende que, en medio de esta desolación, es necesario hacer otro tipo de cosas y este tipo de cosas hacerlas de otro modo.
        “Ay del pueblo que no acepta los maestros que Dios les manda”. Ay de nosotros, que tal vez nos merecemos poco... Pero, miren ustedes cómo es la vida, el propio Castellani insistía en que nos merecemos más.
        Yo sigo estando de acuerdo con él, por esas cosas del amor primero.

60 comentarios:

Anónimo dijo...

Si un buen blog -como este- recibia entre cero y dos comentarios diarios, la reacción por este tema es que muchos tienen cola de paja. Y reconocen los hechos, con eufemismos ("fotocopias de buena calidad"). Lo de editores y libreros no los dijo el Pampeano -que "patió el hormigero".-, sino Castellani.
Pidole que de un catálogo cuando un seudónimo es bueno y cuando es malo usarlo, porque veo a varios que acá pululan (o que ud. nombró) que en otros blog dicen cosas inmensamente más graves de personas reales y ud "ni mu"
Edmundo Florio

Anónimo dijo...

Un gran taumaturgo el columnista. No multiplicó los panes...pero si Camperas, a pesar que está agotadisimo hace años.

Anónimo dijo...

Fue al derpa de Caseros a pagar las regalías pero no encontró al heredero. El portero le dijo que cuando no está de viaje está en el otro derpa, el que se compró con la miseria que recaudó en Europa.

Anónimo dijo...

che entenados, ¿por que lo no editan a Castellani en lugar de andar olfateando saldos y retazos?

Anónimo dijo...

Lo que plantea Bilyk me parece acertado y da en el centro del asunto, editar a Castellani en nuestro pais. Y me da gusto leerlo, tanto como ir a verlo a su libreria, desde hace años; no hace falta mucho para ver como la rema, y siempre da la cara. S. Randle hizo un trabajo fenomenal que no merece mas que elogios, y este blog tambien; los libros del cura ya los tengo todos, este es el unico lugar para seguir leyendo cosas de el y sobre el. A Biestro no lo conozco y no tengo nada para objetar, pero si me guio por las palabras de sus amigos mas que el gran difusor parece el gran tenedor.

Anónimo dijo...

Es de locos, viejo. que vengan unos tipos que nadie conoce y que no se dan a conocer, ni de donde son ni que hacen, a ensuciar a gente que hace cosas buenas en esta nación paralítica... ¿Porqué no hacen lo mismo? Yo les agradezco a los que difunden a Castellani, Meinvielle, Belloc, Ezcurra, etc. Sigan adelante, ignoren a estas cohortes de anónimos. Estos rompen todo buscando caer de pie, lo de siempre.

Facundo

Gabriel, un puntano en tierra porteña dijo...

Me parece haber llegado algo tarde a esta discusión que ha requerido ya varios renglones de comentarios. Han escrito personas muy instruidas y con conocimientos del tema.
Asi pues, agregaré algunos renglones que no creo aporten otra mas que tranquilidad a mi conciencia. Y solo daré mi punto de vista .

Comenzaré por referirme a los dos anónimos anteriores el del 22-9 a las 12:19 y el del 23-9 a las 9:29. Asi para identificarlos de algún modo. Desde ya que no sera una critica a los mismos sino que los utilizo para arrancar a escribir.

Debo decir no creo que se haya dado en el centro del asunto , ni mucho menos que sea cosa de locos. El asunto no son regalías ni derechos ni fortunas, y los ¨locos¨ no son más que hombres. Y un ¨hombre caído¨ herido por el pecado original.

Seguramente quienes transitamos por este blog hemos leido mucho de Castellani, y a mi en este momento me parece que nos ha pasado como la fábula del burrito flaco y barrigón (de Camperas). Leimos mucho y no aprendimos nada. Creo que no hay ningún libro de Castellani donde no se mencionen las divisiones y problemas dentro de la Iglesia. Lo hemos leido, y acá estamos haciendo eso. Flacos y Barrigones.

El asunto central es el de siempre, las Dos Ciudades. Si pensamos que con esta minúscula batallita librada en el blog vamos por buen camino, les digo que el ángel del tridente y sus secuaces ya están sentados en la mesa y se les hace agua la boca de sólo pensar que nosotros somos a quienes deben enfrentar. Nos estamos entragando en bandeja.

Y de esta situación debemos sacar provecho, pero no como la abejita que se chocaba contra el vidrio, sino que debemos buscar la salida por lo Alto.
Tal vez les haya pasado de pensar cuando uno mira el mundo que nos rodea, el estado de nuestra Patria, nuestros gobernantes, las leyes, el interior de la Iglesia, etc. Que uno es distinto.Digo quizás se nos haya cruzado por la mente que en el reducido mundo de los lectores de P.Castellani, P.Meinvielle,P.Sáenz, de Misa frecuente , etc.etc.
¿No les ha pasado de sentirse seguros? o que los que se condenan son los de afuera?
Bueno aca estamos en este pequeño mundo, que por más que lo reduzcamos y de esta manera nos sintamos mas seguros, no hay manera de evadir nuestra naturaleza. Naturaleza herida por el pecado original.

Y asi fue como nuestro pequeño mundo de Castellaniana se ha visto sacudido. Y no por militantes colorados ni de otro color.Por nosotros mismos. Para que no nos quedemos tranquilos y nos nos durmamos. Debemos estar alerta , el Maligno no descansa en su intento de crear confusión. A nosotros nos queda pedir auxilio a Dios, que no nos deje caer en la tentación.

Dios que todo lo ve y conoce el interior de los corazones sabrá que regalías nos corresponde a cada uno de nosotros no sólo en este mundo sino en el otro.

No es Castellani quien sufre en este momento por lo que nosotros hacemos. Con nuestras divisiones no hacemos mas que agregar espinas en la corona de Cristo. Espinas que también duelen a Nuestra Madre , la Santísima Virgen María.

Llamémonos al silencio, así podemos escuchar lo que Cristo nos pide. Y recordemos a San Agustín: In dubiis libertas, in necesariis unitas, in omnia charitas.

Que Dios los bengida

Gabriel

Anónimo dijo...

Estimado sr. de Castellaniana, le agradezco ante todo por su blog y lo felicito. Del mismo modo a la editorial Vórtice y a su editor, por el artículo reproducido aquí; hubiera preferido contestarle directamente, pero no acepta comentarios en su página (en parte lo entiendo). Y agradezco a todos los que hacen cuanto pueden para mantener vigente a esa gloria católica y argentina que es Castellani.
Lo que se dijo en esta entrada y la anterior me dejó algunos interrogantes. El primero y obvio es por qué no se edita a Castellani en su propio país, pero ese me remite a otros, que son: 1) por que Castellani quedó sometido al arbitrio de un solo particular, que no es heredero sanguíneo ni directo (si no entendí mal es heredero de la heredera, quien recibió la herencia por haberlo atendido muchos años). 2) por qué este segundo heredero recibió la herencia completa, especialmente la intelectual, sin conocerse predilección del propio Castellani por ningún discípulo en este sentido (si es por amor, devoción y conocimiento de su obra, hay muchos que podrían acreditarse). 3) como es que puede comprarse una herecnia de este nivel o envergadura, quien o quienes la pagaron y de qué forma: el mas "rápido" se llevó todo?. 4) quién define que los libros de Castellani necesitan notas o aparato critico para ser leídos, no es imprescindible; en cuanto a la utilizacion de textos del propio Castellani, lo podría hacer cualquiera de primer nivel que contara con esos textos; y en cuanto al armado o indizacion de libros según manuscritos ineditos, lo mismo; en definitiva, no entiendo por que un heredero es critico, anotador, interprete, guia forzoso y definidor de Castellani. Y si habilita al heredero, ¿no nos habilita también para algo a todos nosotros, los mortales a los que el les escribió? por lo menos para hacer estos reclamos o preguntas. Aunque seguro son preguntas sin respuesta.
Gracias por el espacio
R.M.A.

Anónimo dijo...

Gabriel, lei su comentario después de enviar el mío. No digo que no tenga razón, pues la tiene, y las regalias verdaderas se cobran en el cielo, pero tambien hay que plantarse un poco cuando la oportunidad lo merece, que despues del tema no se habla más. Castellani hizo un cuento del "bien que nos hacen", y ahora se trata del "bien que nos quitan", y los que empezaron esto no son justamente los que están trabajando para mantener ese bien.
R.M.A.

Anónimo dijo...

Me olvidé de mencionarlo: alguien hablo de la "propiedad privada" de Castellani. Y dijo que el dueño de los derechos puede no editarlo si quiere. Eso hiede. Castellani no es una casa o un auto, no son las hectareas de Chesterton. La tenencia de los derechos no se pone en tela de juicio, pero es una tenencia provisoria y delicada, supone un compromiso. Al hablar de Castellani debemos considerar en primer lugar el bien comun.
R.M.A.

Anónimo dijo...

Al fin un mensaje reconfortante.Parece el señor Gabriel le hace honor a su nombre.

Un voto a su favor . Y propongo que alguien con nombre y apellido (y conocimientos de derecho) escriba una entrada (no en forma de comentario)en este blog referido a lo que dice la ley respecto a los derechos de autor, quienes lo tienen, quienes lo heredan. Que pueden hacer o no los poseedores de los derchos y demas cuestiones afines. Que lo haga de forma clara para que todos entendamos. Y dejando de lado las cuestiones subjetivas. Ateniéndose a lo que dice la Ley (no lo que deberia o no ser. Si es justa o no esa ley)

Gracias Castellaniana
C.A.S.

Anónimo dijo...

Al fin un mensaje reconfortante. Parece el señor Gabriel le hace honor a su nombre.
Un voto a su favor . Y propongo que alguien con nombre,apellido y conocimientos de derecho , escriba una entrada (no en forma de comentario)en este blog referido a lo que dice la ley respecto a los derechos de autor, quienes lo tienen, quienes lo heredan. Que pueden hacer o no los poseedores de los derchos y demas cuestiones afines. Que lo haga de forma clara para que todos entendamos. Y dejando de lado las cuestiones subjetivas. Ateniéndose a lo que dice la Ley (no lo que deberia o no ser. Si es justa o no esa ley)
Gracias Castellaniana por este espacio.
C.A.S.

Anónimo dijo...

apunte otro voto a Gabriel (que supongo debe ser el músico).
Tiene razón CAS, y con eso dejamos tranquilo tambien a RMA y a otros. Y como dice CAS que el articulista se olvide si es de Castellani o no de quien se trata. Hablemos de lo que dice la ley, no de si por ser fulano o mengano se merece o no merece tal o cual cosa.
Quien sea que difunda a Castellani tiene mis respetos .

Anónimo dijo...

No se si hablar de solo de la ley lo dejará tranquilo a RMA, a mí no tanto. Que la ley sea justa o no, no es una cuestión "subjetiva", CAS; el matrimonio igualitario, para decirlo simple, atenta contra todos los ordenes, y es ley. Veamos la ley entera, tanto la positiva como la ley moral no reglamentada en los codigos. Por ejemplo, si la ley de derechos de autor habilita al heredero a hacer lo que quiera con una propiedad intelectual (que en primer lugar es ajena a él), como si fuera de su absoluta propiedad, eso está mal por mas que lo diga la ley. Tendria permiso de destruirla total o parcialmente, de ocultarla, reescribirla, reinterpretarla e incluso de venderla a alguien que esta interesado en hacerla desaparecer. Veamos no solo lo que dice la ley sino lo que dicta la moral y la conciencia.

Facundo

Anónimo dijo...

Parece que el puntano sucumbió a la tentación de la tecnología. Bienvenido a la blogosfera. Que alguien lo llame y se fije si esta bien, debe sea que está enfermo y por eso se informatizó.

Ahora fuera de broma gracias puntano por tu aporte.

Yo agregaría que quien nos ilustre sobre el tema de propiedad intelectual sea alguien totalmente imparcial. Ya me veo venir otra andanada de comentarios cuestionando la imparcialidad o no del articulista.

Y al señor anónimo que respeta a los que difunden Castellani, en parte estamos de acuerdo. Pero por más que los directivos de la Biblioteca Nacional que hicieron retirar el nombre de H.Wast de la hemeroteca, ahora hayan publicado el libro Castellani: Lugones, hace unos meses y con anterioridad publicó Anzoátegui, No por eso tienen mi respeto. Siguen siendo unos H de P. por más que editen todo Castellani. Siguen siendo la misma laKra.

Anónimo dijo...

Facundo estoy en todo de acuerdo con que hay que ir más allá de lo que dice la ley escrita. Pero creo acá todo empezó por cuestiones de regalías y derechos que dicta la ley escrita. Sino fuera asi, no hubiera habido ningún problema con estos libros clones, etc. Todo fue por cumplir o no con la ley escrita. Entonces veamos que dice la ley escrita. Al menos eso entiendo que quiso decir C.A.S. y si no quiso decir eso que se explique mejor.
Jorge

Luis dijo...

La pucha !! nos tapó el agua . Ya no sabemos que discutimos y hay que hacer comentario de comentario y hermeneutica de comentarios . Hasta donde seguiremos en caida libre ??

Y al anónimo que tiene una opinion poco favorable de la bib nac, al menos se le agradece que cuidó el lenguaje para expresarse y no transformo este blog en algo vulgar. Debe ser que por lo visto conoce al sr.músico y algo le ha trasmitido de serenidad. Que paradójicamente ha sido el comentario que está un poco fuera de tono respecto al resto , el músico fue el que desentonó. Asi estamos.

L.R.

Anónimo dijo...

Si necesito camperas o norte bravo o psicologia humana, que el libro esté y como sea, eso es lo unico que me interesa; todo lo demas que lo arreglen donde corresponda, me importa un bledo. Las notas ni las leo. Castellani escribió para nuestra gente. Si no hay y quiero regalar, hago fotocopia ¿y? Editen sus libros y córtenla.

Un padre

Anónimo dijo...

Edición o rendición, esa es la cuestión.

La diosa de la Fortuna

Anónimo dijo...

Demasiadas palabras. Castellani hay que leerlo , clonado , fotocopiado, digitalizado o como sea. Es así de sencillo.

Anónimo dijo...

La Ley dice lo que dijo El Pampeano y el primer comentarista. Ahora, si quieren engañarse o justificarse siempre podrán poner en duda la justicia o injusticia de una ley positiva para vulnerarla, basada en un derecho superior. Pero el derecho de propiedad existe. Y es vulnerado. Si ud tiene una obra que no se consigue de Castellani y me da un juego de fotocopias anillados para que yo pueda acceder y me cobra el valor de la fotocopia, bien podría justificar su violación a la ley, que es una "conducta socialmente aceptada" (en los términos de la criminología más moderna). Ahora si Ud.directamente hace un libro igual (fotocopias de lujo, dijo alguien) y lo cobra como verdadero (más de cien pesos hoy en día) entonces hay una infracción a la ley y un enriquecimiento indebido a costa de quien tiene los derechos. No hay derecho natural que los salve. Eso dice la ley y la interpretación de la ley. Luego de treinta años de muerto el autor, la cosa cambia. Por ahora, los derechos existen.
Edmundo Florio

Anónimo dijo...

Pedian la Ley, aqui tienen sus doce primeros articulos, su parte general, más claro echenle agua. Y no se trata de una ley K, ni antinatural, ni nada. Está previstos todos los casos que se intentan justificar. Solo lean y después me dicen

Ley de Propiedad Intelectual
Ley 11.723
Artículo 1º
A los efectos de la presente ley, las obras científicas, literarias y artísticas comprenden los escritos de toda
naturaleza, y extensión, entre ellos los programas de computación fuente y objeto; las compilaciones de datos o
de otros materiales; las obras dramáticas, composiciones musicales, dramático-musicales; las cinematográficas,
coreográficas y pantomímicas; las obras de dibujo o pintura, escultura, arquitectura; modelos y obras de arte o
ciencia aplicadas al comercio a la industria; los impresos, planos y mapas; los plásticos, fotografías, grabados y
fonogramas(1), en fin, toda producción científica, literaria, artística o didáctica sea cual fuere el procedimiento
de reproducción.
La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y
conceptos matemáticos pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí(2).
Artículo 2º
El derecho de propiedad de una obra científica, literaria o artística, comprende para su autor la facultad de
disponer de ella, de publicarla, de ejecutarla, de representarla y exponerla en público, de enajenarla, de
traducirla, de adaptarla o de autorizar su traducción y de reproduciría en cualquier forma.
Artículo 3º
Al editor de una obra anónima o seudónima corresponderá, con relación a ella, los derechos y las obligaciones
del autor, quien podrá recabarlos para sí justificando su personalidad. Los autores que empleen seudónimos,
podrán registrarlos adquiriendo la propiedad de los mismos(3).

Anónimo dijo...

Artículo 4º
Son titulares del derecho de propiedad intelectual: a) El autor de la obra; b) Sus herederos o derechohabientes;
c) Los que con permiso del autor la traducen, refunden, adaptan, modifican o transportan sobre la nueva obra
intelectual resultante; d) Las personas físicas o jurídicas cuyos dependientes contratados de computación en el
desempeño de sus funciones laborales y salvo estipulación en contrario(4).
Artículo 5º
La propiedad intelectual sobre sus obras corresponde a los autores durante su vida y a sus herederos o
derechohabientes hasta setenta años contados a partir del 1º de enero del año siguiente al de la muerte del autor.
En los casos de obras en colaboración, este término comenzará a contarse desde el 1º de enero del año siguiente
al de la muerte del último colaborador.
Para las obras póstumas, el término de setenta años comenzará a correr a partir del 1º de enero del año siguiente
al de la muerte de autor. En caso de que un autor falleciera sin dejar herederos o derechohabientes, y se
declarase vacante su herencia, los derechos que a aquél correspondiesen sobre sus obras pasarán al Estado por
todo el término de ley, sin perjuicios de los derechos de terceros(5).
Artículo 6º
Los herederos o derechohabientes no podrán o oponerse a que terceros reediten el causante cuando dejen
transcurrir más de diez años sin disponer su publicación. Tampoco podrán oponerse los herederos o
derechohabientes a que terceros traduzcan las obras del causante después de diez años de su fallecimiento. En
estos casos, si entre el tercero editor y los herederos o derechohabientes no hubiera acuerdo sobre las
condiciones de impresión o la retribución pecuniaria, ambas serán fijadas por árbitros.
Artículo 7º
Se considerarán obras póstumas, además de las no publicadas en vida del autor, las que lo hubieran sido durante
ésta, si el mismo autor a su fallecimiento las deja refundidas, adicionadas, anotadas o corregidas de una manera
tal que merezcan reputarse obras nuevas.
1 La ley 23.741 modificó la expresión “discos fonográficos” por la palabra “fonogramas”.
2 Texto según la ley 25.036.
3 Esta norma se corresponde con el art. 23 de la ley 18.348, cuyo texto es el siguiente: “Cuando el seudónimo hubiere
adquirido notoriedad, goza de la tutela del nombre”.
4 El inciso d) fue incorporado por la ley 25.036.
5 Texto según la ley 24.870.

Anónimo dijo...

Artículo 8º
La propiedad intelectual de las obras anónimas pertenecientes a instituciones, corporaciones o personas
jurídicas durará cincuenta años contados desde su publicación(6).
Artículo 9º
Nadie tiene derecho a publicar, sin permiso de los autores o de sus derechohabientes, una producción científica,
literaria, artística o musical que se haya anotado o copiado durante su lectura, ejecución o exposición públicas o
privadas.
Quien haya recibido de los autores o de sus derechohabientes de un programa de computación una licencia para
usarlo, podrá reproducir una única copia de salvaguardia de los ejemplares originales del mismo. Dicha copia
deberá estar debidamente identificada, con indicación del licenciado que realizó la copia y la fecha de la misma.
La copia de salvaguardia no podrá ser utilizada para otra finalidad que la de reemplazar el ejemplar original del
programa de computación licenciado si ese original se pierde o deviene inútil para su utilización(7).
Artículo 10
Cualquiera puede publicar con fines didácticos o científicos, comentarios, críticas o notas referentes a las obras
intelectuales incluyendo hasta mil palabras de obras literarias o científicas u ocho compases en las musicales y
en todos los casos sólo las partes del texto indispensables a ese efecto. Quedan comprendidas en esta
disposición las obras docentes, de enseñanza, colecciones, antologías y obras semejantes. Cuando las
inclusiones de obras ajenas sean la parte principal de la nueva obra, podrán los tribunales fijar equitativamente
en juicio sumario la cantidad proporcional que le corresponde a los titulares de los derechos de las obras
incluidas.
Artículo 11
Cuando las partes o los tomos de una misma obra hayan sido publicados por separado en años distintos, los
plazos establecidos por la presente ley corren para cada tomo o cada parte, desde el año de la publicación.
Tratándose de obras publicadas parcial o periódicamente por entregas o folletines, los plazos establecidos en la
presente ley corren a partir de la fecha de la última entrega de la obra.
Artículo 12
La propiedad intelectual se regirá por las disposiciones del derecho común, bajo las condiciones y limitaciones
establecidas en la presente ley.

Anónimo dijo...

Que plomo este que se pegó la LEY !!!

Pero entonces aplicamos capitulo 6 de la ley pegada. Si han pasado mas de 10 años de que la obra no se edita. Cual es el problema???? Dice la ley que el heredero NO SE PUEDE OPONER !
Asi que bien por las fotocopias de lujo, clones y la marencoche . . .

Ya que han pasado mas de 10 años y el heredero no se puede oponer a la edicion me pregunto porque aún no aparecen clones o fotocopias de Juan XXIII (XXIV), Muerte de Martin Fierro, etc. Seguro serian muy bien recibidas y con el respaldo de la LEY.

Anónimo dijo...

Queda claro que Biestro es ahora el heredero de los derechos de autor de Castellani, no porque los recibió de él ni de un pariente de él, ni estaba establecido en un testamento, sino porque los compró. Ahorrémonos por ahora esta historia (¿no había instituto o fundación de por medio?) y digamos que los derechos los tiene él. Que sus letrados hagan las pesquiss y le paguen la plata porr los ejemplares que se editan sin su permiso; no parece que haya ediciones enteras, sino unidades sueltas (por eso los llamarán "fotocopias de lujo"). El reclamo de plata para Biestro queda claro entonces.

Ahora queda por resolver el tema principal, que fue el motivo de toda esta andanada: que se publique a Castellani en Argentina.

Lo que dice el comentarista anterior, según la ley, parece correcto: de la mayoría de sus obras pasaron más de 10 años de su última publicación.

Entonces que se fije el domicilio del heredero, o de su letrado, para que quien quiera y pueda contrate la publicación de una o varias de esas obras, con el correspondiente pago de regalías.

Anónimo dijo...

Ah, pero... ¿entonces nos quedamos sin Castellani acá, o sólo con los libros de sus últimos editores argentinos, nada mas que porque el ganador de la licitación decidió que se lo publique sólo en España, porque allá pagan en euros?
R.M.A.

Anónimo dijo...

Adhiero a lo que dice el anon. de las 11:09. Dejemos atrás las cuestiones disputadas y miremos para adelante. Que se fije publicamente una sede del heredero y empiecen a actuar los editores argentinos solicitando las obras de Castellani y cumpliendo con las regalias que marca la ley. Supongo que es la única condición, y no si me gusta o no tu cara. Estoy seguro que varios se van a prender en la patriada. ¡Que encima hay montones de libros del Cura para editar o reeditar! Un fenómeno Militis. Y todos contentos.

Anónimo dijo...

Exacto.
Pero yo diria que como la mayoria de las obras hace mas de Diez Años que no se editan, hasta que el heredero fije domicilio, lo haga publico etc etc . Hasta que eso suceda permitamos que esos libros se editen y luego como dice la ley (ya que no se puede oponer el heredero) se vaya a una mediacion si es necesario. Y la convocatoria para la mediacion se la pueden enviar al heredero a su domicilio.
Porque si esperamos que alguien diga Yo soy el Heredero, y nos dé su domicilio . . . Podemos esperar los 70 años de la muerte de Castellani y las obras ya habrán pasado a dominio público . . . .
Claro si es que para esa época hay mundo aún.
Por el momento que circule Castellani de la manera que sea.

Anónimo dijo...

¡Totalmente de acuerdo! Basta de llantos, reclamos y resentimientos. Manto de piedad y a ver los pingos. ¿Que mas queremos todos? ¡a editar a Castellani carajo!

Agrego a la propuesta: que en esta misma pagina castellaniana se publique la direccion, telefono, mail o lo que fuere, y los detalles que hagan falta, para que todos sepan como y donde solicitar y contratar derechos de edicion.

Anónimo dijo...

Perdon, yo soy el de 12:17, y no vi el de un minuto antes. No sabia que hasta esto podía ser difícil, pucha, cosa de abogados parece. Si eso es lo mejor, lo hagamos, pero lo hagamos. Insisto con que mediante esta pagina se llegue a un acuerdo y se de toda la informacion necesaria, ya que todas las partes hablaron acá. Pido que no empecemos con que "lo tenemos que estudiar"o ahora empiece el gran silencio. En mi humilde opinion, si esto no se logra después de todo lo que se dijo, va a quedar claro que Castellani tiene una maldicion y quienes son los que joden.

Anónimo dijo...

Me da un poco de miedo que haya entre nosotros alguien de la afip que reclame ganancias en euros o bien blanqueo del origen de los fondos para compras. Comparto, a pesar de mi ácido comentario, que Castellani debe difundirse en su patria a quien le dejó su herencia.

Anónimo dijo...

Me sumo a esa propuesta que en Castellaniana y todos los Blogs afines se publique a quien pedirle autorización para editar. Tan difícil es???
Como hicieron los españoles??? que ademas en un mes largan a la venta Los Papeles de Benjami Benavides !!!
Y nosotros para poder comprarlo vamos a tener que poner a la venta nuestras casas !!!!

Anónimo dijo...

A propósito de la publicación de los Papeles:

Soneto

Diablillo, diablillo, diablillo
dime donde te encuentro,
pues mi alma te ofrezco
a cambio de un caro librillo.

Dicen que viene en barco
dicen que viene en regla.
Que ragalías ha pagado,
Que a nosotros nos han cagado.

De Castellani,pobre, mejor ni hablar
A él desde acá todos lo defraudamos
con el cuento de a la Patria ayudar.

¡Diablillo! ¿para cuando arreglamos?
¡¡ Los Papeles queremos comprar.!!
Perdón Castellani, ya terminamos.


G.A.

Luis dijo...

Me equivoqué. No sólo nos tapó el agua. Noa pasó por encima una aplanadora. Y además un Soneto !!
Se puede estar peor? porque cada uno no vuelve a sus cosas y se deja de romper las guindas.

L.R.

Anónimo dijo...

si estas no te gustan poné vos tus guindas en tus cosas, LR

Anónimo dijo...

¿ que editorial publicará Los Papeles?

Anónimo dijo...

"Leonardo Castellani vuelve a REGALARNOS..."

"El Evangelio de Jesucristo"
Edic. Cristiandad, España, 2011

http://www.criteriaclub.com/el-evangelio-de-jesucristo-leonardo-castellani.cr.html

c/ejemplar 25 euros
10% der "autor" = 2.50 euros
x 2000 ejemplares (¿3.000?)

"Producto agotado. En breve dispondremos de más ejemplares. Disculpe las molestias"

2.50 x 2000 (x 6)

+ otros 4 titulos ya editados
+ otros titulos por editar
+ reediciones

= miseria

Perry Mason

Anónimo dijo...

si hacemos la cuenta 2,5 x 2000 x 6 = 30.000 Pesos. Suena mucho. Si es uno de esos por año, da que por mes son 2500 pesos. Con eso no alcanza para llenarse los bolsillos de plata, ni andar comprando departamentos. Y Miseria tampoco no seria el caso.

Anónimo dijo...

Perry el lugones de la Biblioteca Nacional se vende a 45 pesos.
Por lo que la ecuacion es 45 %10 = 4,5 (derechos de autor).
4,5 x 800 (libros impresos) = 3600 pesos. Y 3.600 % 12 = 300 $.
Entonces tenemos del Evangelio 2500 y los 300 del Lugones. Tenemos que durante un año (un año muy fecundo por otra parte) por mes 2.800 pesos.


No conozco al P.B. pero a los que han andado diciendo que el o A.B. se llenaron de plata los bolsillos. Les pregunto Donde venden departamentos que se puedan comprar con esa plata ?? Yo necesito uno !!!

Anónimo dijo...

como sobrevivir (2ª ed., otra vez agotada), ¿4000 ej?, 18 euros

pluma en ristre, 2000 ej, 20 euros

apokalypsis, 2000 ej, 24 euros

evangelio, 2000 ej. 25 euros (a reedicion, 2000 más)

benavides, ?

No se cuenta Lugones, que es una podrida edicion argentina.

La cantidad de ejemplares y el % por der. de autor en España es un estimativo. El colega que sabe que se hicieron 800 ej. de Lugones podría precisar esos datos.

¿Vamos acercándonos?

¿Hay regalias o venta de derechos al editor español?

Y el departamento, el segundo, ¿stá o no stá?

Blanqueemos, o callemos.

Perry Mason

Anónimo dijo...

en el libro de Lugones dice: tirada de 800 ejemplares.

La verdad es que no interesa si hay regalias o no. Departamentos o no.

Lo que no hay son libros de Castellani!!!

Anónimo dijo...

¡De acuerdo! Dejemos estos temas atrás; eso si, basta de llorar miseria. Lo dijo AB: esto no es gran negocio, y acá menos. Que el tenedor compre los departamentos que quiera, pero que nosotros podamos contar con los libros.
Facundo

Anónimo dijo...

eso!!! porque el evangelio aca llego a 200 mangos, me cacho

Anónimo dijo...

ni me imagino lo que saldrá Los Papeles!
Asi que buscando clon o fotocopia de los Papeles (que no he visto en ningún lado)

Anónimo dijo...

presto el mio y hacemos fotocopia, pero en una lata el 10% para las regalias, ¿de acuerdo?

Anónimo dijo...

che castellaniana, te estas forrando y no garpás!!! te vamo'a denunciar a la curia!!!

el yunke de caseros

Anónimo dijo...

hay 2 o 3 librerías que son donde se puede conseguir las ediciones Alternativas. Si colocamos una latita en cada una , y una vez al mes pasa El Heredero recaudando. No estaríamos todos felices ?
Bueno si no quiere pasar le mandamos las latitas . Pero para eso debe hacerse publico donde ubicar El Heredero.

Anónimo dijo...

Llego tarde a esta y la anterior discusión, las que, mal que mal, se pusieron buenas; por lo que no parece que haya nada más que agregar, al menos en principio.
Pero, la cosa es que me ha pasado algo que viene a cuento del relato del editor de Vórtice y lo difícil del medio, por eso les cuento:

Unos 5 o 6 años atrás, nos propusimos con un amigo editor empezar por uno de los libros inéditos de un gran maestro argentino cuya importancia, devoción y gratitud lo ameritaba. Yo ponía la plata y él todo lo demás. Elegimos un libro gordo (por ello más caro), para que no sea necesario vender 300 de los 1000 de la tirada que haríamos del primero y así conseguir editar medianamente rápido otros inéditos de menos páginas (y por ende de costos más baratos); y así lograr tener 2 obras en la calle y de ahí en adelante, arriba con los faroles. Imagínense. La cosa era “a fondo perdido”. La idea era nunca recuperar el dinero invertido para el primer libro, pero lograr editar los que todavía dormían en hojas mecanografiadas tamaño oficio.

- (Editor experimentado) No creas que dándole libros a los libreros del palo vas a lograr algo.
- (Yo) No seás gilún, que si no cómo hacés.
- Ojo con los libreros. Nunca les des más de 2 o 3 ejemplares. Los cobrás y les das más. Si les das 15, fuiste.
- Son católicos.
- …
- ¿Nos van a cagar?
- Llamalo como quieras, pero ese libro que al por mayor tuvo un costo de $ 15 y que pretendemos vender a $ 80, no te lo pagarán luego de vendido a los $ 40 que les pedirás.
- Y voy a buscar al librero para golpearlo, aunque sea católico.
- Sigo: el librero ganará $ 80 ya que no te dará tus $ 40.
- ¡Cómo!
- Y de paso cañazo vos perdés $ 15 de costo por libro que te zampen.
- Me estás jodiendo.
- No, si hasta se van a sentir justificados y ofendidos cuando les pidas los $ 40 por unidad porque dedicarse a vender libros católicos es un apostolado, etc, etc.

Dicho y hecho, fue así. El libro se vendió, pero varios libreros nos c… Hubo excepciones. Y no era joda: puse para esto $ 15000, que hace 5 o 6 años atrás era buena teca.

Y algo más, que por mis hijos que fue así. Me dijo mi amigo el editor:

- Unos pocos libreros no te van a cagar. En Vórtice, por ejemplo.

El problema fue que no todo “patriota y piadoso librero” es como la gente de Vórtice.
También llegué demasiado temprano. Me salí del “negocio”, entrada y despedida.

El Carlista.

Anónimo dijo...

a ponerse en acción !


Yo le hago el aguante a las Alternativas ! ! !

Anónimo dijo...

En todo de acuerdo , él más honesto de todos es Vórtice.
A mi me ha pasado que por teléfono me ha dicho por error un precio inferior . Y cuando fui a comprarlo me cobró lo que me dijo por telefono aunque fuera inferior. Cuando le insistí en que me cobrara lo que debía ser, el no acepto y me cobraría lo que me dijo por telefono.


Anónimo dijo...

A mi me pasó algo parecido: compré varios libros la última vez que estuve por Vórtice. Debe hacer de esto 2 o 3 años (me llevé una joya: la Autobiografía de Rubén Darío, y no me acuerdo qué más). Veo que tenía el libro de Pieper que me faltaba. Se lo quise comprar. No me lo quería vender. Por ser gallego era demasiado caro. Le parecía un exceso. Le insistí, que sí, que no. Me lo llevé.
¡Un librero que no quiera vender un libro por caro!
Esto no me lo cuenta nadie, macho, me pasó a mí.
Tollers no me deja mentir, se lo conté hace tiempo, entre güisqui y güisqui.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Que resentimiento muestran muchachos. Parece viejas chismosas pensando cuanto gana la vecina y que puede comprarse con lo que gana. Antes los nacionalistas católicos me parecían "medio pelotudos". Me equivoqué por optimista, vi solo el vaso medio lleno.
Edmundo Florio

Anónimo dijo...

Yo sólo agregaría un enfoque que no hace a la cuestión en sí de manera directa, pero tiene que ver, sobre todo para los que aceptan sin cuestionamiento alguno las normativas de propiedad intelectual vigentes en casi toda Europa y América.

Y se trata de la crítica a ese sistema que equipara del derecho de propiedad sobre las cosas materiales con el derecho de propiedad de las cosas incorpóreas, lo cual resulta en un disparate, como por ejemplo en las billonarias ganancias de Sidney Sheldon, Lady Ga Ga o de los Laboratorios Bayer.

Con todas las prevenciones que se quieran sobre la ideología del autor y algunos argumentos de su ensayo, la cosa está bastante bien explicada acá:

http://es.scribd.com/doc/78054823/Carlos-Raya-La-Revolucion-de-Los-Sabios-Una-Alternativa-a-La-Propiedad-Intelectual

Reitero, no que sea directamente aplicable al caso Castellani, que se vende de "a goteo", ni que el autor -o sus herederos- no tenga que percibir un precio justo, sino que sirva para desmitificar a los "adoradores" de estas leyes.

Aunque quizá sí sea aplicable. Aca no tenemos "autor", ni una viuda, ni huérfanas desamparadas, y sí una ley contra natura.

Lo que hay es una especie de hipoteca sobre la sabiduría. Una apropiación del espíritu. Como dice el socialista este del ensayo, una nueva forma de usura: Una especie de Simonía.

Los "derechos" de propiedad intelectual no tienen más de doscientos años. Deo Gratias no existían con los Griegos, ni con los Romanos, ni en la Edad Media

Y otra vez aclaro, para que no se escandalicen las mentes modernas: Nadie está diciendo que el autor de una obra intelectual o de un invento no deba percibir una remuneración justa.


Whiskerer.

Castellaniana dijo...

Estimados amigos:

Les pedimos a todos que intentemos mantener las formas.

“El Pampero” aclaró que sus comentarios fueron de su iniciativa, sin intervención ni conocimiento del P. Biestro. Por lo tanto, evitemos evaluar intenciones o hablar de cosas que conocemos sólo en parte o divulgar chismes, porque nadie se hace “rico” editando a Castellani (en blanco, en negro o en “blue”), ni lo hace cobrando regalías que no cobra o vendiendo derechos de autor aunque lo haga en euros — si fuese el caso, cosa que no sabemos.

Si bien hemos dejado pasar hasta ahora algunos mensajes que podrían ser considerados ofensivos, no admitiremos más comentarios de similar tenor. Se puede decir lo mismo de forma más respetuosa.

Sólo pedimos que no usemos (ni abusemos) del anonimato para insinuar segundas intenciones de herederos o editores, ni tampoco para amenazar con acciones legales por “fotocopias de lujo” o falta de pago de supuestas regalías. Eso se debe aclarar donde se deba aclarar, sin convertir este espacio digital en una cloaca.

Afectuosamente (en serio) a unos y a otros,

Castellaniana

Anónimo dijo...

Sucede, Florio, que para que no parezcan puras abstracciones internáuticas y se pueda entender que detrás de todo este tema hay personas, esfuerzo, enojos y desiluciones, es también bueno ponerlo en términos constantes y sonantes.

Suyo.

Anónimo dijo...

Gracias Castellaniana.Ud.entendió lo que yo planteaba, y algunos sacaron a relucir viejos rencores y comidillas. Lamentablemente muchos "camaradas" tienen una absoluta falta de caridad y dicen cualquier cosa de alguien ausente. Conozco al P.B y le aseguro que no se enriqueció con Castellani. Difundir la obra de Castellani le ha granjeado la enemistad de toda la jerarquía. No afirmo que sea un santo. Digo, como lo dijo el amigo que escribio la larga nota que continuó en mi línea de pensamiento y desencadenó este debate, que no es justo que se vulnere un derecho natural como la propiedad. No veo que se trate de una ley contra natura. Los derechos de autor existen (por algo los españoles los adquieren, no asi BN que no pidió autorización), pero no quiero continuar la polémica. Si les satisface, me retiro derrotado. Si tengo claro -como dijo Edmundo- que el nacionalismo católico es una higuera estéril. De nuevo muchas gracias por este blog, a quien no iba dirigido ninguno de mis reproches.
El Pampeano

Anónimo dijo...

Releí todos los comentarios sin llegar a entender dónde está la opinión o expresión "nacionalista/del nacionalismo" que critican el Pampeano y Edmundo Florio.
Voy a empezar de cero, a ver si la encuentro.

Anónimo dijo...

¿volvemos a empezar? se plantearon temas e inquietudes (algunos con cierto exceso, fervor de la disputa) y se llego un acuerdo: la necesidad, el derecho y el deber de editar a Castellani.
luego cerro el dueño del blog con una advertencia talmente entendible... ¿y viene otra vez Pampeano a hablar de falta de caridad, rencores y comidillas (siempre de los otros) y a decir que se retira derrotado, pero antes de irse un pequeñito insulto a los nacionalistas catolicos, o sea a todos pero a ninguno?
¿que tal si te dejas de embarrar la cancha, hombre de la pampa?

Gabriel, otra vez por me trajo el Chorrillero dijo...

Hablando de retiradas con derrota.

hasta acá el más derrotado ha sido Castellani y aquellas altas cosas por las que vivió, y sufrió.

En la Argentina se edita cualquier porquería. Cualquier autor mediocre y cuanto peor haga a la salud de la patria más edita. ¿¿¿Y lo bueno como Castellani ??? Ahi está : DERROTADO.

En estos momentos todos vemos las leyes que se propician.Leyes que tratan la vida como un derecho (ej. de la mujer para abortar) y se olvidan que la vida es un don. Es un don de Dios. Y como ha dicho un amigo, Castellani es un Don que Dios le dió a Patria.

¿qué hemos estado haciendo nosotros? Si, si nosotros los castellanianos no los bolches, ni guevaristas, etc. Nosotros lo hemos tratado como un Derecho. Un derecho que se compra y se vende. Un derecho y no como un Don de Dios, como la vida.

Terminemos de una buena vez con esto. POR FAVOR Señor Castellaniana.
Cierre los comentarios de esta entrada porque Castellani no se merece esto.

G.A.