Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

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jueves, 1 de noviembre de 2018

"Camperas", edición 2018

«Bichos y personas» habla sobre personas, tipificadas a través de bichos del campo; estos cuentos juveniles del P. Castellani nos han parecido siempre muy acertados, y algunas veces nos hemos visto retratados en algunos de estos animales, que en la pluma del Cura Loco adquieren humanidad y religiosidad.

El Cura Brochero, sin ser tan literato, sabía también encontrar en los animales ejmplos de vida cristiana: «no seas mas animal que la yegua, , que sabe reconocer y cuidar a sus potrillos», le decía a un paisano que no quería reconocer un hijo concebido «de contrabando».

Agradecemos al P. Carlos Biestro el permiso otorgado para estas ediciones, y a todos los que colaboran para no perder las tradiciones que nos religan con Dios y con la Patria.

Athanasius Editor (De la Presentación).

INTRODUCCION
Por el Autor (Leonardo Castellani)

Amigos de Dios: una buena mañana resulta que me determiné a escribir fábulas, que son, según Aristóteles, lo más fácil de la literaruta.
Agarro, pues, y me bajo con Iriarte, Samaniego, La Fontaine, Esopo, Fedro, Melgar y Joaquín González debajo del brazo, a ver si de ese modo hacía cosa buena, al minúsculo jardín que tengo, compuesto de cuatro palmeras, una parra, una hiedra, un magnolio y algunas rosas.
Y estando en ésas, dale que darás a los libros, de repente se me aparece la Musa de la Fábula.
- ¡Ah torpe – me dijo-, torpe! ¿Qué andas allí revolviendo papelotes? ¡Escribe sencillamente lo que se te haya ocurrido!
- No se me ocurre nada – le dije.
- No escribas entonces. ¿Quién te manda a escribir? ¿ O qué se han pensado ustedes, los que andan escribiendo libros a la fuerza? Un libro no se debe hace sino cuando uno ha concebido allá dentro un concepto vivo, que debe salir a la luz para bien del mundo.
- Yo, señora – le contesté humildemente- , no es que no tenga algo que decir al mundo, sino que lo que tengo es medio pobre y buscaba con qué adornarlo.
- Mas vale salir pobre, que no vestido de ajeno – dijo ella -. Yo tampoco llevo sedas, y sin embargo no voy a robar a mi hermana Melpómene.
Y me señaló su brusa de percal, y su pollera de merino, el pañuelo del cuello y el rebenque sin virolas.
- ¡Pero eso es mentira!- exclamará algún lector adusto- Ni hay Musa de la Fábula, ni las musas visten así, ni todo eso tiene pizca de verosimilitud…
- Es que esto es una fábula, la primera, mi amigo; que nos enseña que hoy día las musas se visten como quieren, o como pueden, y que para escribir un libro bueno, hay que olvidarse de todos los otros libros, después de haberlos leido todos.
Quiera Dios que mi editor opine lo mismo.


[Páginas: 243]
[Medias: 21 x 15 cm]

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