Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)
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viernes, 1 de julio de 2016
RINCÓN BARDA SUREÑA: ¿Dónde está Dios? "-Por ái' " - Padre Leonardo Cas...
RINCÓN BARDA SUREÑA: ¿Dónde está Dios? "-Por ái' " - Padre Leonardo Cas...: ¿Dónde está Dios? "-Por ái' " ¿Dónde está Dios? Por ái. Está en los justos y está en los pecadores...
martes, 21 de junio de 2016
Paralelismos entre Castellani y el Papa Francisco, según Eulogio López
Entre Castellani y Francisco. La guerra del Siglo XXI, la guerra mundial de ahora mismo
20/06/2016 13:02 en Enormes minucias, Portada
- Guerra por partes y guerra, no entre países, sino entre continentes unificados.
- Misiles atómicas, bombardeos desde el aire, drones… todo parecía estar previsto desde finales del II Guerra Mundial.
- Y es que los hechos son tercos pero la historia es lógica: de lo uno sale lo otro.
- El hombre es libre pero sus actos siempre tienen consecuencias, que nunca reniegan de sus causas.
Ya he dicho que el Papa Francisco, y no ningún
cavernícola, repite que ya vivimos la tercera guerra mundial, sólo que
por etapas y por zonas, pero global en odio, profusión y combinación
de conflictos. Cuánta razón tiene.
Pero cuando esto dice, se toma a Francisco por una especie de poeta o, al menos, un amante de la metáfora, cuando lo que dice es cruda realidad, rigor matemático.
Pues bien, el también argentino y también jesuita Leonardo Castellani (en la imagen),
apenas conclusa la II Guerra Mundial, lo explicaba así: las armas, casi
futuras, que llevarían de la II a la III guerra global: la aviación
fulminante, es decir, la clave fulminante del Occidente actual, los robots explosivos (Castellani se adelanta de esta manera a los drones), la bomba atómica (entonces no se hablaba de misiles, pero es lo mismo), la conscripción en masa, incluidas las mujeres (es la clave del tercer mundo en 2016), la compulsión a entrar en guerra sobre naciones pequeñas (véase el conflicto sirio)…
Y una última aportación castellaniana: no será de guerra de naciones sino de continentes unificados (¿el Islam contra Europa?).
Sí, para mí que esta pareja (Castellani y Francisco), con su habitual brillantez argentina ni estaban ni están desencaminados.
Y es que los hechos son tercos pero la historia es
lógica: de lo uno sale lo otro. El hombre es libre pero sus actos
siempre tienen consecuencias, que nunca reniegan de sus causas.
Eulogio Lópezeulogio@hispanidad.com
miércoles, 15 de junio de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
Castellani en francés...
LIBERALISME
par Leonardo Castellani
Jean-Jacques Rousseau dit qu’à sa naissance, l’enfant crie : « Je ne veux pas qu’on me lange [1] ! ». Il prononce qu’on me lange avec un léger accent lunfardo [2] ; il ne dit pas qu’il ne veut pas qu’on le frappe, ce qui serait tout à fait naturel, mais qu’il ne veut pas qu’on l’enveloppe dans des langes. Tant pis, on l’enveloppe quand même. « Les hommes naissent et demeurent libres et égaux » dit Rousseau. C’est ainsi qu’ils naissent, mais ils ne le demeurent pas ; malheur à eux s’ils le demeuraient ! Sans attendre, avec un pervers instinct antilibéral, les mères s’empressent de nouer toute sorte de liens entre elles et leur bébé ; et notez au passage que le mot liens signifie chaînes en latin.
viernes, 20 de mayo de 2016
Suarismo
EL SUARISMO, SEGÚN CASTELLANI
[http://aladerecha.com.ar/?p=425]
“Un padre le deja de herencia a su hijo una casa y una tuberculosis; la casa es tradición, la tuberculosis no es tradición.
No. Ni la Colonia, ni la Organización nacional de 53 crearon aquí una filosofía con pensamiento original; y lo que es más, ni siquiera una filosofía continuada y permanente con cualquier pensamiento, aunque sea ajeno. Este fenómeno se explica de la siguiente manera: el suarismo fue la primera metafísica que aportó a nuestras playas,, cuando en Norteamérica todavía estaban cazando indios con Winchester y leyendo la Biblia, puesto que fuimos adultos antes que ellos, y quizás fuimos adultos antes de tiempo, con una adultez importada y prematura.
El suarismo fue la primera metafísica que aportó a la colonia, el primer reflejo de la filosofía europea que hubo en la Argentina. El suarismo fue, por decirlo así, la filosofía oficial del gran imperio español, y penetró con las armas españolas en Italia, en Germania y en toda Hispanoamérica: fue la filosofía de la Contrarreforma, una especie de arreglo ecléctico de la primera escolástica. Francisco Suárez, granadino, profesor en Coimbra, hizo una especie de gran compilación sistemática de la filosofía cristiana con el título de DISPUTATIONES METAPHYSICAE, tomando nominalmente como base a Santo Tomás de Aquino, pero introduciendo en su sistema tesis enteramente inconciliables de Guillermo Occam y Duns Scoto que simplemente-para decirlo sin ambages-rompen el espinazo de la doctrina metafísica de Santo Tomás.
Estas tesis son principalmente cuatro:
- La no distinción real entre la esencia y la existencia.
- El conocimiento intelectual de lo singular antes que de lo universal..
- El voluntarismo: distinción real del intelecto especulativo y el práctico; predominio del intelecto práctico
- La aptitud de existir de la materia sin la forma.
Suárez, lo mismo que Duns Scoto, no fue un comentador ni un discípulo sino un émulo de Santo Tomás; y siendo de poca potencia metafísica, es decir, mediocre como filósofo, intentó construir una “filosofía moderna” acogiendo la cantidad de corrientes divergentes y antitradicionales que habían tomado auge en el Renacimiento, corrientes que no llegó absorber ni a asimilar del todo.
Cualesquiera sean su méritos como teólogo y como jurista, su obra filosófica es endeble, es ecléctica, es invertebrada, no está iluminada por el sol de una intuición del Ser- lo que es propio de todo gran metafísico- sino que es un mandamiento o combinación de tesis que no pueden fundirse entre sí en una gran intuición. La decadencia de la escolástica no cesó con Suárez como como se suele decir; sino que Suárez es el producto más notable de esa decadencia. La decadencia de la escolástica viene desde el siglo XIV, desde el olvido y la negligencia en que se dejó la obra genial del príncipe de la Escolástica, Tomás de Aquino, y Suárez transformó esa negligencia en falsificación”.
(Seis ensayos y tres cartas, Ediciones Dictio, Buenos Aires,1978,pp.94-96)
miércoles, 11 de mayo de 2016
"Prólogo" a un libro de Edmundo Vanini
[Gentileza Vórtice.]
Datos de portadillas y pie de imprenta
EDMUNDO VANINI
Datos de portadillas y pie de imprenta
EDMUNDO VANINI
58º
2ª edición aumentada
Prólogo de Leonardo Castellani (pp.9-12)
y un estudio de Monseñor Gustavo J. Franceschi
sin editorial / impreso en los Talleres Gráficos de la Escuela de Artes y Oficios “San José” Obra de Don Orione
Buenos Aires, 26 de julio de 1945
en p. 6: “El autor cede toda esta segunda edición a beneficio del pequeño Cottolengo Argentino Obra de Don Orione”
miércoles, 4 de mayo de 2016
"Palabras introductorias" a un libro de Ludwig Kösters
[Gentileza Vórtice.]
Datos de portadillas y pie de imprenta:
LUIS KÖSTERS S. J., Profesor de Teología fundamental
LA IGLESIA DE NUESTRA FE. Fundamento teológico de la doctrina católica
versión de la 2ª edición alemana por el Profesor Juan Armelín S. J.
con palabras introductorias del Profesor Leonardo Castellani (pp.V-X)
Herder y Cía, Friburgo de Brisgovia (Alemania)
Imprimi potest 30-09-1938, Tomás J. Travi (Prepósito Provincia Argentina)
sin pie de imprenta, salvo la indicación de tipografía alemana de Herder & Cía.
presumo Bs. As. 1939/1940

Datos de portadillas y pie de imprenta:
LUIS KÖSTERS S. J., Profesor de Teología fundamental
LA IGLESIA DE NUESTRA FE. Fundamento teológico de la doctrina católica
versión de la 2ª edición alemana por el Profesor Juan Armelín S. J.
con palabras introductorias del Profesor Leonardo Castellani (pp.V-X)
Herder y Cía, Friburgo de Brisgovia (Alemania)
Imprimi potest 30-09-1938, Tomás J. Travi (Prepósito Provincia Argentina)
sin pie de imprenta, salvo la indicación de tipografía alemana de Herder & Cía.
presumo Bs. As. 1939/1940
martes, 26 de abril de 2016
Castellani y los obispos
Terminado el Concilio Vaticano II, en el territorio de la República Argentina se crean varias diócesis, renuncian viejos obispos y se nombran nuevos para reemplazarlos, otros prelados son desplazados a diócesis más o menos vistosas según su predisposición para encarar las reformas. [Cf. http://www.aica.org/guia-n-diocesis.html y http://www.catholic-hierarchy.org/country/dar.html]
Frente a esto, el P. Castellani sin ser en principio enemigo de estos cambios postconciliares, es sin embargo escéptico frente al entusiasmo de la prensa católica y secular, y lo refleja en esta nota de su primera Jauja.
miércoles, 20 de abril de 2016
lunes, 11 de abril de 2016
Adán Buenosayres en el cine
Preestreno de Adán Buenosayres: La película dirigida por Juan Villegas tendrá tres proyecciones en el BAFICI.
Las funciones serán:
Jueves 14 - 18:00 h VILLAGE RECOLETA Sala: 7
Viernes 15 - 15:00 h VILLAGE RECOLETA Sala: 7
Domingo 24 - 17:45 h ARTEMULTIPLEX BELGRANO Sala: 3
[Carta manuscrita de Castellani a Marechal con motivo de su lectura de Adán Buenosayres. Un fragmento transcripto.]
viernes, 18 de marzo de 2016
22ª Faja de Honor "Leonardo Castellani"
aica.org | Especial | Cursos, Seminarios y Charlas
Martes 15 Mar 2016 | 09:55 am
Buenos Aires (AICA):
Hoy, martes 15 de marzo, se cumple el 35º aniversario de la muerte del
escritor y pensador católico padre Leonardo Castellani. Con ese motivo
el Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico rinde un
homenaje a su memoria mediante la 22ª Entrega Faja de Honor que lleva su
nombre, destinada a premiar obras editadas durante el año 2015 en su
primera edición.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Recuerdo de Castellani en Radio Nacional
En el día de ayer, martes 15 de marzo de 2016, en Radio Nacional AM 870, durante el programa Con todo el país (9-13 hs.), de Oscar "Cholo" Gómez Castañón, se recordó que en la misma fecha, en 1981,
"fallece el sacerdote católico Leonardo Castellani, quien también desarrolló actividades como escritor y periodista. Escribió ensayos de temática religiosa, filosófica y socio-política, novelas, cuentos y poesía."
martes, 15 de marzo de 2016
El crimen de Ducadelia
En 1959, Ediciones "Doseme", Diagonal Roque Sáenz Peña 1119, de la Ciudad de Buenos Aires, publica del Padre Castellani el libro El crimen de Ducadelia y otros cuentos del trío.
No hemos podido encontrar mucha información sobre la editorial, sólo que publicaron el libro La Reforma Social, del economista demócrata cristiano --muy famoso en aquellos años-- Francesco Vito, El hombre y su máscara: Estudios de Psicología Social del abogado y sociólogo católico Dr. Roberto C. Covián y una traducción de Juan M. Iglesias a Huelga y Moral del P. Jean-Baptiste Janssens, curiosamente, el que como superior general de la Compañía de Jesús, expulsó a Castellani de ella.
La edición era en rústica y contaba con 155 páginas.
Como sucede con otros de los protagonistas de las novelas castellanianas, Ducadelia es el mismo Leonardo Castellani Contepomi o un aspecto de él. Pío Ducadelia (o Duca d'Elia) va aparece también en su novela fantástica Juan XXIII/XIV, que tanto dio que hablar en el último tiempo (ejemplos aquí, aquí, aquí y aquí) y en artículos periódisticos cumpliendo un poco la función que en otras ocasiones tuvieron el tío cura Cipriano, el periodista Jerónimo Del Rey (o Delrey) o el "viejo" judío converso Benjamín Benavides (o Don Benja).
Ediciones Nueva Hispanidad, en 2001, reeditó el libro como El crimen de Ducadelia y otros cuentos del trío (184 pp.), enlace aquí.
En cuanto a la riqueza literaria de estos cuentos policiales de Castellani, los mismos han tenido menos suerte que los que tienen como protagonista al "Padre Metri" y muchísimo menos que los de otros autores liberales o marxistas, sin embargo el Dr. Darrell B. Lockhart, profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Nevada en Reno, incluye en su Latin American Mystery Writers: An A-to-Z Guide (Westport: Greenwood, 2004) un trabajo del profesor franco-argentino Néstor Ponce que rescata y revalora la figura de Castellani como autor del género y, en especial, El Crimen de Ducadelia.
Recordaba recientemente una carta de lectores de Juan Manuel Boggio Videla publicada en el diario La Nación que la novela multipremiada de Martín Caparrós, Valfierno, parece, sin decirlo, tomar como idea el cuento "El caso de la curva de la Gioconda", incluido en este volumen de Castellani que comentamos.
Sean, quizá, estos tímidos reconocimientos, los que la obra novelística del Padre Castellani no ha tenido aún.
lunes, 29 de febrero de 2016
Cuando Maritain se refirió a Castellani
Tomado de:
Jacques Maritain, Arte y Escolástica (Buenos Aires: Club de Lectores, 1972),
1ª edición castellana de la 3ª edición francesa de Art et Scolastique (París: Louis Rouart et Fils, Editeurs). Traducción de María Mercedes Bergadá. Supervisión de Juan Manuel Fontenla.
viernes, 5 de febrero de 2016
† Patricio Randle, q.e.p.d.
Me piden que prologue este libro y mi pregunta ha sido: ¿Por qué yo?
Honestamente, mi campo no es la Psicología por mucho que haya estimado al Padre
Castellani. Me contestan que la razón del pedido es porque soy el único sobreviviente que
conocen que haya asistido al curso sobre cuya versión textual dictada por el autor en 1953
se ha editado esta obra.
La lectura de los originales ha sido para mí una experiencia muy honda porque me
ha hecho revivir un momento de mi vida y recordar esas maravillosas lecciones recibidas
del Padre.
He dicho que no soy psicólogo y no importa ciertamente pues lo que nos enseñara
Castellani era lo que un hombre medianamente culto debiera saber de Psicología y que
precisamente no coincide con lo que nos dictaran en el bachillerato sino como la contracara
de aquello. Lejos de la Psicología positivista, de la Psicometría y de una Psicología reñida
con la Metafísica, las lecciones que siguen demuestran que para ser buen psicólogo se
necesita cultivar el hábito y no encerrarse en el método, pero teniendo una base filosófica.
Que es lo que demuestra Castellani enseñando con lenguaje llano —nunca hablaba
“en difícil”— aun de las nociones más sutiles del alma. Todo sin neblinas subjetivas (a las
que son proclives especialmente los psicoanalistas), transparente, lúcido y todo sobre un
fondo de la realidad como es: completa, sin abstraer nada de su contexto.
Para lo cual acude, cuando las circunstancias lo aconsejan, a la anécdota oportuna,
el chiste ocurrente, al juego de palabras ingenioso; todos recursos didácticos finísimos que
ayudan a entender mejor las cuestiones del alma que se presentan como una imagen y no
como productos de puros raciocinios.
Recuerdo que las clases de este curso memorable durante los meses de invierno
empezaban a las 18:30 en punto los martes y costaban $10, lo cual era una pobre
retribución a enseñanzas que no tenían precio pero que le venía bien al Padre desheredado
por la Compañía y sin un lugar donde caerse muerto. ¡Por suerte vivió 27 años más! El
lugar era el Teatro del Pueblo que ya no existe más aunque el edificio de Diagonal Norte a
un paso del Obelisco todavía existe. Había que bajar al sótano por una escalera estrecha lo
cual le daba el aire de una cueva subversiva, como lo fue originalmente esta sala donde se
representaban exclusivamente obras de autores socialistas y anarquistas, con la
particularidad de que después de la función había un debate. En este teatro insólito, el Padre
Castellani subía al escenario, que estaba muy alto, con toda energía y se paseaba ágilmente
de un extremo al otro mientras hablaba o se detenía frente a un pizarrón donde dibujaba
esquemas o escribía nombres y frases que apelaban a la retentiva del público. Su voz
modulaba dentro de un amplio registro convirtiéndose en vozarrón viril cuando convenía, adoptando tonos inesperados cuando imitaba a los personajes de los relatos y jamás
cayendo en la monotonía.
Mi encuentro con los originales de este curso no podría celebrarlo más pues es para
mí como recobrar la memoria de un recuerdo muy caro intelectualmente hablando. Por sus
características, leerlo ahora es como estar oyéndolo a su autor con su estilo directo, sin
remilgos, sin frases hechas, con ese estilo conversado que tenía su oratoria no dirigida al
mundo abstracto sino a cada uno de sus oyentes. De allí que pudiera decirse en verdad que
el Padre Castellani daba estas conferencias para todo público, en el buen sentido de la
expresión pues aunque fuera heterogéneo cada uno en su nivel recibía su mensaje. Tal vez
podría compararse su fecundidad a un mar lleno de pesca la cual pudiera ser recogida con
distintos tipos de redes según las especies. Porque nadie se quedaba sin cosechar.
Me acuerdo bien que hablando con mi novia de entonces —que es mi mujer desde
hace más de 40 años— le previne de que el Padre era un poco excéntrico y que tal vez le
chocara. Para mis adentros yo tenía un poco de respeto humano porque me parecía que no
podía presentarlo como un gran profesor por tener esa modalidad. Ella acababa de llegar de
Cambridge en cuya Universidad se graduara y después de la primera conferencia me
respondió: “El Padre Castellani me recuerda mucho más a los buenos profesores que tuve
allá que a esos profesores pomposos que son tan comunes aquí.” Y es cierto, la falta de
convencionalidad es una buena cualidad de los docentes universitarios ingleses —como lo
pude comprobar después teniéndolos como maestros y como colegas en Londres— que se
caracterizan por tener una soltura de espíritu no muy fácil de hallar entre nosotros.
Estas clases de Psicología ciertamente no se parecen en nada a la lectura de un
Tratado, como suelen ser frecuentemente las clases “doctorales”, sino que más bien se
asemejan a una visita guiada a un laboratorio; no tenían nada de librescas y en todo caso
uno participaba del experimento antes de sacar las conclusiones del caso. Todo lo que decía
el Padre tenía una “fuerza tremenda”, eso que él mismo define como “la suprema cualidad
de la literatura”. Por lo cual me quedó siempre pendiente una pregunta que me hubiera
gustado hacerle: siendo así: ¿por qué quería y admiraba a Borges?, ya que haciendo aquella
afirmación había dado en el clavo de por qué Borges no puede ser considerado un gran
autor puesto que toda su literatura carece de esa fuerza tremenda que está necesariamente
emparentada con la noción de “mysterium tremendum” que define a la Religión. Vaya uno
a saber; el caso es que releyéndolo ahora me ha ayudado a descubrir el quid de la cuestión.
Es que muchas cosas que he venido dando por sabidas hasta ahora, como
descubiertas por mí mismo, me parece que las aprendí en este curso inolvidable. Algún
psicólogo pedante y superficial dirá que la bibliografía que cita Castellani está pasada de
moda. El contestaría que sí y remarcaría de moda pero también nos recordaría con von
Monakof que “lo que en Psicología no es tan antiguo como el mundo es falso”. Suprema
sabiduría de detectar primero lo permanente, lo principal y dejar lo accesorio en segundo
lugar.
Es curioso que, cuando hablando de la educación de los sentimientos hace algunas
recomendaciones sobre la formación de un seminarista, resulte que todas las virtudes
aconsejadas las tenía él en grado sumo: una sólida formación intelectual, educación artística, don de oratoria y hasta cierto histrionismo sin el cual la predicación puede ser
poco efectiva: el ideal del hombre completo que él llenaba a las mil maravillas con
humildad y hasta una exagerada timidez que sabía vencer cuando era preciso establecer
comunicación con un auditorio nutrido y heteróclito.
Porque el Padre Castellani no sólo sabía Psicología teórica sino que daba testimonio
de dominar la práctica igualmente. Que es la que demostró en este curso felizmente
rescatado para este tiempo y el que venga.
Algún lector se preguntará si este es un libro de Psicología religiosa ya que su autor
es un sacerdote y habrá que contestarle que sí, pero de la buena. Nunca cae en el lugar
común, ni en la beatería. Al contrario, la combate. Lo religioso en este libro no viene
prefabricado ni es, por lo tanto, deleznable. Pero todas sus reflexiones ayudan
extraordinariamente al conocimiento del alma, de la propia alma, sin lo cual las virtudes
personales pierden todo sustento. Y eso hay que saber agradecerlo porque no hay muchos
autores que nos ayuden en ese sentido: una Psicología “desde el alma” en vez de sólo
“hacia el alma”.
Patricio H. Randle*
"Palabras Liminares" a Psicología Humana del P. Leonardo Castellani.
*Biografía publicada por la Fundación Konex al otorgarle el Premio 1987 aquí.
![]() |
| Patricio Horacio Randle 3/III/1927 - 1/II/2016 |
jueves, 4 de febrero de 2016
Postfacio del Padre Castellani a su traducción del Señor del Mundo, de R.H.Benson
He traducido este libro para una persona, y si ella lo lee, lo demás no importa, pero puede ser útil, si no me engaño, a muchos otros.Qui scribit, bis legit, decían los romanos; bien pudieran decir: qui vertit, ter legit, el que traduce, lee tres veces… [Seguir leyendo.]
martes, 1 de diciembre de 2015
Aragón, Ordóñez y D'Angelo sobre Castellani
Las tres notas se publicaron en el nº 41 de la revista Cabildo de marzo de 1981 con motivo del fallecimiento del P. Leonardo Castellani el 15 de marzo de aquel año.
Domingo Demaría era pseudónimo de Roque Raúl Aragón.
V.E.O. eran las iniciales de Víctor Eduardo Ordóñez.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Repositorio de obras del P. Castellani
Obras del Padre Leonardo Castellani en “Que no te la cuenten”
Publicado por quenotelacuenten
Como sus obras se encuentran aquí y allí en el espacio virtual, hace tiempo que quería colocarlas en orden para su consulta.
Vengan, entonces, como un humilde aporte
P. Javier Olivera Ravasi
Para descargar las obras, pueden hacer clic AQUÍ
Para una biografía completa de la primera parte de su vida, AQUÍ (en formato mobi) o AQUÍ (en formato pdf), con permiso expreso de su autor.También puede ser de utilidad el congreso realizado en su honor, AQUÍ
Comparte:
lunes, 23 de noviembre de 2015
Con todos se peleó (Juan M. de Prada)
[http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=25385]
En mi existencia de lector he saboreado muchos deslumbramientos; pero
ninguno tan gigantesco y perdurable como el que me proporcionó el
argentino Leonardo Castellani. Con legítimo orgullo, puedo confesar que si hoy no soy un escritor sistémico, ni un católico chirle al uso, se lo debo a este gran maldito,
que con todos se peleó salvo con Dios; también sin asomo de hipérbole,
puedo añadir que, si he mantenido el entusiasmo por mi vocación en medio
de tantas zancadillas y puñaladas traperas, ha sido gracias al ejemplo
de este escritor duro y precioso como un diamante que
supo sobreponerse a todas las penurias y animosidades. Y puede que
también conserve la fe gracias a su influjo benéfico. Castellani ha sido
mi faro en las noches oscuras del alma, mi consuelo en la tribulación,
mi guía en la pesquisa de la verdad, mi profesor de energía, mi
protección contra los sobornos mundanos y mi intercesor en el cielo;
pues un pecador tan denodado como yo necesita un abogado tan pugnaz como
Castellani.
Apasionado polemista, detractor implacable de la modernidad y de toda su cochambre ideológica,
Castellani es sobre todo un campeón de la ortodoxia, que como ya
sabemos es la única forma de heterodoxia que nuestra época repudia.
Resulta, en verdad, sobrecogedor, que un escritor tan formidable haya
sido confinado en los desvanes donde se pudren los escritores
prescindibles; y tal confinamiento lo ha consumado la canallesca cultura
sistémica, pero también -no nos engañemos- la desidia de los presuntos
«buenos». Castellani se distinguió por sostener -y no enmendar- aquellas
posturas estéticas, filosóficas o religiosas que los repartidores de
bulas del cotarro cultural han decidido demonizar; las mismas que por
respetos humanos, allanamiento ante el mundo o cobardía propia de
eunucos muchos católicos (incluidos los que gastan báculo) no se atreven
a defender. Aunque, para ser del todo sinceros, esta condena en muerte no es muy distinta de la que Castellani soportó en vida:
expulsado de la Compañía de Jesús, sufrió todo tipo de tropelías, hasta
morir viejo y achacoso, sin más refugio que unos pocos fieles que lo
confortaron en la desdicha y la lealtad acérrima a sus dos vocaciones
-la sacerdotal y la literaria-, íntimamente desposadas entre sí.
Terrible polemista
Nacido en 1899 en Reconquista, un pueblo santafesino, Castellani era
hijo de emigrantes italianos. Su padre, un periodista librepensador,
halló la muerte en una confusa trifulca con policías corruptos; es posible que este hecho marcase su carácter, misántropo y un poco neurótico.
Por influjo de su piadosa madre, Castellani ingresa en la Compañía de
Jesús en 1918; y la Compañía, que descubre enseguida sus dotes
extraordinarias, lo envía a estudiar a Roma y a la Sorbona. En estos
años de brillo y cosmopolitismo, Castellani prueba sus primeras armas literarias, que abarcan casi todos los géneros:
volúmenes de relatos como «Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas»
(con joyas que nada tienen que envidiar a los escritores más
renombrados del género fantástico) o «Las muertes del padre Metri» (una
especie de Padre Brown santafesinio), así como sátiras y colecciones de
artículos como «El nuevo gobierno de Sancho» o «Las canciones de
Militis», en las que junto a una cultura ecuménica Castellani revela dotes de apologeta consumado y
temible polemista, dotado de un estilo vibrante y un humor socarrón de
estirpe cervantina que le permite derribar los espesos muros de la
mentira como si estuviesen hechos de alfeñique.
Son años en los que Castellani prodiga su pluma en las publicaciones más variopintas, exponiendo ideas disolventes, lúcidas hasta la imprudencia,
que le van ganando una legión de enemigos, tanto entre las sotanas como
entre los mandiles. Si sus comentarios políticos son tan luminosos como
devastadores, sus ensayos religiosos fustigan sin melindres el vicio
del fariseísmo y la sosería de una Iglesia resignada a la inanidad; y
nada tan regocijante como sus artículos de crítica literaria, donde pone como chupa de dómine a todos los santones del canon, desde el tostónico James Joyce al señoritingo Borges.
En todas estas obras, Castellani muestra una hondura intelectual y una capacidad admirable paraprovocar en la inteligencia un movimiento de adhesión gozosa (o
de rechazo fulminante, si la inteligencia está infestada de paparruchas
políticamente correctas). Y es que nuestro autor era eso que los
franceses llaman un «maître à penser», alguien que, a través de sus
reflexiones, no sólo nos invita a pensar, sino que vertebra y muscula
nuestros pensamientos; alguien que no sólo acicatea nuestra inteligencia, sino que la nutre, la robustece, la dota de un andamiaje robusto y, a la vez, la impulsa por caminos nunca antes transitados.
Con razón un escritor tan peligroso ha sido execrado igualmente por los impíos, los esnobs y los meapilas, y tanto en la vida como en la muerte…
Juan Manuel de Prada
Escrito originalmente en el diario ABC
ACTUALIZACIÓN 24-NOV-2015: También el portal español Religión en Libertad reproduce el artículo.
jueves, 19 de noviembre de 2015
jueves, 12 de noviembre de 2015
viernes, 6 de noviembre de 2015
Recuerdo del homenaje por los 80 años del Padre Castellani
[Revista Cabildo, 2ª época, año IV, nº 27, Buenos Aires: 6 de septiembre de 1979. Director: Ricardo Curutchet. Secretario de Redacción: Juan Carlos Monedero.]
jueves, 29 de octubre de 2015
Recuerdo de una injusticia poco conocida sufrida por Castellani
Revista Cabildo, año I, nº 3, Julio de 1973.
El hecho ocurrió el 2 de junio de 1973, cuando el Pbro. Osvaldo Francisco Musto (1934-2011), recientemente nombrado párroco de Santa Elisa, en la calle Salta 2290, frente al Hospital Rawson, en el barrio de Constitución, expulsa al P. Leonardo Castellani de su parroquia y le prohíbe seguir diciendo Misa en ella.
Vista actual del ex-Hospital Rawson y de la iglesia de Santa Elisa.
miércoles, 28 de octubre de 2015
martes, 27 de octubre de 2015
Se estrena "El almuerzo": Castellani en el cine por primera vez
Martes, 27 de octubre de 2015 01:00
|
Escenario
Una historia turbulenta retrata la época más oscura de Argentina
“El almuerzo” se estrena este jueves en los cines rosarinos. El filme se centra en el almuerzo que tuvo el dictador Videla con Jorge L. Borges, Ernesto Sabato, Horacio Ratti y Leonardo Castellani.
Argentina sangrienta. El filme muestra el
secuestro del escritor Haroldo Conti por un comando de la dictadura
militar de los años setenta.
Alejandro Awada, quien interpreta a Arquímedes Puccio
en la tira de Telefe "Historia de un Clan" y al represor Jorge Rafael
Videla en el filme "El almuerzo", dice "disfrutar mucho" del gran
momento profesional que atraviesa y al cual llegó siendo "un hijo del
trabajo y de la comprensión para poder evolucionar".
"Estoy disfrutando mucho y voy por más. Voy por
seguir evolucionando y a ser más generoso, en todo sentido. Quiero tener
más en cuenta a los demás. Apunto a ser feliz y la felicidad está con
el otro", sostuvo Awada, quién estrenará este jueves en la pantalla
grande "El Almuerzo", dirigida por Javier Torre.
"Soy hijo del ensayo y del error, del hacer para
aprender y de aprender hasta que me vaya de este mundo. No creo en un
hecho, sino en la prepotencia del trabajo. Trabajo mucho en profundizar
el conocimiento de mí mismo", dijo el actor.
Con una extensa trayectoria, que incluye cine, teatro
y televisión, el intérprete asegura que hoy, a los 53 años, se siente
reconocido por el público y afirmó que el recorrido hasta este momento
"no fue fácil" y que dudó "mil veces" sobre su vocación actoral.
Así, en estos días, a Awada le toca interpretar a dos
personajes que tienen vínculos directos con el genocidio de la última
dictadura militar y que le consumieron una carga emocional importante
durante la actuación: el represor Videla y el secuestrador y asesino
Puccio.
"Estoy muy lejos de considerar que el personaje se
adueñe de la persona, no hay chances, es un mito. Pero con estos dos,
entre toma y toma, transitar esas zonas oscuras era muy poco agradable.
Había una sensación física de desagrado", sostuvo.
"El Almuerzo" narra la comida que Videla tuvo con
Jorge Luis Borges (Jean Pier Noher), Ernesto Sabato (Lorenzo Quinteros),
Leonardo Castellani (Pompeyo Audivert) y Horacio Ratti (Roberto
Carnaghi) el 19 de mayo de 1976, una semana después de la desaparición
de Haroldo Conti (Jorge Gerschman). En él, Videla (Awada) se muestra
taciturno y con un empaque que no puede ocultar, habla de las
intenciones culturales de su gobierno y encuentra, en el cuarteto de
comensales, alguna pequeña adhesión.
Con un comienzo de franca violencia, el filme muestra
el secuestro del escritor Haroldo Conti (Gershman) y el maltrato a su
mujer Marta Scavac (Mausi Martínez) por un comando de la dictadura
cívico-militar. La película se divide en un antes y un después del
siniestro almuerzo, con un Borges que recuerda a sus antepasados
militares y supone que su madre Leonor estaría orgullosa de su encuentro
con el dictador, y un Sabato amenazado obscenamente por un matón en un
bar.
"No creo que hayan acordado con el Proceso, sino que
hicieron lo que pudieron en medio de esa coyuntura de terror y pánico",
opinó Awada sobre el hecho narrado en una película que tiene la
característica de ser coral.
Lo más interesante de "El almuerzo" es que esa comida
no varió en absoluto el devenir del régimen que ensangrentó al país
desde 1976 hasta 1983, ni a los intelectuales que quisieron "colaborar"
con sus prestigios, ni al mismísimo Videla, que con su pétrea soberbia
sólo buscaba blanquear su accionar frente a la opinión pública
extranjera.
Las comparaciones con el fútbol son una constante
durante todo el reportaje, porque para Awada son importantes los
compañeros "delante y detrás de cámara", y, además, acotó que "el
español es el único idioma que habla de 'actuar'; en francés, inglés y
alemán se habla de «jugar»".
"Cuando Riquelme -dijo casi a los gritos, parado en
el bar de la entrevista e imitando al ex diez de Boca- le tiró ese caño a
Yepes no había contrato ni nada que valga. Ahí estaba jugando. Y yo, de
forma madura y responsable, juego la actuación", sostuvo.
A lo largo de la charla, Awada hizo varias veces
hincapié en que es "un trabajador" y en que para "evolucionar" es
necesario aprender de las situaciones y de los demás.
viernes, 23 de octubre de 2015
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