Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

Para comunicarse con nosotros, escribir a castellaniana1899ARROBAgmailPUNTOcom

Temas

Biográficas Esjatología Apokalypsis Fariseísmo Literaria Camperas Liberalismo Profecía Conti Enseñanza Psicología Bloc de notas Patriotismo Poesía Verdad Domingueras Evangelio Jorge Luis Borges Jauja Papeles Sebastián Randle Sancho Kirkegord Chesterton Dulcinea Ernesto Sábato Tomás de Aquino Democracia Fierro Juan XXIII/XXIV Oraciones Audouard Catolicismo mistongo Francia Ruiseñor San Agustín Vuelve o no Caillet España Homilías Metri Nuncio Tradición Decíamos Esperanza Fermín Chávez Freud Fábulas Graffigna Iglesia Argentina Leopoldo Marechal Militis Obediencia Políticas Reportaje Rosas Salta Arte Benson Catecismo Clase Dirigente Delfina Bunge Fernández de la Cigoña Ichtys Juan Manuel de Prada Leopoldo Lugones Maritain Martita Metafísica Mi Tío el Cura Parábolas Reforma Sacrificio Suarecianismo Alcañiz Amistad Aristocracia Barletta Baudelaire Bloy Calderón Bouchet Cardenal Newman Cobardía Disandro Duhalde Espiritualidad Fabulas camperas Fantasma en coche Federico Ibarguren Gera Jorge Castellani Juan Marzal Juan XXIII/XIV Judíos Mikael Milenismo Opinión Ortega Peña Pablo Hernández Papa Policial Rosal Schopenahuer Sermones Virgen de Luján Alianza Allegri Anquín Aragón Armelin Astrada Barcia Belloc Belén Bettanin Billot Castañeda Claudel Corpus Cuento Cultura Delaney Delhez Demonio Dictio Drama Eguren Filippo Gamallo Giusti Hegel Hernández Arregui Horacio Igualdad Itinerarium Jousse Juan Luis Gallardo Juan Sasturain Juan de la Cruz Kant Kösters La Hostería Volante Lingüística Max Scheler Meyer Mugica Norte Bravo País en Crisis Periodismo Pluma Ponferrada Prada Prudencia Pío de Pietralcina Revolución Rougés Sabiduría Salvat Schoo Teología Teresa La Grande Trinidad Vallejo Vanini Venganza Verdera Vintila Horia Voluntarismo Walsh

viernes, 30 de septiembre de 2011

Sebastián Randle: Castellani

*Vórtice, Buenos Aires, 2003, 899 pp. 

¡Vaya cura! ¡Vaya libro! Tras novecientas páginas de lectura, interrumpida con enfado y recuperada con ansia, enorme decepción. ¿Cómo se puede terminar esto? ¿Dónde hay más para conocer mejor a Castellani? ¿Qué pasó después?

Sebastián Randle no sabemos si es mejor historiador que escritor o lo contrario. Con un estilo moderno, desgarrado, argentinista hace a un tiempo literatura e historia y consigue un espléndido resultado. Cierto que el personaje se lo facilitó pues el también era, a la vez, historia, literatura, religión, personalidad y, más que nada, sobre todo, insoportabilidad. Porque el P. Castellani, hay que decirlo, era insoportable.

Los jesuitas argentinos de su tiempo eran buenecitos, tranquilitos, aborregaditos... Y aun así, quedaban bien. Estaban por encima de la media, eran apreciados y reconocidos, vivían felices en esa alta burguesía clerical, de respetos mutuos, alabanzas mutuas y satisfacciones mutuas. Hasta que les llegó el P. Castellani. Convencido de que para seguir a Jesús no había que ser buenecito, aborregadito y tranquilito. Y que tampoco se podía hacerlo desde la cómoda tranquilidad burguesa. Desde ese establishment de reconocimientos y alabanzas recíprocas. Pero, sobre todo, no se le podía seguir desde la tontunez. No que el tonto no pudiera alcanzar el reino de los cielos. Castellani siempre vivió en el mundo y conocía sobradamente a sus habitantes. Claro que en el corazón de Dios cabía el tonto. Vaya corazón más vacío si no cupieran en él. Lo que le sublevaba es que el tonto fuera el dirigente. Porque, qué triste porvenir el de los dirigidos. Llevados no a Dios sino a lo que el tonto, por ignorancia o comodidad, o por ambas cosas, creía que era Dios. O le interesaba decir que era Dios.

Fácilmente se comprende el conflicto que se creaba en la Compañía de Jesús cuando llegaba a ella un P. Castellani. Inteligencia privilegiada, pluma brillantísima, carácter difícil, inclinado a meterse en cualquier charco, que suscitaba entusiastas adhesiones foráneas y no pocas reticencias internas, de las que la envidia no era ajena en estas últimas.

En el libro que comentamos, muchas cuestiones están apenas apuntadas. Y a veces en no pocas páginas. Porque respecto a Castellani todas son pocas. Él desborda cuantas se le dediquen. Su influjo en la política y de la política en él, sus trabajos literarios que abarcan tantos temas, sus amigos, tantos, sus enemigos, tantos, su estilo, sus versos, su castellanidad... Randle sugiere a veces, explica otras... Y yo creo que enfada siempre. Porque el lector querría más. Yo le comprendo. Novecientas páginas. Ya la empresa editorialmente era locura. Y serían necesarias más. Muchas más. La culpa no la tiene el biógrafo. La tiene el biografiado.

Fue Castellani un jesuita atípico. O, tal vez, demasiado típico para lo que quizá fuera entonces una ya atipicidad jesuítica. Y ciertamente un golondrino en la provincia jesuítica argentina. Del libro quedan muy mal el provincial y asistente Travi y el general Janssens. Creemos que Castellani les superó ampliamente. A Travi porque le desbordaba en todo. Y al P. General porque nunca llegó a entenderle. No era fácil entender a Castellani y menos cuando las informaciones venían contaminadas por su persona de confianza, el P. Asistente, absolutamente desquiciado por las “desobediencias” y, sobre todo, por la personalidad de Castellani.

El relato de la salida de la Compañía de Jesús de Castellani se lee como una novela de intriga. Hasta la fuga del jesuita recluido en Manresa. Y aquí una leve apostilla a Randle. No eran tan malos sus superiores. Es que Castellani les desquiciaba. Y cuando alguien pierde el “quicio” sus decisiones pueden ser injustas y faltas de caridad.

Después de la lectura de la obra yo me atrevería a pedir a Sebastián Randle, después de felicitarle por tan espléndido libro, que nos ofreciera otro con lo que falta de éste. Aunque nos tememos que ello de nuevo rebasaría las novecientas páginas y nos haría reclamar un tercero y un cuarto con más precisiones. Que si están tan bien escritos como éste se leerán con sumo gusto y notable aprovechamiento.

Francisco José Fernández de la Cigoña







infoCaótica: Genealogía del voluntarismo

infoCaótica: Genealogía del voluntarismo: "El voluntarismo es contra la natura ordenada, pero por desgracia es conforme a la natura caída: Caín es el primer voluntarista, el primer...

jueves, 29 de septiembre de 2011

infoCaótica: Luteranos y antiluteranos

infoCaótica: Luteranos y antiluteranos: El primer grito de Lutero: "¡al interior del alma”!" hubiese sido respondido por pocos, si no se hubiese acompañado a otro mucho más popula...

Y seguimos con la poesía

Según se nos informa, el próximo día 14 de octubre a las 19.30 hs. el profesor Antonio Caponnetto expondrá sobre Castellani: 30 años de poesía. La cita es en Centro de Estudios "Manuel Belgrano" de La Plata (Provincia de Buenos Aires), calle 44 / 11 y 12 nº 828.

Hacer clic encima para ampliar.


viernes, 23 de septiembre de 2011

Sancho y la educación

Castellani-educ-gobSancho

lunes, 19 de septiembre de 2011

La poesía del Padre Castellani: Debate




Eduardo Allegri:              Me parece que la poesía del P. Castellani habló de muchas cosas en verso. ¿Por qué nos gusta la poesía del P. Castellani? Porque...


Roque Raúl Aragón:             ¿Nos gusta?

Eduardo Allegri:              Sí...

Roque Raúl Aragón:             A mí no me gusta... (Risas).

Eduardo Allegri:              A nosotros, que la citamos y buscamos para ejemplificar alguna cosa...

Roque Raúl Aragón:             No entiendo la pregunta...

Eduardo Allegri:              Claro, ¿es por la forma? Porque a veces le reconocemos buenos versos... y a veces los citamos porque allí lo dice de mejor manera que en prosa...

Roque Raúl Aragón:             Nunca. (Risas).

La prosa del P. Castellani es extraordinaria, es una prosa magistral , una cosa que tiene melodía, que tiene musicalidad y por supuesto, vuelo poético. Además, una admirable precisión en el lenguaje que la ha conquistado él en el estudio de la lengua y en el estudio de las otras lenguas que ayudan al conocimiento del castellano, como el latín y el griego.

En cambio, en la poesía, se ve un envaramiento constante -en los versos quiero decir-....

La obra de Castellani es primordialmente poética, aun cuando escriba como filósofo o sobre temas de filosofía: siempre está el poeta rebasándolo; pero en los versos aparece encorsetado, como si la musicalidad propia del verso lo obligara a ceñirse a formas contrahechas que no permiten hacer un gran poema y no dejan que la gente recuerde sus poemas, aunque los admire -porque son poemas inteligentes..., él es un hombre de un talento superior-.


Jorge Ferro:       A mí me parece que el envaramiento ese del verso, que usted señaló...,  la posible explicación estaría en lo que él cuenta cuando escribe la vida de Horacio Caillet Bois; (2) su condiscípulo... cómo estudiaban en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe y les obligaban o les enseñaban a hacer versos para juegos florales y concursos. Entonces les enseñaban a medir el verso y a meter en un molde silábico el texto que ellos querían. De modo que les hicieron el oído a esa métrica un poco violenta, diríamos neoclásica. Y él lo hacía con facilidad porque era muy talentoso, pero el verso no fluye melodiosamente. Ahora, a mí me parece que la raíz está en ese aprendizaje un poco compulsivo de meter en un metro algo que en el fondo era prosa... algo así como cortar la prosa en sílabas. Me parece que por ahí viene la falla de oído del verso de Castellani.

Roque Raúl Aragón:             El usa endecasílabos y octosílabos. Raramente otra medida. Y parece ajeno a la influencia que tuvo Rubén Darío; en la lírica castellana; parece tomar los modelos de poetas españoles del s. XIX.

Silena Moreno de Carrasco: Yo le quería pedir si usted nos podría explicar en qué veía el P. Castellani el aspecto criollo de Borges, porque yo no lo veo...

Roque Raúl Aragón:             ¿En qué veía...? No, él lo dijo simplemente. Dijo que le reconocía a Borges; sobre sí mismo el ser más criollo que los ombuses, entre otras condiciones que le reconocía a Borges; -porque intelectualmente también lo elogió...-

Claro, Borges; tiene un tono muy argentino, una manera de hablar muy argentina, tal vez muy bonaerense, muy porteña, más específicamente del ambiente de Adrogué donde vivió mucho tiempo. Pero evidentemente es un hombre con lenguaje argentino, no sólo deliberado, si no inconciente también, y con preocupación por los temas argentinos.

El tema del "compadre", por ejemplo, lo descubrió Borges; y un poco fue él quién elevó el tema del tango a la literatura. Antes de él se lo veía al tango desde el punto de vista de la moral y Borges; hizo que se lo viera desde el punto de vista estético.

Castellani no llegó a eso, creo que no hay ninguna aceptación del tango en Castellani. (3)
Ricardo Barnada:            A mí me parece que el Castellani versificador -conforme a tu distinción, muy feliz, de Castellani poeta y Castellani versificador- se da un poco aquel drama de Cervantes; que tanto lo acusa él en su famoso poema:

"Yo que tanto trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo..."

Castellani no es poeta en ese sentido. En un análisis que hace de los dones del narrador, en forma análoga, hace clasificaciones muy felices con esas certeras intuiciones y esas frases brevísimas que usa él, producto de su densa cultura y dice, por ejemplo, que Hugo Wast es un novelista, Gálvez; no es un novelista, Cervantes; tiene la facundia del novelista, Quevedo; no es un novelista, como no lo es Gracián....(3).

Bien, yo diría que Castellani quiso siempre ser poeta en el aspecto ése de versificador y no lo es. Claro que en su poesía se encierran inmensas verdades argentinas, como por ejemplo en esa poesía en que retrata al compadre de Buenos Aires que se rebela y dice:

"¡Qué Argentina al Sur ni Argentina al Norte,
A mí lo que me agrada es bailar con corte!"(4)

Que es a lo que parece en lo que vamos a terminar: la Argentina de Rivadavia; con la Aduana y la pampa húmeda y algunas zonas privilegiadas más del país. El resto, la de los caudillos, la sufrida, la de la Patagonia, la del Norte, temo la del litoral, todas esas van a ser absorbidas por Chile por el Uruguay, por el Brasil...

Roque Raúl Aragón:          La primera vez que se echó esas cuartetas, (Castellani) se las atribuyó a Carlitos Gardel.

Ricardo Barnada:            ¿Ah sí? Pues ahí se emparentó con el tango... En el famoso epílogo -que tantos dolores de cabeza le costó- al libro La Revolución que anunciamos, de Marcelo Sánchez Sorondo;, donde retrata para su desgracia a los militares, a los periodistas y a los obispos (risas)... y los tres se juntaron para rajarlo de la Argentina, dice cosas felicísimas. Pero el verso nunca es grato en él. Estoy contigo: es duro, fragmentado. ¡Cosa insólita en Castellani con tal dominio del idioma como se ve en la magnífica prosa de él! Y con el retrato y comprensión profundísima de nuestros mejores poetas como Sentir la Argentina (5): Nadie ha escrito sobre Lugones; como él, por supuesto: es un tratado de ciencia política y cultural sobre la Argentina.

Por eso, desde ese punto de vista literario, Castellani es magnífico, pero estoy de acuerdo contigo: poeta, así... no.


Hugo Esteva:             Yo he sido un lector muy irregular de la poesía de Castellani porque soy un lector irregular de toda la poesía, por incapacidad tal vez. Pero en la de Castellani me da una sensación... "Este hombre escribe mal de gusto". Y siempre interpreté -lo digo aquí a ver si tengo razón o no- siempre lo interpreté como una suerte de antiesteticismo de Castellani, como una búsqueda de no dejarse tentar... hay muchas veces que uno tiene esta sensación: Este hombre con esta fineza intelectual no puede haber puesto este verso aquí si no de gusto.


Antonio Caponetto:    Quería decir varias cosas aprovechando que no está el P. Sánchez ;Abelenda; (risas)... Hay un libro de Borges; cuyo editor no me acuerdo, que se llama El tamaño de mi esperanza. (6) Borges; no quiso que se incluyese en sus Obras Completas, y en ese libro dice,

No se ha engendrado en estas tierras ni un místico ni un metafísico, ni un sentidor ni un entendedor de la vida: nuestro varón mayor sigue siendo don Juan Manuel de Rosas, gran ejemplar de la fortaleza del individuo, gran certidumbre del saberse vivir. (7)

Y hace el elogio de esa voluntad de criollismo que fue la Santa Federación. Creo que por ese cuarto de hora nacionalista que Borges; tuvo, vale la pena que Castellani lo considerase acriollado como los ombuses: por lo menos en algún momento de su vida, fue criollo.

Roque Raúl Aragón:             En el Evaristo Carriego, se refiere a

"...ese criollismo alerta de los hijos de italianos".


Antonio Caponetto;:         Me siento identificado, con diferencia de tuco en las venas (risas).
Quería contar una anécdota que puede ilustrar lo que estábamos hablando recién. Hace una veintena de años en casa de Genta; -esto me llega por tradición familiar- Castellani llega un día de visita. Y Lilia, la señora de Jordán, que era una mujer realmente exquisita y sumamente culta, le dice, algo así como:

-    Padre, la poesía es una adolescente apasionada que se entrega a muy pocos y a usted no se le ha entregado.

Castellani se levantó airoso, ofendido y le dijo,

-    ¿Ahora va a decirme que soy el mejor escritor argentino?

Y se fue. Claro, porque para él ser "el mejor escritor argentino" era estar en la línea descendiente de Rivadavia;, Mármol, Echeverría;, Sarmiento;... Pero creo -y a esto quería llegar con la anécdota- que a Castellani le preocupaba mucho más la poesía que la versificación. Porque él mismo se burla y zahiere a los poetastros nuestros

¡Salve país del plata y de la plata!
vanilocuo, bastardo y botarate
donde la gloria y la carne son baratas
Mitre; es un héroe, Mármol; es un vate. (8)

Se ríe... pensaría tal vez en lo que dijo Gálvez:

Mármol, de cerebro tan duro como su apellido... (risas)

... y también se queja de la falta de poetas en la Patria. Aquí se nos recordaba el "qué Argentina al Sur y qué Argentina al Norte", pero ese verso sigue y dice

Un país sin mañana, sin jefe y sin poeta
Un país que se divierte, un país que no se respeta
Un país corajudo y bravo para jugar a la ruleta.
Y en El Ruiseñor Fusilado, cuando explica la Historia Argentina, dice que hay más verdad histórica en las cuartetas del tango "Chorra" que en los tomazos de la Academia Nacional (risas). Y lo dice para justificar aquello de Aristóteles; de que la poesía es más verdadera que la historia porque nos enseña el deber ser y no sólo el ser transcurrido. (9)

Es decir que a Castellani le preocupaba mucho la poesía y le despreocupaba la versificación. Por eso lo traigo a colación sin saber lo que Hugo (Esteva) iba a decir, y también lo que dijo Jorge Ferro; antes, tal vez él versificara mal por antiesteticismo deliberado, tal vez versificara mal por la manualística jesuítica que le imponía rimar "a" con "a" y "o" con "o"... no lo sé, no sé por qué rimaba mal, tampoco sé si siempre rimó mal o versificó mal, porque tiene excepciones. Lo que sí creo es que era un eximio poeta, un poeta doliente de la Patria y que el estro poético esplende en su prosa más allá de la rústica versificación ocasional. Creo que deberíamos hacer ese distingo. Si la Patria necesita para salvarse, entre otras cosas, de los poetas, como figuras arquetípicas, Castellani fue un poeta, aunque haya sido un versificador irregular.

Roque Raúl Aragón:             Con respecto a la versificación deliberadamente ruda, yo no creo que sea el caso de Castellani. Sí el de Scalabrini Ortiz;. Cuando Scalabrini publica su Tierra sin nada, Tierra de Profetas, en el Prólogo, defiende el valor poético de lo feo, cosa que es absurda, es una contradicción en los términos. Pero Castellani no. Castellani no buscaba lo feo ni lo duro. Era simplemente chapucero. Como tenía una enorme facilidad para escribir -podía escribir varios poemas en el día y a medida que se le ocurrían, a lo mejor leyendo el diario- tenía una idea y la desarrollaba fácilmente. Pero no la corregía, no pulía. Hay un poema que cuando lo leí por primera vez me gustó mucho porque estaba dispuesto a leer con admiración todo lo que llegaba de Castellani y que empieza diciendo así:

"Oh religiosos que coméis a hora
tañida alegremente el ritmo crónico
mientras hablaís del gran poder masónico
y chiquilladas dignas de una lora." (10)

Estoy viéndolo de más cerca el poema: se dirige a ciertos religiosos, se supone conventuales, y ataca con el "a hora" -lo que no está nada mal, es una cosa muy ordenada el comer a hora, ¿no?, no es un motivo de sátira-.

"Tañida alegremente el ritmo crónico"

... ¿qué ritmo hay que no sea crónico? (11) El verso es pobrísimo y hecho así muy desprolijamente.

"Mientras habláis del gran poder masónico
y chiquilladas dignas de una lora".

Me parece bastante edificante que los religiosos hablen del poder masónico mientras están comiendo (risas)... se puede pensar que lo general es que hablen de cosas baladíes pero "poder masónico" no es "chiquillada digna de una lora". ¿Y por qué "lora"? Y bueno porque tiene que concertar con "hora" y sale con la "lora" (más risas). Y sigue:

"Citáis en una carta destructora
doscientos doce del jure canónico"
-eso no tiene ningún sentido-. "Citáis..." ¿y por qué?... eso se los dice achacándole un defecto, ¿y qué defecto sería? (12)

"Citáis en una carta destructora
doscientos doce del jure canónico
y morís de vejez o hastío bubónico...

No tiene sentido... y no sé qué otra cosa más... no, no, sería cruel seguir... (risas). No creo que fuera deliberadamente torpe si no que le cuesta la poesía, le cuesta la adecuación al oído. Y de esto me dí cuenta una vez a propósito de un librito mío (13) que le llevé para que me lo revisara y me lo autorizara. Yo había puesto ejemplos de poesías populares. Y una era la célebre del Valle de las Cintas:

"Del tronco nació la rama
de la rama nació la flor
de la flor nació María
de María el Redentor."

El segundo verso es largo, porque tiene nueve sílabas. Los chicos cuando lo cantan, lo arreglan muy bien que con el ritmo del baile y del canto, no se nota, pero Castellani lo notó. Entonces corrigió:

"Del tronco nació la rama
de la rama nació flor"

se tragó el "la". ¡Y quedó feo, porque no tiene sentido! (Risas). Después lo corregí yo y le puse

" ...de la rama la flor"

y queda perfecto. Pero no se le ocurrió a él, él buscó donde podía encontrar una sílaba y tachó el "la"... (risas). Bueno pero estoy hablando demasiado y le toca a otros...


Franco; Ricoveri:             Yo quería referirme a lo que dijo Antonio (Caponetto;) hace un ratito: sobre Castellani poeta se escribió poco. Lo único que recuerdo que leí es el librito que escribió Gallardo; sobre Castellani que hacía esa infeliz trilogía de Borges-Marechal; y Castellani como los escritores de nuestro siglo y decía que la parte poética de Castellani le pateaba en contra, que era un filósofo con manejo poético o algo así, por comparación con Marechal; que filosofaba con manejo poético mientras que Borges; era poeta sin manejo filosófico, pese a que lo pretendía. Esto viene a cuento porque lo poco que se habla de Castellani como poeta es en contra, sin embargo, creo yo que Castellani tiene entre los mejores versos de la Argentina en general, ni siquiera me limito a nuestro siglo. Tiene, sí, otras cosas, además, que no corrigió, que no son de lo más felices. Pero también encontramos de los mejores versos, algunas de las mejores poesías, más que versos, que podría ser restringido.
Y en segundo lugar, una de las causas por las que lo consideraría uno de los grandes poetas -ya ni siquiera argentino, diría- es por ese manejo que tiene de la poesía en toda su obra, ¿no? Nosotros leíamos cualquier cosa de Castellani y siempre mechaba alguna poesía que, como decía Eduardo Allegri, nos va a quedar como resumen de la idea que Castellani quería exponer, como que la esencia la ponía en un verso. A veces, magistralmente; otras veces no, es cierto, pero muchas veces magistralmente y son esas las poesías que nos gustan, no sé... como aquella que dice

"Si yo tuviera un hijo le daría un buen caballo..."

y muchas otras, ¿no?. Ese vivir la poesía tan fuerte que tenía Castellani dejó huellas clarísimas en la literatura que le siguió, ¿no?

Roque Raúl Aragón:             ¿La literatura que siguió a Castellani?

Franco; Ricoveri:             Sí...

Roque Raúl Aragón:             No creo.

Franco; Ricoveri:             Porque, en fin es una opinión, pero si pienso en quiénes son los grandes oradores de nuestros días -acá me juego, voy a ponerlo colorado a Antonio Caponetto;- creo que Antonio es uno de los grandes oradores de nuestros días y ese estilo de mechar la poesía que tiene Antonio yo creo que la aprendió de Castellani; y otro creo que es el P. Podestá, también un gran orador sacro: ese estilo que reafirma los conceptos con poesía lo toma del P. Castellani y eso es gracias al Castellani poeta.

Roque Raúl Aragón:             ¿Pero Castellani poeta se prolonga en oradores? Yo no conozco poetas influidos por Castellani. Hombres religiosos, oradores y escritores, ciertamente, y muchos, pero poetas...

Franco; Ricoveri:             ... no los vamos a encontrar en el Suplemento Cultural de "La Nación", pero que los hay, los hay.

Roque Raúl Aragón:             Yo creo que ya no hay poetas. Que se han acabado. Ni en el Suplemento cultural de "La Nación" ni en el de "La Prensa" ni en ningún suplemento de ningún diario. Actualmente no se encuentra ningún verdadero poeta: lo serán desde otro punto de vista que a mí no se me alcanza y para que ya tengo cierta incapacidad generacional, pero yo hace mucho tiempo que no encuentro poemas... y a la Argentina eso le está costando caro. (14)

Franco; Ricoveri:             Porque no tienen cabida dentro del establecimiento cultural de nuestros días, no es que no existan.
Antonio Caponetto;:            Yo también creo que hay poetas ocultos en esta Argentina doliente y que no tienen prensa. Y en ese sentido soy un poquito más optimista. Aquí, estos amigos que han organizado estas jornadas sacan una publicación -no me han pagado nada por este aviso comercial- que se edita cada lustro, es la única publicación que tiene esa periodicidad, que se llama "El Druida". Y yo me maravillo cada vez que la leo por las cosas que ellos escriben. No tengo ninguna autoridad para juzgarlas, sólo la sensibilidad, pero verdaderamente me parecen buenos poemas.

Y respecto de la influencia que Castellani tiene sobre algunos de nosotros, sí, yo creo que no se puede negar. Castellani no es responsable de los desvaríos que uno dice cuando habla, pero indudablemente ha dejado su huella en todos nosotros.

Roque Raúl Aragón:             No la poesía del P. Castellani.

Antonio Caponetto;:         No..., perdonen por un minuto de autobiografía... pero lo que ha influido mucho es el sentido del humor de Castellani. Es un tema que aquí no se abordó.

Roque Raúl Aragón:             Ninguno de los nacionalistas que escriben deja de mostrar huellas de Castellani en sus escritos. Castellani está presente en todos nosotros. Pero no el Castellani de los versos. El Castellani poético está en la prosa.

Antonio Caponetto;:            Sí, yo simplemente digo que desde el punto de vista de la influencia, personalmente la veo llegar por el lado del sentido del humor y también por algunos poemas como los que recordaba Franco; que, independientemente del análisis técnico que le pueda objetar tal o cual asonanacia o consonancia, yo creo que están genéricamente logrados. Ese que recordaba Franco; es bello,

"Si yo tuviera un hijo le daría un buen caballo
para huir de las escuelas, los pedantes, los diarios..."

No es el único, en fin... pero hay una media docena, tal vez, que son para recordar...

Roque Raúl Aragón:             Tal vez tenga una media docena de versos buenos... El problema es que se caen en cualquier momento inesperadamente y no sirven.

Susana Caponetto;:        Yo quería hacer una pregunta... ¿para ser poeta es necesario escribir versos?

Roque Raúl Aragón:             No, no... por eso dije yo que Castellani era un gran poeta en prosa.

P. Carlos Biestro:        Perdone Aragón, voy a tratar de contradecirlo. Yo creo que lo más valioso de Castellani, lo medular, lo deja en una poesía. Toda la obra de Castellani se cifra en "Jauja", (15) es lo que Castellani nos regala a los católicos y a los nacionalistas. El aspecto heroico y el fracaso triunfante, el glorioso fracaso del cristianismo que lleva a abordar la isla imposible. Y "Jauja" es un magnífico poema. Es cierto que a lo mejor Castellani no tenía grandes dotes de versificador, como decía Antonio Caponnetto y que él mismo reconoce en el libro sobre Caillet-Bois,: cuando Caillet hacía versos muchos más perfectos, él tenía pobres composiciones. Pero poeta, como dice Chesterton;, en definitiva es el hombre que ve cosas extraordinarias y las sabe expresar. Y Castellani las veía y las expresaba. A Chesterton; también le achacaban el hacer malos versos y él respondió "-No me importa en absoluto". Castellani dice que hay una forma de ser un gran poeta como los grandes metafísicos y dice que de esos han habido muy pocos en la historia humana. Creo que Castellani fue uno de ellos.
Y después, aquella comparación entre el poeta y el profeta. El vate vaticina, el vate es el poeta y como ve profundamente la realidad, ve venir lo que de esto va a salir. (16)

Creo que hay una razón por la cual ha escrito malos poemas: cuando conoció la intensa purificación del alma y conoció lo religioso de otra manera, con mucha mayor profundidad y de un modo doloroso, se dio cuenta de que el arte cristiano puede ser gótico. El término gótico era peyorativo. Las catedrales parecieron a los renacentistas obras bárbaras, obras que carecían de las debidas proporciones, de las debidas medidas. Y Castellani en el postfacio a Las Doce Parábolas Cimarronas,(17) dice que lo que los renacentistas no podían comprender es que en esas piedras había entrado la muerte y la resurrección. Y que para expresar el misterio cristiano tenían que retorcer las piedras de un modo que escandalizaba a los renacentistas que sólo entendían las proporciones mundanas.(18) Creo que Castellani fue poeta, y fue gran poeta: persiguió lo extraordinario, supo expresar su personalidad -esta es una nota que da Chesterton;-, fue un metafísico y fue un profeta. Tal vez no haya tenido las dotes de versificador que tenían otros, pero nos deja algo que es medular, sustancial y profundísimo, y creo que la cifra de todo Castellani está contenida en "Jauja".

Ricardo Barnada:            Yo, en defensa de Roque Raúl Aragón... porque debe estar pensado "-¡Pero si yo no he dicho otra cosa!"...

Roque Raúl Aragón:            Por eso no supe qué contestar...

Ricardo Barnada:            Ahora esto ya parece un diálogo de sordos, con todo respeto a todos los que hablan: se ha insistido en el gran poeta que es el P. Castellani, pero la expresión del verso -o por descuido, o por falta de métier- en sus elementos formales, resultan duros -en esto coincido con Roque Raúl, a mí personalmente no me gustan nada-.

Tal vez ilustre el punto aquello, tan escolar, acerca de si el poeta nace o se hace. Insisto: el gran poeta nace y se hace. Es la diferencia, por ejemplo entre Almafuerte; y Lugones, que a lo mejor en Almafuerte; había capacidad, pero no se hizo, porque no hubo escuela; en cambio en Lugones; hubo una escuela primorosa. Lugones, entre paréntesis, nunca cedió en tres puntos fundamentales, si mal no recuerdo: exigía el ritmo, la rima y el metro, usados con toda libertad, por supuesto. (19) Y fue, en ese sentido, implacable con esa pseudopoesía moderna que se siente genial y no se sabe qué es, si es prosa en pedacitos cortados o...

Roque Raúl Aragón:             El, en último caso, se resignaba a que quedara la rima, por lo menos. Y es lo que está en "Los Poemas Solariegos".

Ricardo Barnada:            Claro. Pero yo no he encontrado nada que se parezca al "Dorador" de Lugones, poema estoico, formidable, con un fondo filosófico formidable... pero en Castellani no encuentro nada de eso. En cambio me embeleso con toda la obra de Castellani. Por supuesto que es en gran poeta, ¿quién niega eso?. Así que, he salido en defensa de la salud mental de Roque Raúl.

P. Carlos Biestro:        Mire, no me quiero salir con la mía, simplemente respondía a la idea de que la poesía de Castellani no nos ha dejado nada. Castellani cifró en poesía el cristianismo "jaújico" y esto es lo que no entienden los cristianos hoy y gran parte de la Iglesia Establecida. Es lo que le recuerda al nacionalismo y todo esto está contenido en una poesía: se decía que la poesía de Castellani se podía dejar tranquilamente de lado. Trataba de responder a eso.

Sebastián Randle:       Yo quería preguntarle a Aragón... Sin saber absolutamente nada sobre el particular, me inclino a pensar como él. Que formalmente de ninguna manera puede sostenerse que sea un gran poeta. Una vez me tomé el trabajo de leer El Libro de las Oraciones buscando una poesía, una sola, que no incluyera una de esas esdrújulas abominables con las que arruina completamente los versos. Encontré una, que es la "Oración por nosotros los vencidos" que efectivamente es muy bonita. (20) Es mi excepción. Yo pregunto si Roque Raúl tiene su excepción, en donde Castellani brilla con forma y fondo..

Roque Raúl Aragón:             Tengo y lo voy a contraponer con un ejemplo mío. Es una definición de la poesía. Yo, en unos debates que se hicieron en Tucumán hace años, intenté definir la poesía porque se había caído casi en una de desesperación de encontrarla, después de pasar por muchas famosas. Y yo hice ésta:

Es poesía la verdad
entrevista por su gracia en la cosa
dicha con tal claridad
que el dicho le da eficacia más sabrosa.

Y Raúl Nadal, un poeta que estaba ahí, me dijo,

-   Pero yo no sabía que eras poeta...

-   No, le dije, eso no es una poesía. Es una definición filosófica puesta en verso. La definición poética de la poesía la hizo el P. Castellani:

Un poeta nunca miente
ni en lo más imaginao
y esto es todo inventao
y no hay nada que no invente

Esa es una definición poética de la poesía. (Aplausos).

P. Francisco Avellá:        Yo lo que quería decir es que el Sr. Caponnetto ha dicho una cosa muy interesante porque aquí se ha hablado de muchas cosas, desde ayer, y no se ha hablado de un aspecto importantísimo e interesantímo del P. Castellani que es su sentido del humor. Y entonces, mientras aquí se hablaba, yo asentía porque tengo entendido... -yo fui alumno del P. Castellani desde el año '38 y a mí me explicaba nada menos que Descartes; y Kant, y por supuesto era la lumbrera del Seminario-. Y yo tengo entendido que usaba la poesía mala a propósito para el macaneo (la palabra que él usaba era esa) por ejemplo cuando uno lee los pág.s esas de El Nuevo Gobierno de Sancho hay unos versos dedicados a la muerte de Franklin Delano Roosevelt; y todos los versos terminan con "miserere", "miserere"... ¿lo recuerdan? Yo creo que él lo hacía a propósito (21)... ¿para qué? ¡Para macanear! Aun en las clases de él nos hacía morir de risa con la inventiva que tenía.

Ahora, resumiendo todo lo que se ha dicho aquí, yo creo sinceramente que Castellani es uno de los grandes poetas nuestros del s. XX...

Roque Raúl Aragón:             No lo creo...

P. Francisco Avellá:        Ahora bien: hay que haber seguido un poco de cerca la vida del P. Castellani para comprender por qué él no pulió más la parte formal del verso. No tenía tiempo. Porque los jesuitas son así -¿acá no hay ningún jesuita? ¡Bueno, fenómeno!-, los jesuitas son así, ven alguien que tiene valor... Castellani fue Director de Estudios, que firmaba entonces con el pseudónimo de Palmeta los artículos que luego constituyeron El Nuevo Gobierno de Sancho; al mismo tiempo era profesor del Liceo de Señoritas "Tal"; llegaba de la calle con las botas embarradas y con bombachas, y esa sotana rara que tenía él, para darnos clase a nosotros de filosofía a las dos... ¡No se puede, no se puede así!...

Roque Raúl Aragón:             No pudo. (Risas).

P. Francisco Avellá:        Ahí tiene razón, tiene razón. Yo he vivido en el ambiente jesuítico aquí y en Europa, entonces me doy cuenta de que ellos son así: por eso digo que Castellani no pudo hacer todo lo que podía en materia de poesía, porque era un enorme poeta, él pensaba y sentía poéticamente... a mí me parece más poeta que Bernárdez;, por ejemplo. Claro que hay un poeta mendocino que yo lo reverencio, y lo leo... que es Bufano. Para mí Bufano; es una culminación. Y de ese no se habla. Se habla de unos cuántos pretendidos poetas, como usted que...

Bernárdez; es un gran poeta pero le falta algo que tiene Bufano: a mí me parece más poeta que Bernárdez;... (aplausos en el sector mendocino) ...lástima que los libros de él son incomprables, yo no tengo más que uno y cuando encuentro alguna poesía de él en alguna revista me hago mi propia antología poética. A mi gusto, claro, y entre ellos, en primer lugar está Bufano; en primer lugar. Otra gran poetisa de la cual tampoco se habla nada es aquella gran convertida María Raquel Adler, otra es Margarita Abella Caprile, ¿no? Pero ya todo eso desapareció, estamos en otra época, y creo yo que eso se debe a un desmejoramiento no sólo en la formación de las generaciones actuales si no también de la vida que estamos viviendo nosotros, como se ha dicho en estos días.

Yo insistiría en el sentido del humor que tenía el P. Castellani. Eso se ve, no solamente en toda su obra, si no en la persona de él. Tenía una gracia, un encanto... eso lo sabe ud. mejor que yo.
Roque Raúl Aragón:             En la poesía lo humorístico es secundario.

P. Francisco Avellá:        No, no, no. Caponnetto me ha dado pie para que recordara que no se habló de un aspecto muy importante de la vida de Castellani sin el cual no se comprende su persona. Me pareció que ayer oí una frase... algo así como que era una persona difícil, que era difícil acceder a él. ¡Era lo más fácil del mundo! Por lo menos en mi caso...

Yo fui toda mi vida en el Seminario bedel de clase. El bedel de clase tenía que ir cinco minutos antes de la clase a golpearle la puerta al profesor, entraba o no a la habitación y le traía un libro o se lo llevaba a la clase. Yo, a las dos menos cinco, le golpeaba a la puerta y me metía en la habitación de él. El tenía una habitación al estilo antiguo, muy larga, y una camilla... porque él sufrió de una cosa que no sé si se sabe, sufría de insomnio. No sé si toda la vida, pero cuando yo lo conocí era un hombre insomne. Los jesuitas se levantaban a las cinco de la mañana, y decían la Misa a las seis y media, que les ayudábamos nosotros, cinco seminaristas... ¡El se levantaba a las ocho! No podía, no dormía... entonces, ¿qué hacía de noche? ¡Escribía versos en la pared!, estos ojos lo han visto. Lástima que nos los anoté porque venía él y yo me tenía que ir enseguida, pero eso es verdad: él vivía la poesía, la sentía..., estaba dentro de él, la poesía. Yo creo que si hubiera tenido más tiempo, hubiese pulido más sus versos y hubiese escrito versos estupendos. Por ejemplo, yo recuerdo ahora, el soneto aquel famoso -que, estando de vacaciones, me lo citaba a mí un dominico- maravilloso, a San Alejo. (22). ¿Lo recuerda usted? El poema de la escalera...

Roque Raúl Aragón:             Sí, sí, sí. Pero lo emocionante es el caso de San Alejo, más que el poema.

P. Francisco Avellá:        ¡No, el poema es formidable, no me diga que no! ¡Es maravilloso! No lo recuerdo de memoria ahora, pero sí la impresión que me hizo cuando lo leí.

Pero quede en claro esto: de todas las cosas que se han dicho aquí, queda un Castellani un poco allá arriba. Pero la persona humana se nos escapa un poco. Y es lo que notaba el Sr. Caponnetto: tenía Castellani un sentido del humor muy, muy... típicamente criollo y, tal vez con influencia chestertoniana. Aunque reconozco que a Chesterton; nunca lo he podido leer, no lo entiendo...

Roque Raúl Aragón:             Se pierde mucho en la traducción...

P. Francisco Avellá:        No, aún en inglés, no lo entiendo...

Roque Raúl Aragón:             ... él jugó mucho con las palabras en inglés de modo que al traducirse, la gracia de los chistes se diluye.


Ricardo Curutchet;:          Padre, yo no me atrevo a disentir con usted... pero lo he tratado de una manera muy distinta que usted al P. Castellani; mucho -es decir, relativamente mucho-. Pero él era un hombre retraído y no le daba expansión a ese sentido indudable del humor que tenía, que sí lo expresaba a través de sus escritos y a través de su poesía, o de su pseudo-poesía -porque en esto yo coincido con quiénes desde un punto de vista formal no lo consideran un gran poeta y sí desde el punto de vista del contenido de su pensamiento y de su expresión prosaica, valga la aparente contradicción-.

Yo lo he tratado mucho en lo de Ernesto Palacio, habitualmente una vez por semana comíamos o almorzábamos con él y esos almuerzos se prolongaban hasta muy avanzada la tarde. Y nunca le oí al P. Castellani decir nada precisamente ingenioso, con sentido humorístico. Sí decía cosas geniales, cosas que realmente valía la pena registrar, pero no desde el punto de vista del humor. Yo nunca le oí una manifestación de humor, así, espontánea...

P. Francisco Avellá:        Los días jueves, en el Seminario -y por supuesto, los domingos- teníamos la tarde libre, y entonces nos juntábamos en el patio a tomar mate. Cuando venía él, le hacíamos rueda y allí decía cosas muy graciosas...

Ricardo Curutchet;:          Y creo que -volviendo al tema de sus dotes o falta de dotes para la poesía- creo que él le dió a sus incursiones poéticas, que eran muy frecuentes, un valor instrumental, para completar su pensamiento y darle justamente este ingrediente humorístico, que también asomaba en su prosa, desde luego... Pero creo que él usaba eso con un carácter preferentemente instrumental.


Rafael Breide:         Una pregunta más sobre los versos de Castellani, sobre los temas de la poesía. El dijo -no recuerdo dónde- que la poesía solamente puede tener tres temas: la Patria, de la que resulta la épica; la Religión, que sería la poesía místicia; y el Amor de donde nace la lírica. ¿Eso es realmente así?

Roque Raúl Aragón:             Yo creo que evidentemente no. Hay un montón de temas en la poesía que no son ni la Patria, ni la Religión, ni el Amor. A menos que se refiera exclusivamente a la gran poesía, la poesía homérica o dantesca. Pero la poesía habitual tiene infinitos temas, los temas de la vida, que no se resumen en sólo eso.

Ricardo Barnada:            En abono a lo que ha dicho el Padre (Avellá), yo una vez le ví a Castellani decir chistes, no escribiendo, si no hablando. A él le molestó siempre la solemnidad, le parecía que la solemnidad en las personas formaba como una corteza que impedía entrar a la pulpa viva de la inteligencia del interlocutor. El quería romper esa solemnidad. Y en un conferencia que dio en Concordia, y en donde apareció con su habitual vestimenta, esa especie de sotana con una cincha negra...

Ricardo Curutchet;:          ... de charol...

Ricardo Barnada:            ... y le molestó ver que había una serie de monjitas adelante y dijo:

-Mi conferencia va a ser un plomo si le doy un carácter solemne.

Y quiso romper eso y dijo:

- Señores: Maldito sea mi padre porque se llamaba Hércules y a mí me pusieron "Herculito". (Risas).

Todo el mundo estalló en carcajadas y entonces él comenzó su conferencia en un ambiente sin esa solemnidad que detestaba.

Emilio Berra:      Yo quiero relatar otra anécdota a raíz del sentido del humor de Castellani. No recuerdo el año, pero le dimos una comida en el Restaurant Retiro, había mucha gente. Todos los oradores hablaban de la Sinarquía, de los judíos... todo. Cuando le tocó el turno al Padre para hablar, se levantó y dijo:

- Se ha hablado mucho de los judíos aquí: ¡Qué judío ni qué judío!. Los únicos jodíos somos nosotros. (Risas).

Roque Raúl Aragón:             Yo voy a contar otra. En una conferencia estaba hablando de España y contó una anécdota de Santa Teresa, que tuvo una visión del Señor. Le dijo:

- Teresa, has obrado bien, puedes pedirme tres gracias.

- La primera, dijo ella, que España se convierta íntegramente a la Fe y que tenga una Fe viva y ardiente.

- Concedido, Teresa.

- La segunda: que España sea portadora de la Fe y la lleve a otros mundos, por todos los rumbos.

- Concedido, Teresa.

- La tercera: Que los españoles sean comprehensivos entre sí, que se amen como hermanos, que vivan en paz.
- Teresa, vete a la mierda, le dijo. (Risas y aplausos).
Antonio Caponnetto:      Esta mañana en la homilía Fray Patricio Battaglia; nos recordaba la relación que había entre el P. Castellani y San Jerónimo; y yo en un momento de irreverencia me acordé de eso que él le escribió a San Jerónimo:

Un Arcángel lo azotóf,
fue porque a César leía,
¡Madre de Dios, qué sería,
si leyera a Gerchunoff! (Risas) (23)

La poesía siempre le sirve como instrumento, como decía Ricardo, para enseñar algo:

El veinticinco de mayo,
día del trueno y del rayo:
último del despotismo
y primero de lo mismo. (Risas) (24)

... y así uno se entera de lo que pasó el 25 de mayo de 1810. O cuando explica el liberalismo:

Igualdad oigo gritar
al jorobado Fontova,
y me pongo a cavilar
¿querrá vernos sin joroba,
o nos querrá jorobar? (Risas y aplausos) (25)

y uno entiende la igualdad liberal, y así sucesivamente... Creo que era el instrumento con que expresaba su sentido del humor ¿no?.


Jorge Ferro:                   Una maldad para atacarlo a Biestro... En primer lugar es cierto que Castellani humorístico, cáustico y satírico en eso no tenía rival en poesía. Los mejores versos de él, los más logrados, son cáusticos... se podrían citar miles como aquel que dice

Nosotros somos los buenos,
nosotros, ni más ni menos
los otros son unos potros
comparados con nosotros. (26)

o aquel otro:

Murió Franklin Delano
nadie por eso se altere... (27)

jugando con la medida del verso, y demás, en broma. Pero, aún cuando quería hacer versos serios... no tenía el don nato de la música del verso. En esto estoy con Raúl. "Jauja" es un poema fantástico, pero el humor, aun ahí le invade. Un verso en "Jauja" como

Dar dos recibir cuatro, cosa es de petardista

es un verso que suena ríspidamente al oído, ¿no? El gran don de la música no lo tenía, pobre Castellani, me parece a mí. Y para atacarlo a Biestro: un alma grande que vio muchísimas cosas, que pasó noche oscura, por cierto, que estuvo preso como Castellani, que se escapó como Castellani, perseguido por sus hermanos como Castellani y sin embargo tenía el don de la música del verso: es San Juan de la Cruz;. Tenía el don de la música del verso y me parece que, ahora en serio, ese don Castellani no lo tenía. El humor lo desbordaba, pero el verso en San Juan es un verso perfecto, cargado de música para el gran tema, el tema religioso, como decía Rafael (Breide). Y él podía expresar los matices más delicados en versos llenos de música. Me parece que no es el caso de Castellani.

Sebastián Randle:           Yo ahora lo voy a atacar al Felón. Acá sigue un poco la confusión entre fondo y forma, ¿no?, a pesar de todo. Porque también está el asunto éste de si el cura tenía oído... o si se lo deformaron. La psicología tiene una variante que es la psicometría, una variante fenomenológica, y se ha determinado de esta manera que la gente inteligente tiene oído y que la gente que no tiene oído -las estadísticas dicen esto- no son tan inteligentes. Respecto del cura Castellani lo de la inteligencia está fuera de discusión. Lo que estamos discutiendo es su oído. Y me acuerdo, claro, lo de San Pablo "Fides ex auditu" y todo lo que dijo el P. Biestro ayer: qué bien oyó el P. Castellani a sus mayores. Lo que dijo Fray Patricio esta mañana: qué bien escuchó a San Jerónimo. Y todo esto me gustaría resumirlo en una cosa que escribió en Jauja y que me pareció lo mejor que se podía escribir sobre el progresismo de esos años. Había salido el Catecismo Holandés: los más chicos acá, no sabrá qué era. Era un refrito abominable de herejías que se presentaba la suma expresión de la nueva Iglesia. Y en Jauja él comenta: ha salido este nuevo Catecismo y en la parte de la Anunciación del Angel el holandés dice que cuando el Angel le explica a esta doncella hebrea que va a ser Madre de Dios, esta muchacha, ¿entendió lo que el ángel le dijo?. Evidentemente, no. Y el P. Castellani, anota: evidentemente sí, porque el ángel se lo dijo y la Virgen no es sorda. (28)




(2) Cf. Una Gloria Santafesina... op. cit., pág. 35: "El método milagroso de Marzal; que nos formaba el oído en 15 días y 4 clases era «empedrar», como lo llamábamos. El maestro nos daba un poema cualquiera (soneto, romance, etc.) descoyuntado en prosa, y nosotros debíamos restaurar los versos".

(3) Cfr. "El Tanguista", cap. IV de El Nuevo Gobierno de Sancho, Buenos Aires, 1976, pág. 39 et seq. "El tango es un síntoma de la degeneración biológica de algunos muchos colonos del Río de la Plata", cfr. Jauja, nº13, Enero-Febrero-Marzo de 1968, pág. 63. En el nº 8 de Agosto de 1967, pág. 32, Castellani habla de "Una nación degradada, podrida en tango...". Vide quoque "a modo de epílogo o epílogo intruso" en La Revolución que Anunciamos, de Marcelo Sánchez ;Sorondo;, Buenos Aires, 1945, Nueva Política, pág. 271 et seq.: "Estética y culturalmente el Tango será una porquería, pero no lo podemos despreciar: es la expresión poética genuina de nuestra "masa" actual... (pero) ninguna torpeza o error de los pequeños nos hará olvidar las palabras de Aquel que dijo "Me dan lástima estas turbas, porque andan como ovejas que no tienen Pastor". El compás que les venía de arriba no era de himno ni de marcha, si no de tango". Castellani ve cifrada en el tango la bastardización de la Argentina. Así, por ejemplo, en su carta al Nuncio Zanín;, dice que "(La Nación Argentina") en su conjunto es católica mistonga, tiene una especie de cristianismo de tango". Cfr. Seis Ensayos y Tres Cartas, en la Biblioteca del Pensamiento Nacionalista, Vol. I, Buenos Aires, 1973, Dictio, pág. 335. Es idea recurrente en él, por ejemplo lo que escribe en el nº 43 de Dinámica Social, marzo de 1954: "¿Qué impide que un autor de tangos sea cristiano? Nada con tal que queme primero todos sus tangos y no escriba ninguno más." Cfr. Notas a Caballo de un país en..., op. cit., pág. 456. Lo mismo se hallará en Martita Ofelia y Otros Cuentos de Fantasmas, Buenos Aires, 1977, Dictio, pág. 14, donde habla del ambiente que engendra perversos, depravados y asesi nos: "... ese clima moral compuesto de tangos compadres y lascivos". No obstante, en El Ruiseñor Fusilado, Buenos Aires, 1975, Penca, pág. 123, sostiene que "los argentinos de hoy, que tenemos que ganarnos la vida... nos sentimos expresados por la letra del tango ..." y transcribe a continuación tres estrofas de "Chorra". En Nueva Crítica Literaria, Vol. VIII de la Biblioteca del Pensamiento Nacionalista, Buenos Aires, 1976, Dictio, página 380, Castellani casi defiende el tango: "La letra de tango expresa el ethos y el pathos popular en forma bárbara, moliente y a veces pútrida; pero lo expresa. ¿Querrían ustedes que el pueblo cantara las traducciones de Mallarmé; que publica La Nación?"

(3) "Hay cuentores que logran hacer creer lo que cuentan, así sea ello ultra-inverosímil, y otros que por más esfuerzos, no lo logran: y ahí está lo brujo del arte de narrar. Probablemente la cosa está en que el cuentor auténtico es el primer engañado, empieza por engrupirse él, se prende en su propio lazo ("si vis me flere -flendum est ipsi tibi") y los otros vienen a ser como predicadores incrédulos. Don Juan Manuel; poseyó esta brujería. Wells;, Benoit y Pío Baroja; la tienen. Joyce, Abel Hermant y Ricardo León, aunque revienten no la tienen. Cervantes; la tiene. Quevedo; no la tiene. Voltaire; no la tiene y Alejandro Dumas ¡la tiene! Balzac la tiene, Anatole France no la tiene ¡y George Ohnet, oh envidia, la tuvo! Gracián; no la tiene. Isla no la tiene. Fernán Caballero la tiene. Pereda la tiene. Don Hugo Wast la tiene." Cfr. Crítica Literaria, en el Vol. IV de la Biblioteca del Pensamiento Nacionalista, Buenos Aires, 1974, Dictio, pág. 314 et seq.

(4) Esta poesía se encuentra en varios lugares. Con el título de Romance de la pobre patria, en Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas, Buenos Aires, 1977, Dictio, pág. 62; sin título en Las ideas de mi tío el cura, Buenos Aires, 1984, Excalibur, pág. 131 y en Las Canciones de Militis, en el Vol. I de la Biblioteca del Pensamiento..., op. cit., pág. 137. Vide quoque El Ruiseñor Fusilado, Buenos Aires, 1975, Penca, pág.. 84.

(5) Originalmente apareció como libro, Buenos Aires, 1938, Adsum, 32 págs. Luego se incorporó a la tercera sección de Crítica Literaria, op. cit., y finalmente, como capítulo V de Lugones, Buenos Aires, 1964, Theoría, 128 págs.

(6) Antonio Caponnetto aludía aquí a la primera edición, Buenos Aires, 1927, Proa. Curiosamente a los pocos meses se reeditaba el libro con gran publicidad.

(7) Cfr. op. cit., Cap. I.

(8) Idem

(9) Cfr. El Ruiseñor Fusilado, Buenos Aires, 1975, Penca, pág. 123 et seq.

(10) Cf. Los Papeles de Benjamín Benavides, Buenos Aires, 1978, Dictio, pág. 193. El verso dice así:

"Oh religiosos que coméis a hora
fija, tañida alegre en ritmo clónico
discutiendo del gran poder masónico
o chiquilladas dignas de una lora"

(11) El verso original dice "clónico".

(12) El art. 212 del Código de Derecho Canónico dice que "Los fieles... están obligados a seguir, por obediencia crisitana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia".

(13) La Poesía Religiosa en la Argentina, Buenos Aires, 1968, Ediciones Culturales Argentinas.

(14) "La decadencia de la poesía en el mundo actual es visible. Los versos se han convertido en «juegos estéticos refinados e inútiles». El poeta no es como en otros tiempos un «vates», un ser semi-divino o semi-adivino." Cf. Una Gloria..., op. cit., pág. 59.

(15) "El año cincuenta -y antes del 60 (no recuerdo la fecha) acabé de leer meditadamente el gran tratado de Kirkegord "Posdata definitiva no científica a las Nonadas Filosóficas", después de haber leído otras obras menores para alcanzar su comprensión. El libro me fascinó (o más elegante me impactó) de tal modo que ese mismo día escribí el poema kierkegordiano jauja, el mejor de los míos (esto quizá no sea decir mucho) con una facilidad no ordinaria, como si alguien me lo dictase.". Cf. De Kierkegord a Tomás de Aquino;, Buenos Aires, 1973, Guadalupe, pág. 262. A continuación transcribe el poema.

(16) "El vate predice un suceso próximo, en el cual ve por transparencia y prolongación de líneas otro suceso mayor, más remoto, difícil y arcano; como Cristo Nuestro Señor en su sermón esjatológico... Una cosa análoga ocurre en la poesía..., pero en forma diversa, porque la poesía ordinariamente ve leyes o esencias universales al trasluz de un caso concreto...". Cfr. Los Papeles..., op. cit., pág. 53.
(17) Buenos Aires, 1960, Itinerarium, 173 pág.s.

(18) Ibidem, pág. 165: "El arte cristiano quiere indicar, guiar, mover, más que definir o apaciguar en lo terreno. Es un arte vulnerada, que snagra de manos, pies y costado. La muerte ha entrado solemnemente en ella, la muerte y la vida futura. Lo inefable la obsede; y por eso no puede cerrarse elegantemente sobre sí misma, en la curva perfecta del arte griega, contenta con el mundo de acá".

(19) Chusca o no, Castellani propone la siguiente clasificación: 1) Con sentido, con ritmo sin rima: verso libre; 2) Con sentido sin ritmo con rima: lugonoidea; 3) Con sentido sin ritmo ni rima: prosa poética; 4) Sin sentido con ritmo con rima: jitanjáfora; 5) Sin sentido con ritmo sin rima; logofluncia, y 6) Sin sentido, sin ritmo ni rima: gagarroica. Cf. "El Profesor de Poesía", Cap. VII de El Nuevo Gobierno..., op. cit., pág. 72.

(20) Op. cit., pág. 81 et seq.

(21) "Traducción libre del Miserere en latín que se celebró en la Catedral de Buenos Aires el 16 de abril de 1945, enviada por Sancho I desde su prisión en la Patagonia". Op. cit., pág. 309.

(22) Cf. El Libro de las Oraciones, op. cit., pág. 73 et seq.

(23) Cf. Las Canciones de Militis, en el Vol. I de la Biblioteca del Pensamiento..., op. cit., pág. 21. En lugar de «Madre de Dios» Castellani había escrito «Fuego de Dios».

(22) Cfr. Seis Ensayos y Tres Cartas, Buenos Aires, 1978, Dictio, pág. 137.

(23) No encontré la referencia.

(24) Idem

(25) Cfr. El Nuevo Gobierno de Sancho, op. cit., pág. 310.

(26) Cfr. Jauja, nº 32, agosto de 1969, pág. 32.