Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

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viernes, 9 de diciembre de 2022

Sobre dos curas detectives

Nos informan que está a la venta el nuevo libro Muerte, escándalo y dos curas: "Las nueve muertes del Padre Metri" del Padre Leonardo Castellani, y "El escándalo del Padre Brown" de Gilbert Keith Chesterton, con prólogo de la Lic. Liliana B. Pinciroli de Caratti.

Para consultas: claudio.clublibrocivico@gmail.com








 

martes, 11 de septiembre de 2018

Nuevo libro de Jorge Ferro

Jorge Norberto Ferro

 

De Maestros y Batallas Culturales

(Buenos Aires: Vórtice, 2018)

 

Reseña

Sólo un maestro sabe ponderar y difundir a maestros que verdaderamente lo son. Jorge N. Ferro al fin se decidió a reunir en un volumen los escritos y conferencias con que obsequió a varias generaciones a lo largo de su dilatada carrera intelectual. Castellani, Marechal, Dolina, Pieper, Newman, Chesterton, Tolkien, Lewis, el Canciller Ayala, la poesía, la cultura, la educación, la belleza, la fantasía, son algunos de los nombres y temas incluidos en esta magnífica y esperada obra.

Indice

Introducción
Castellani
Castellani, a cien años de nacer
Castellani y la modernidad
Jonás, Rinaldini, Gallegani: tres nombres de Castellani en narradores argentinos
El Padre Castellani y el género policial
Newman
Esperanza
Angélica Guía
Memoria
Chesterton
Los locos de Chesterton
La reina del jardín: Chesterton y la mujer
A propósito de los detectives de Chesterton
En recuerdo de G. K. Chesterton
Los Inklings
La materia artúrica en la perspectiva de Tolkien y C. S. Lewis
La caída de Arturo: una deuda saldada
¿Vida eterna o vida larga?
El pañuelo de Bilbo
El catálogo de los ejércitos: un motivo tradicional en The Lord of the Rings
Leopoldo Marechal y J. R. R. Tolkien: curiosas coincidencias
Tolkien y Savater, ayer y hoy
Narnia: el viaje y el león
Magia y poder: ¿leyó Lewis a Somerset Maugham?
Angustia y gozo en C. S. Lewis
C. S. Lewis y su That Hideous Strenght: un epítome de su obra
Versos tolkienianos
Dolina
Alejandro Dolina: humor y nostalgia
Dolina, melancolía y esperanza
y Pieper
Josef Pieper, la belleza y la poesía
Medievalia
Acedia y eutrapelia en algunos textos medievales españoles
Amor, política e imperio en la Edad Media
Acerca de la prosa cronística del Canciller Ayala: un discurso para la transición
La batalla desastrada: la reiteración de un esquema narrativo en la cronística de Ayala
Las virtudes del gobernante en las cuatro crónicas que preceden a la obra del Canciller Ayala
Ayala y la aventura portuguesa de Juan I
Varia lección
La creatividad en la criatura: cauces y desmesuras
Educación y contemplación: breve antología apenas anotada
Los sufridos docentes
¿Cultura argentina?
¿No hay algo rescatable de la educación de la primera mitad de siglo?
El ocaso de los estudios literarios (a propósito de la desconstrucción)
La literatura infantil y los héroes
La parábola del sujeto
Vislumbres de Carlos A. Sáenz (1895-1976)
Navidad
El Niño de Belén
Señales



lunes, 23 de abril de 2018

Nueva edición de "Las 9 muertes del Padre Metri"

Notable antología de cuentos con una biblioteca digital

 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Castellani en la Biblioteca Nacional


La Biblioteca Nacional de la República Argentina ha reproducido en Abanico: Revista de Letras un cuento del Padre Castellani: "El caso de Ada Terry" (originalmente aparecido en Las muertes del Padre Metri, con el seudónimo Jerónimo del Rey), según la edición recopilada por Jorge Lafforgue en Cuentos policiales argentinos (Buenos Aires: Alfaguara, 1997).

En el sitio en internet de la Biblioteca Nacional puede encontrarse la presentación biográfica y el texto del cuento.


martes, 7 de agosto de 2012

Conti habla de Castellani



ERA NUESTRO ADELANTADO

Por Haroldo Conti
Se publicó como recuadro junto al reportaje que Guillermo Gutiérrez hizo al P. Castellani, con notas y selección de textos del mismo Gutiérrez, y que fue publicado como “Padre Castellani: Un oficio parecido al deshollinador”, en la revista Crisis, nº 37, Buenos Aires, Mayo de 1976, p. 43. Lamentablemente no hemos podido dar con la "famosa" fotografía.

Conocí al padre Castellani y en cierta forma conviví con él, pues de hecho vivíamos bajo un mismo techo, en el Seminario Metropolitano Conciliar de Villa Devoto, que en ese tiempo estaba en manos de los jesuitas. Yo era amigo, en realidad, del padre Hernán Benítez, que entonces editaba una revista llamada Solidaridad. Yo dibujaba las tapas de esa revista y recuerdo que me costaba una barbaridad pronunciar claramente la palabra. Por lo general decía solidariedad [sic].



Bueno, el caso es que como Benítez era muy compinche de Castellani a veces tenía oportunidad de verlo de cerca. Nada más que eso. En general Castellani era un lejano y legendario fantasma que transitaba por los pasillos penumbrosos del seminario provocando gestos y cuchicheos entre nosotros que lo admirábamos más bien de oídas. Concretamente yo, que en esa época vivía impresionado por Chesterton, había leído apenas Las nueve muertes del padre Metri. Después leí sin entender demasiado La crítica de Kant, en colaboración con Joseph Maréchal S.J., de quien se decía que era su continuador. Creo que lo que más me llegó fue su estilo, sobre todo en el rebate a Gar-Mar, porque por primera vez observé que se podía expresar cualquier cosa con un lenguaje argentino. Imagínense ustedes ver citar a Culacciati y al vigilante de la esquina en un trabajo sobre Kant e incluso encontrar en ese mismo trabajo frases como esta: “¡Hua’ tigre viejo grandote potí!”.



Los tres grandes en aquel tiempo eran para nosotros, pichones de cuervos, el padre Benítez que, como los magistas, era tan importante que no se notaba, y Leonardo Castellani, un gigante de ojos saltones que caminaba por los pasillos rumbo a sus grandezas bamboleándose como un barco, dentro de una sotana corta, con una mano encajada en la faja de jesuita y a veces un bonete francés y creo que con un par de botas que asomaban por debajo de la sotana. Su Crítica literaria en ediciones Penca de 1945 fueron [sic] mi primera reflexión seria sobre literatura, algún tiempo después. Traía un Prólogo justamente del padre Benítez con el rebuscado título, que aún recuerdo, de Palique preliminar. A Benítez le gustaba usar palabras del diccionario. Allí se hablaba de mis devociones de entonces: Chesterton, Hugo Wast, Paul Claudel. Entonces se me pasaron de largo Lugones, Ponferrada, Jacobella, Jorge Guillén y otras figuras más cercanas que Castellani trataba de introducir en nuestro reducido mundo que incluía, muy vagamente, presuponía tan solo, a la Argentina. En resumen, era nuestro adelantado, pero no nos dimos cuenta.


Viñeta aparecida en el reportaje que le hiciera esta misma revista en su número 39.


lunes, 2 de julio de 2012

Juan Sasturain sobre Castellani


[...]

En este primer programa aludías a Parodi, el personaje de Bustos Domecq, y le subrayabas el humor. ¿Dirías que el humor es un rasgo que distingue al policial argentino?
–No, no me parece. Creo que Borges, Castellani o Walsh son escritores que simultánea y previamente son lectores cultos, informados, que se acercan al policial con ese bagaje, y que eso deriva en una tendencia que va desde lo paródico –en el caso más aparatoso– a la cita tácita de otros textos. Son textos que están recortados sobre el mapa de la literatura, y entonces aparece el guiño, cierto grado de jovialidad. Incluso en nuestra generación, con Soriano, Martini, están las marcas de lo que hemos leído. En algunos casos es más aparatoso, como en Triste, solitario y final, o en el Etchenique mío, que es un lector que se convierte en detective. Eso produce un distanciamiento que posibilita que no haya tragedia, que siempre haya cierto grado de juego y, por lo tanto, humor. Que dé para la joda. Sí, es probable que algo de eso haya. Pero no me parece determinante.

¿Cuál te parece el mejor personaje del policial argentino?
Me gusta mucho el de Castellani, el cura Metri, que está basado en un jesuita que existió a principios de siglo y era del Chaco santafesino. Las nueve muertes del padre Metri es un libro de cuentos que escribió en los años ’30 y ’40, tomando como modelo, claro, al padre Brown. Castellani es muy buen escritor, lo mete muy bien en clima, lo hace ser “profundamente argentino”, un personaje que no está disociado de su espacio, que está ahí cuando las cosas pasan y tiene que ver con el desarrollo natural de las circunstancias. Y como el de Chesterton, tiene la misma vocación ética, la pretensión de la parábola, y muchísimo color genuino. Y el otro que me gusta, obviamente, es Parodi, que ya desde el nombre remite a su condición de construcción paródica. Parodi es tomar los detectives extremos de la novela problema, el que era ciego, aquel que no se movía de su casa, y entonces llevarlo a que está preso, hacer el último chiste. Y si Mrs. Marple es buena detective porque es una vieja chismosa, éste lo es porque es peluquero, y en la peluquería la gente cuenta sus chismes. Además es quinielero, toma mate... Es una construcción absolutamente literaria. Y hay con él, además, una pretensión de registro a través de las inflexiones verbales, de los registros del habla, de hacer una especie de panorama de ciertos comportamientos sociales y el uso de la lengua. Que es la joda que les interesaba a Borges y a Bioy cuando lo escribían.

Para leer el reportaje completo aquí.