Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

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lunes, 2 de julio de 2012

Juan Sasturain sobre Castellani


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En este primer programa aludías a Parodi, el personaje de Bustos Domecq, y le subrayabas el humor. ¿Dirías que el humor es un rasgo que distingue al policial argentino?
–No, no me parece. Creo que Borges, Castellani o Walsh son escritores que simultánea y previamente son lectores cultos, informados, que se acercan al policial con ese bagaje, y que eso deriva en una tendencia que va desde lo paródico –en el caso más aparatoso– a la cita tácita de otros textos. Son textos que están recortados sobre el mapa de la literatura, y entonces aparece el guiño, cierto grado de jovialidad. Incluso en nuestra generación, con Soriano, Martini, están las marcas de lo que hemos leído. En algunos casos es más aparatoso, como en Triste, solitario y final, o en el Etchenique mío, que es un lector que se convierte en detective. Eso produce un distanciamiento que posibilita que no haya tragedia, que siempre haya cierto grado de juego y, por lo tanto, humor. Que dé para la joda. Sí, es probable que algo de eso haya. Pero no me parece determinante.

¿Cuál te parece el mejor personaje del policial argentino?
Me gusta mucho el de Castellani, el cura Metri, que está basado en un jesuita que existió a principios de siglo y era del Chaco santafesino. Las nueve muertes del padre Metri es un libro de cuentos que escribió en los años ’30 y ’40, tomando como modelo, claro, al padre Brown. Castellani es muy buen escritor, lo mete muy bien en clima, lo hace ser “profundamente argentino”, un personaje que no está disociado de su espacio, que está ahí cuando las cosas pasan y tiene que ver con el desarrollo natural de las circunstancias. Y como el de Chesterton, tiene la misma vocación ética, la pretensión de la parábola, y muchísimo color genuino. Y el otro que me gusta, obviamente, es Parodi, que ya desde el nombre remite a su condición de construcción paródica. Parodi es tomar los detectives extremos de la novela problema, el que era ciego, aquel que no se movía de su casa, y entonces llevarlo a que está preso, hacer el último chiste. Y si Mrs. Marple es buena detective porque es una vieja chismosa, éste lo es porque es peluquero, y en la peluquería la gente cuenta sus chismes. Además es quinielero, toma mate... Es una construcción absolutamente literaria. Y hay con él, además, una pretensión de registro a través de las inflexiones verbales, de los registros del habla, de hacer una especie de panorama de ciertos comportamientos sociales y el uso de la lengua. Que es la joda que les interesaba a Borges y a Bioy cuando lo escribían.

Para leer el reportaje completo aquí.


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