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viernes, 25 de noviembre de 2016

El micrófono de Dios

En alguna oportunidad, Castellani se refiere al P. Riccardo Lombardi S.J., quien fuese apodado "il Microfono di Dio".
[Sobre el estado actual de la Iglesia] ya ha hablado el padre Lombardi, en un librote titulado Pío XII: Per un mondo migliore que está en nuestras manos; el cual Lombardi, "il microfono di Dio", aunque no esea santo de nuestra devoción, "propala" aquí varias cosas excelentes, entre ellas una amplia revisión del armazón externo de la Iglesia, que parece —y está— hoy día carcomido en tantas partes.

"La introducción más y más larga y directa de los laicos en la ciudadela eclesiástica, tan celosa hasta hoy de la exclusividad de sus poderes", exclama el orador italiano, tesis que tiene por autor primero al excelso poeta francés Paul Claudel. En suma, en vez de que los sacerdotes se "entren" de obreros, que los obreros hagan un poco de sacerdotes, en ese gran "senado de católicos" que él propicia. También él hace notar que el manejo impersonal de los asuntos eclesiásticos por una burocracia mecánica y ciega puede producir males espantosos, como produjo el resentimiento y la caída reciente de una gran teólogo alemán ¡y no uno solo a osadas!, idea que en sus dos librotes Pío XII per un mondo migliore y Per un mondo nuovo propala el porvenirista "il microfono di Dio", con bastante malhumor de la prelatura vaticana, pero con el auspicio directo de Pío XII, según leemos en periódicos italianos. ["Los curas proletarios", Dinámica Social, nº 45 (Bs. As.: mayo de 1954); reproducido en Seis ensayos y tres cartas (Bs. As.: Dictio, 1978).]
En su curso sobre Psicología Humana, sigue diciendo Castellani:
El temor que cubre nuestra época se desahoga a ratos en espasmos de euforia y de esperanza, basadas en la superstición. Prosperan los pseudo-profetas, los profetas eufóricos, sacerdotes o no sacerdotes; y sacerdotes de la religión o sacerdotes de la Ciencia, que es hoy día la verdadera religión de las masas. Por aquí anduvo un sacerdote muy elocuente y afamado, el P. Lombardi, a quien yo tengo por pseudo-profeta, que tiene grandes éxitos en las masas italianas predicándoles un siglo de paz, de dicha y de bienandanza basado en el democristianismo, en la bondad o en la bondadosidad (que no es la caridad) y en el Primado de Italia, “il primato italiano”; nación según él elegida por Dios para dominar al mundo, por lo menos en lo religioso. [En cuanto a Lombardi, si macaneó aquí todo lo que quiso, fue porque yo no estaba: o si estaba, estaba sin los medios de ladrar. Yo soy el perro guardián para estos casos; el perro de la Iglesia Argentina por lo menos (Tachado en el original).] 
Y más adelante,
Cuando yo estaba en Roma en 1947, el P. Lombardi proponía una Cruzada de la Bondad aplaudida por todas las revistuchas y diaruchos de Europa, que haría él con otros doce Apóstoles, elegidos de todas las razas y lenguas del mundo, vestidos de blanco y en un aeroplano blanco con un piloto negro. Recorrerían todos los Luna Park del mundo predicando la bondad, todo lo cual se inició con una gran colecta; y terminó lo mismo que la ascensión a la estratósfera del P. Puig y el Mayor Olivera, y la gran colecta de los 10.000 pilotos, y otras grandes colectas. Esto es romanticismo religioso, y como en el mundo hay muchos vivos, siempre hay alguno que se aprovecha del tango de modo contante y sonante.” [Psicología Humana, (Mendoza: Jauja, 1996).] 
Pero donde se despacha realmente es en Los Papeles de Benjamín Benavides, donde lo llama Milanesi.
Leyó el folleto L’Italia di rimpetto ai nuovi tempi del padre Milanesi —creo que este apellido que don Benya usa es, en realidad, Lombardi— y escuchó por radio a este célebre orador dos veces. Organizaron en el camp una solemne audición para todos los prisioneros y asistió el teniente italiano, el capellán y todos los guardias. Éste era un predicador que “hacía furor” en este tiempo en Italia, recorría Italia y llenaba de oyentes los teatros. Al viejo no le gustó nada. En el cuaderno que tengo hay dos fragmentos, del 27 de febrero y del 2 de marzo de 1947 que voy a copiar y que expíe san con todo desenfado la impresión y el juido que le mereció. ¿Qué mal puede hacer ya ahora a don Benya el que eso se conozca?
Sigue luego en Los Papeles un largo comentario sobre el panfleto, calificando a "Milanesi" de pseudoprofeta por prometer el triunfo temporal de la Iglesia y, finalmente, continúa con una digresión sobre la democracia cristiana.

En una carta del 9 de mayo de 1951, en los fragmentos reproducidos en Psicología Humana por el P. Biestro, Castellani vinculaba a Lombardi con Teilhard de Chardin y, agrega, "es muy posible que el Lombardi lo haya ayudado con su prestigio en Roma, pues el francés fue llamado a Roma por Janssens (el entonces General de los jesuitas y salió triunfante." 

Finalmente, en "El centenario de un libro", en Nueva Crítica Literaria, sale en defensa de Kirkegor contra Sciacca, Lombardi y otros muchos.



Pero, ¿quién era el Padre Lombardi? 

Riccardo Lombardi nació en Nápoles el 28 de marzo de 1908. Cuando nace Riccardo, su padre el ingeniero piamontés Luigi Lombardi era profesor titular de Física Técnica en Nápoles. Su madre, por otra parte, era fundadora del movimiento "Bimbi di Via" (para niños de la calle) y del "Apostolato della Culla" (para niñas madres). Posteriormente, en 1922 se mudarán a Roma, donde el padre será docente de electrotécnica en la Real Escuela de Ingeniería y, más tarde, senador del Reino, y la madre presidente de la rama femenina de la Acción Católica. Allí, el joven Riccardo estudió en el Liceo Clásico Torquato Tasso y luego en la Facultad de Jurisprudencia. Pero tras una breve crisis psicológica, entra en el noviciado jesuita de Frascati en 1926.

Lombardi se graduó en filosofía en la Universidad de Roma con una tesis sobre Santo Tomás de Aquino y el pensamiento crítico. Ordenado sacerdote en 1936, pasa a Florencia y, luego, a Roma, inscribiéndose en la Gregoriana. Se destacó como orador y argumentador, y el general de la Compañía de Jesús, Ledochówski, lo sumó a la redacción de la Civiltà Cattolica.

Tras graduarse en teología en la Gregoriana en 1943, tuvo a su cargo la crítica de los filósofos contemporáneos para la afamada revista de los jesuitas italianos. Allí, en 1944, en tres números, publicó su reseña sobre Kierkegaard y el Exitencialismo a que se refiere Castellani más arriba.

También sus superiores le encargaron tournées de conferencias. En Lucca, en aquellos años, conoció a Gilda Maggiorini, hermana secular del instituto Regnum Christi, carismática y de fama taumatúrgica, que influyó no poco en el Padre Lombardi.

En 1945, desde La Civiltà Cattolica, sostuvo una polémica con el P. Togliatti quien imaginaba un acuerdo entre comunistas y católicos para la reconstrucción moral y material de la Italia de postguerra. Sus artículos "anti comunistas" fueron reproducidos y repartidos por toda Italia en números inmensos. Incansable, recorrió teatros e iglesias por todo el país, hablando contra el comunismo, lo que le ganó gran popularidad. Y fue, sin duda, instrumental en la victoria de la democracia cristiana en las elecciones generales del 2 de junio de 1946.


A partir de ese momento, quedaría ligado al movimiento de la "Terza Via" que, siguiendo los lineamientos sociales de la enseñanza de Pío XII, buscaba desarrollar un programa social y político equidistante del capitalismo y del comunismo. 

El 11 de enero de 1947, pocos días después de la llegada de Castellani a Italia, Lombardi fue recibido en audiencia privada por el Papa. Le presentó un plan de movilización general de los católicos que fue aprobado por el Sumo Pontífice. Al mes, el jesuita-orador comenzó sus transmisiones radiales. El fuego de su oratoria, intercalada con la frase "Gesù mi ha detto", lo hizo conocido con el sobrenombre irónico de "il microfono di Dio".

En febrero de 1948 comenzó la Crociata della Bontà, coordinada entre Lombardi y la Acción Católica Italiana. Lombardi, con su discípulo, el también jesuita Virginio Rotondi, predicaron en toda la Península contra el comunismo. En marzo, en Milán, en la plaza de la catedral, llegó a reunir más de un cuarto de millón de personas.

 

Su actividad radiofónica, así como sus "misiones" de predicación, tuvieron indudable influencia en la victoria demócrata cristiana del 18 de abril de 1948. El 5 de mayo es recibido en audiencia por el Papa. Su biógrafo, el P. Rotondi S.J., afirma que Lombardi expresó al Papa, en tono profético, que si éste quería detener una revolución comunista sangrienta en Italia, debería renovar pacíficamente la Iglesia. Una semana después, el P. Lombardi presentó a la Curia un "Proyecto de Renovación de la Iglesia".

Pocos días después, en un discurso en Ara Coeli, se refirió a los excesos y venganzas cometidas por algunos exponentes de la resistencia antifascista. Fue querellado por la Associazione Nazionale Partigiani d'Italia, pero aunque ésta fue archivada, la polémica en la prensa fue demasiado importante. En diciembre del '48, el general jesuita Janssens lo intima por orden del Papa a no volver a referirse a cuestiones políticas, no ocuparse del comunismo y limitarse a tratar argumentos religiosos.

Entre 1949 y 1951, la Cruzada de la Bondad estuvo de gira por el extranjero, en Europa, los Estados Unidos y América Latina (a ese viaje se refiere Castellani). Pero, mientras tanto, en Italia, era alejado de la redacción de La Civiltà Cattolica, donde su tono "apocalíptico y populista", había cosechado muchos rechasos.

A su regreso a Italia, trabajó en un "Plan para Italia", al que sumó políticos como Medi, Giordani, Pastore, Gonella, Gedda, Dossetti y (hasta) De Gasperi. En ocasión de la proclamación del dogma de la Asunción de la Virgen María, predicó ante unos 400 de los 622 obispos de todo el mundo que se habían congregado en Roma.


Parece que el Papa pensaba en consagrarlo obispo y nombrarlo sucesor de Marchetti-Selvaggiani como vicario de Roma. Pero el libro de que habla Castellani más arriba, Per un mondo nuovo (Roma: 1951), donde proyectaba una reforma integral de la Iglesia y de la sociedad, provocó que se alzasen voces en contra en el mismo Vaticano.

En 1952 estuvo trabajando en la formación de una alianza electoral entre los democristianos, los monárquicos y el neofascista Movimento Sociale Italiano con la candidatura del viejo dirigente católico Luigi Sturzo. La "operación Sturzo" falló y Pío XII pidió a Lombardi que era tiempo de dejar su lugar.

Sin embargo, Pío XII seguía "encantado" y, contra la recomendación de los superiores jesuitas, bendice la fundación del Istituto "Per un Mondo Migliore" en la villa Mondragone, cerca de Frascati. 

Según el P. Rotondi, Lombardi participó en el "complot" que provocó el alejamiento de M. Rossi de la presidencia de la Acción Católica y de Montini de la Curia romana, favorables a un acuerdo entre católicos y socialistas.

Por aquellos años, su instituto comenzó a preparar a misioneros focolares que, según los proyectos de Chiara Lubich, se infiltrarían en los países comunistas. Simultáneamente, Lombardi y su obra se mudaron a Rocca di Papa, al norte de Albano.

Con Juan XXIII, Lombardi cayó en desgracia. En 1960 le exigió perentoriamente la explicación de las fuentes de financiamiento del instituto, el movimiento y sus misiones con su movimiento millonario de dinero. A fines del año siguiente, tuvo una audiencia con el Papa que no fue buena; sólo pudo entregarle una copia de su proyecto de reforma eclesiástica para que fuese tenido en cuenta en el Concilio próximo.

El proyecto fue impreso como libro, Concilio: Per una riforma nella carità, y distribuido entre obispos de todo el mundo con una nota donde se hacía creer que el mismo coincidía con las ideas del Papa. La Compañía de Jesús secuestró el libro e impidió su traducción, y el maestro del Sacro Palacio, Ciappi, publicó un artículo (Verso il Concilio in unione col Romano Pontefice, 11/I/1962) donde afirma que el escrito de Lombardi no tiene ningún valor más que el de una opinión privada y personal.

A pesar de lo que pensaba, Lombardi no fue convocado como perito al Concilio. Apenas electo, Pablo VI nombró al cardenal Antoniutti como interventor del Istituto Per Un Mondo Migliore y en 1965 será puesto bajo la autoridad directa de los superiores jesuitas (y en 1975 fue cedido al sacerdote español Juan Pedro Cubero).

Por aquellos años, Lombardi viajó por América Latina y el Lejano Oriente, predicando misiones. Murió en Rocca di Papa, en la sede del Mondo Migliore, el 14 de diciembre de 1979.









jueves, 20 de octubre de 2016

BREVE SEMBLANZA DEL PADRE LEONARDO CASTELLANI


P. Fr. Domingo Renaudiere de Paulis O.P.

Quisiéramos buscar una raíz oculta, un camino que nos parece luminoso y crepuscular, para señalar y nombrar, tal vez lejanamente, la clave, si la hallamos, de la vida sacerdotal del Padre Leonardo Castellani.
Y la buscamos en aquello que es propio del sacerdocio cristiano, del sagrado ministerio sacramental. Es lo propio del sacerdocio, y es aquello que hoy puede perderse o viciarse, que piense, que medite, que hable, que escriba como sacerdote. Todo lo demás en el sacerdocio de Cristo es accidental y ocasional y huyente como sombras.
Y lo propio del sacerdote es su sensus theologicus; su sentido e inteligencia de Dios: por eso es el Sapiente.
Y esa inteligencia de Dios y de las cosas de Dios la tenía el lúcido sacerdote y ex jesuita Castellani. Y la tenía en la medida grande y desbordante, y diversa y múltiple y vasta, envuelta en la arcilla del hombre que somos, viador especular y enigmático, según el decir de Pablo de Tarso.
Esa medida rebosante llevaba en él demasía, o una fuerza alta de desmesura, una desatada inteligencia de Teólogo, el sapiente de Dios Uno y Trino, que eso es el Teólogo en puridad de amor y de lumbre.
Y Castellani era un ser teológico en demasía, en el exceso de la sabiduría, aunque a veces otros afanes hayan podido encubrir esa faz esencial de su noble alma.
Quienes fueron sus superiores en la Compañía de Jesús, o sus hermanos ignacianos, o sus simples hermanos y amigos en el sacerdocio o fuera de él, quisieron muchas veces atarlo, limitarlo, sofrenarlo, dominar aquello que nosotros llamamos su don teológico de la demasía y terminaron, a fuerza de celo añejado en viejos odres, encarcelándolo, desterrándolo, y echándolo y enmudeciendo al sacerdote que nada puede decir, nada, oh, Dios mío, si le arrebatan la Misa Santa y la enseñanza de la sabiduría. Y lo hicieron con el cruel y nocturno sigilo de las hienas. Y lo lograron. Y no lo lograron. Y en mucho, Y en poco. Y en nada: el don de demasía era más poderoso que la muerte. Y lo será siempre en el verdadero sacerdote de Cristo.
Lo aherrojaron, pero cedieron los muros de la Manresa de don Iñigo, de donde lo libró un fiel sacerdote amigo, si los hay. Lo amordazaron, sin verbo sacramental; y pudo abrir de nuevo sus labios dignos y celebratorios; vilipendiado, abandonado, venció como se vence en la milicia de la tierra, en él de estirpe guerrerignaciana, con sangre y con sollozos y con dolor hasta morir con muerte de Hierurgo.
Escucha, hermano Leonardo: ese rumor atroz de cielos y arenas es el desierto, es el viento de la noche en las fauces y en los ojos de ámbar y de azogue en los chacales. Yo conozco, hermano Leonardo, oh triste, oh suave, oh pura ciencia de las tinieblas de Dios, esas mismas nubes aciagas de la soledad y del escarnio. Sí, tú lo sabías, sapiente hermano, tú sabías bien, que eso es el saber tenebrescente, que al hermano Caín no se lo puede castigar: su pena y su vindicta es un manjar de Dios, no es de los hombres.
Como a tantos, quisieron que nuestro Jerónimo del Rey no enseñara, que no tuviera cátedras, que no formara inteligencias lúcidas en el hermano Tomás el Aquinate; pero tampoco pudieron en esto. Los tristes, los desdorosos, los ramplones maestrillos de la gran caterva innumerable, arden en la oscura envidia clerical, pócima de hieles y de azufres, que los hace, como quería el audaz Rabelais, sorbonagros de raza. Linaje de la bastardía intelectual universitaria en la hibridez de los asnos salvajes, los fuertes onagros, y la Sorbona docta que condena a Juana de Arco.
Y en su don de demasía teológica fue Castellani un reiterado milenarista, que él dice serlo, y con sinceridad, milenarista espiritual y lacunziano mejorado; y con un toque extraño, paradojal, de Joaquín de Fiore en la idea del Evangelio Eterno.
¿Y qué es esto, sobre todo su milenarismo? Es la utopía teológica que lo cercó.
Buscaba la amada edad de oro que alienta en todo sacerdote que quiere a Cristo y lo ama en el fervor y en la tarde. Buscó ardiente, desbordado, ímpetu certero, denodado, un ámbito donde morar con la letra pura de las Escrituras y beber el jugo y la aguamiel de la Palabra de Dios.
Toda su alma está en esa diversa, jocodoliente saga teológica de su vida, en esos centellantes papeles de Benjamín Benavídez que lo atenazan y lo levantan hacia una tierra nueva y un nuevo cielo. Su nacionalismo, como debe esperarse de todo nacionalismo puro, brotó de esa utopía sagrada, de ese retorno al Huerto de las Delicias halladas y perdidas. Buscaba con el más hondo instinto teologal de la fe, el Reino; y esperó en el Milenio de Cristo y lo auguró en su tenaz ardor de un hijo de San Ignacio para siempre.
¿Quién no levanta alguna vez esta tristeza de los abandonos y del pecado hasta esperar, contra toda esperanza, en la edad dichosa de la dorada realeza del Ungido? ¿Quién no hiere de muerte su vida para sentir en el desgarramiento un vuelo de alondra y un gemido que crece en águila real, alucinada de soles y tormentas?
¿Quién herido de fulgor zahorí no tiene en su sangre siquiera un adarme de ebriedad en el Espíritu; y ese toque de centella, ese incendio claro, oloroso de todos los jardines plantados hacia Oriente, que es el dulce y doliente don de la sagrada demasía? Es santo, ardientemente santo, perdernos en las palabras imprecantes de los profetas y las sibilas del Enigma. Y en el balbuceo de los labios heridos en el destierro indecible del errabundo Adán herido y mendicante.
Ya está bien, hermano Leonardo, ya está bien. Te llamas Leonardo, te llamas Jerónimo, te llamas Ruiseñor. Todos tus nombres te dicen y te ocultan, te sugieren y huyen: es la palabra herida del hombre que multiplica en las invocaciones las sombras luminosas que todavía no son el Nombre-sobre-todos-los-Nombres.
Ahora en lo alto, en la lumbre que es desmesura exacta y pura, sabrás que la medida, el número y el peso es una llama que viene de la indecible infinitud, de la Eterna y Bienhadada Demasía del Logos. Y allí estará tu Evangelio Eterno, que has amado, abierto, claro, desatado para siempre.
Y el Cordero que fue tu lámpara y tu Víctima. Ya está bien, fiel hermano Leonardo, todos hemos visto alguna vez, un aire deslumbrado en las tinieblas y en los fuegos de la Noche. 

5-6 de Mayo de 1984


lunes, 3 de octubre de 2016

La Argentina, nación católica mistonga


Algo así pasa con la nación argentina. Como nación. En su conjunto es católica mistonga, tiene una especie de cristianismo de tango; sin que esto signifique que no haya en todos los estratos sociales --sobre todo en el pueblo-- algunos cristianos bien legítimos; y también bien ignorados u oprimidos a veces.

El cuadro del catolicismo mistongo es algo que requeriría un libro, que yo no he de escribir. Baste decir aquí que la plebe tiene una tal incultura religiosa que su religiosidad frisa la superstición y el fetichismo; las clases cultas un cristianismo tan adulterado que su religiosidad frisa la herejía naturalista (deísmo, protestantismo, modernismo) y el clero tan poca fe sobrenatural y formación teológica que su religiosidad frisa el fariseísmo, o al menos el funcionalismo, que es su primer grado. La proporción de sacerdotes funcionales (cosas que funcionan, funcionarios) comparada con los sacerdotes carismáticos (sacerdotes que enseñan la fe) aunque no se pueda reducir a estadísticas, sabemos que es muy grande.


lunes, 22 de agosto de 2016

"Aquí yo debo pronunciar mi testamento"

 

Palabras pronunciadas por el padre Castellani en la cena que se le ofreció el 5 de diciembre de 1970 con motivo de cumplir sus 70 años de vida y sus 50 de escritor

Lo primero que debo hacer es agradecer esta gran manifestación de amistad, grande en cantidad y más aún en calidad. Esto significa algo, nosotros queremos que signifique algo. Tuve que aceptar este homenaje más por el bien común que por mi propia vanidad. Eso de “homenaje” parece cosa más bien de Rotary Club o La Nación diario en su centenario. Pero recordé que Cristo aceptó un homenaje; aunque lo aceptó como preparación para una buena muerte; y dijo defendiendo a la mujercita que le echaba aceite sobre los pies y se los enjugaba con su cabellera —cosa difícilmente agradable— que la dejaran hacer, porque eso significaba que Él ya estaba muerto. Del mismo modo aquí yo debo pronunciar mi testamento. O para no ser romántico, mi despedida. [Seguir leyendo...]

martes, 21 de junio de 2016

Paralelismos entre Castellani y el Papa Francisco, según Eulogio López

Entre Castellani y Francisco. La guerra del Siglo XXI, la guerra mundial de ahora mismo

Entre Castellani y Francisco. La guerra del Siglo XXI, la guerra mundial de ahora mismo
  • Guerra por partes y guerra, no entre países, sino entre continentes unificados.
  • Misiles atómicas, bombardeos desde el aire, drones… todo parecía estar previsto desde finales del II Guerra Mundial.
  • Y es que los hechos son tercos pero la historia es lógica: de lo uno sale lo otro.
  • El hombre es libre pero sus actos siempre tienen consecuencias, que nunca reniegan de sus causas.

Ya he dicho que el Papa Francisco, y no ningún cavernícola, repite que ya vivimos la tercera guerra mundial, sólo que por etapas y por zonas, pero global en odio, profusión y combinación de conflictos. Cuánta razón tiene.
Pero cuando esto dice, se toma a Francisco por una especie de poeta o, al menos, un amante de la metáfora, cuando lo que dice es cruda realidad, rigor matemático.
Pues bien, el también argentino y también jesuita Leonardo Castellani (en la imagen), apenas conclusa la II Guerra Mundial, lo explicaba así: las armas, casi futuras, que llevarían de la II a la III guerra global: la aviación fulminante, es decir, la clave fulminante del Occidente actual, los robots explosivos (Castellani se adelanta de esta manera a los drones), la bomba atómica (entonces no se hablaba de misiles, pero es lo mismo), la conscripción en masa, incluidas las mujeres (es la clave del tercer mundo en 2016), la compulsión a entrar en guerra sobre naciones pequeñas (véase el conflicto sirio)…
Y una última aportación castellaniana: no será de guerra de naciones sino de continentes unificados (¿el Islam contra Europa?).
Sí, para mí que esta pareja (Castellani y Francisco), con su habitual brillantez argentina ni estaban ni están desencaminados.
Y es que los hechos son tercos pero la historia es lógica: de lo uno sale lo otro. El hombre es libre pero sus actos siempre tienen consecuencias, que nunca reniegan de sus causas.
Eulogio López
eulogio@hispanidad.com

lunes, 6 de junio de 2016

Castellani en francés...


LIBERALISME


par Leonardo Castellani

castellani 3

Jean-Jacques Rousseau dit qu’à sa naissance, l’enfant crie : « Je ne veux pas qu’on me lange [1] ! ». Il prononce qu’on me lange avec un léger accent lunfardo [2] ; il ne dit pas qu’il ne veut pas qu’on le frappe, ce qui serait tout à fait naturel, mais qu’il ne veut pas qu’on l’enveloppe dans des langes. Tant pis, on l’enveloppe quand même. « Les hommes naissent et demeurent libres et égaux » dit Rousseau. C’est ainsi qu’ils naissent, mais ils ne le demeurent pas ; malheur à eux s’ils le demeuraient ! Sans attendre, avec un pervers instinct antilibéral, les mères s’empressent de nouer toute sorte de liens entre elles et leur bébé ; et notez au passage que le mot liens signifie chaînes en latin.


viernes, 20 de mayo de 2016

Suarismo

EL SUARISMO, SEGÚN CASTELLANI

[http://aladerecha.com.ar/?p=425]

220px-Franciscus_Suarez,_S.I._(1548-1617) 

“Un padre le deja de herencia a su hijo una casa y una tuberculosis; la casa es tradición, la tuberculosis no es tradición.

No. Ni la Colonia, ni la Organización nacional de 53 crearon aquí una filosofía con pensamiento original; y lo que es más, ni siquiera una filosofía continuada y permanente con cualquier pensamiento, aunque sea ajeno. Este fenómeno se explica de la siguiente manera: el suarismo fue la primera metafísica que aportó a nuestras playas,, cuando en Norteamérica todavía estaban cazando indios con Winchester y leyendo la Biblia, puesto que fuimos adultos antes que ellos, y quizás fuimos adultos antes de tiempo, con una adultez importada y prematura.

El suarismo fue la primera metafísica que aportó a la colonia, el primer reflejo de la filosofía europea que hubo en la Argentina. El suarismo fue, por decirlo así, la filosofía oficial del gran imperio español, y penetró con las armas españolas en Italia, en Germania y en toda Hispanoamérica: fue la filosofía de la Contrarreforma, una especie de arreglo ecléctico de la primera escolástica. Francisco Suárez, granadino, profesor en Coimbra, hizo una especie de gran compilación sistemática de la filosofía cristiana con el título de DISPUTATIONES METAPHYSICAE, tomando nominalmente como base a Santo Tomás de Aquino, pero introduciendo en su sistema tesis enteramente inconciliables de Guillermo Occam y Duns Scoto que simplemente-para decirlo sin ambages-rompen el espinazo de la doctrina metafísica de Santo Tomás.


Francisco_Suarez_(1590)_Commentariorum_ac_disputationum_in_tertiam_partem_divi_Thomae (1) 

Estas tesis son principalmente cuatro:
  1. La no distinción real entre la esencia y la existencia.
  2. El conocimiento intelectual de lo singular antes que de lo universal..
  3. El voluntarismo: distinción real del intelecto especulativo y el práctico; predominio del intelecto práctico
  4. La aptitud de existir de la materia sin la forma.
En otras muchas tesis particulares se apartó Suárez de Santo Tomás; pero estas que he nombrado son tesis fundamentales, de modo que configuran un sistema metafísico-o por mejor decir una metafísica y coherente y sin sistema- enteramente distinta y aún contraria a la de Santo Tomás; de manera que llamar al suarismo tomismo español o tomismo jesuita o tomismo moderno o tomismo de cualquier manera, es un simple equívoco; y decir que Suárez es “el mayor comentador de Santo Tomás”, es una cruda falsedad.

Suárez, lo mismo que Duns Scoto, no fue un comentador ni un discípulo sino un émulo de Santo Tomás; y siendo de poca potencia metafísica, es decir, mediocre como filósofo, intentó construir una “filosofía moderna” acogiendo la cantidad de corrientes divergentes y antitradicionales que habían tomado auge en el Renacimiento, corrientes que no llegó absorber ni a asimilar del todo.

Cualesquiera sean su méritos como teólogo y como jurista, su obra filosófica es endeble, es ecléctica, es invertebrada, no está iluminada por el sol de una intuición del Ser- lo que es propio de todo gran metafísico- sino que es un mandamiento o combinación de tesis que no pueden fundirse entre sí en una gran intuición. La decadencia de la escolástica no cesó con Suárez como como se suele decir; sino que Suárez es el producto más notable de esa decadencia. La decadencia de la escolástica viene desde el siglo XIV, desde el olvido y la negligencia en que se dejó la obra genial del príncipe de la Escolástica, Tomás de Aquino, y Suárez transformó esa negligencia en falsificación”.
(Seis ensayos y tres cartas, Ediciones Dictio, Buenos Aires,1978,pp.94-96)

 

miércoles, 11 de mayo de 2016

"Prólogo" a un libro de Edmundo Vanini

[Gentileza Vórtice.]






Datos de portadillas y pie de imprenta

EDMUNDO VANINI
58º
2ª edición aumentada
Prólogo de Leonardo Castellani (pp.9-12)
y un estudio de Monseñor Gustavo J. Franceschi
sin editorial / impreso en los Talleres Gráficos de la Escuela de Artes y Oficios “San José” Obra de Don Orione
Buenos Aires, 26 de julio de 1945
en p. 6: “El autor cede toda esta segunda edición a beneficio del pequeño Cottolengo Argentino Obra de Don Orione”

miércoles, 4 de mayo de 2016

"Palabras introductorias" a un libro de Ludwig Kösters

[Gentileza Vórtice.] 









Datos de portadillas y pie de imprenta:
LUIS KÖSTERS S. J., Profesor de Teología fundamental
LA IGLESIA DE NUESTRA FE. Fundamento teológico de la doctrina católica
versión de la 2ª edición alemana por el Profesor Juan Armelín S. J.
con palabras introductorias del Profesor Leonardo Castellani (pp.V-X)
Herder y Cía, Friburgo de Brisgovia (Alemania)
Imprimi potest 30-09-1938, Tomás J. Travi (Prepósito Provincia Argentina)
sin pie de imprenta, salvo la indicación de tipografía alemana de Herder & Cía.
presumo Bs. As. 1939/1940

martes, 26 de abril de 2016

Castellani y los obispos


Terminado el Concilio Vaticano II, en el territorio de la República Argentina se crean varias diócesis, renuncian viejos obispos y se nombran nuevos para reemplazarlos, otros prelados son desplazados a diócesis más o menos vistosas según su predisposición para encarar las reformas. [Cf. http://www.aica.org/guia-n-diocesis.html y http://www.catholic-hierarchy.org/country/dar.html]

Frente a esto, el P. Castellani sin ser en principio enemigo de estos cambios postconciliares, es sin embargo escéptico frente al entusiasmo de la prensa católica y secular, y lo refleja en esta nota de su primera Jauja.



lunes, 11 de abril de 2016

Adán Buenosayres en el cine

Preestreno de Adán Buenosayres: La película dirigida por Juan Villegas tendrá tres proyecciones en el BAFICI. 

Las funciones serán: 

Jueves 14 - 18:00 h VILLAGE RECOLETA Sala: 7
Viernes 15 - 15:00 h VILLAGE RECOLETA Sala: 7
Domingo 24 - 17:45 h ARTEMULTIPLEX BELGRANO Sala: 3




viernes, 18 de marzo de 2016

22ª Faja de Honor "Leonardo Castellani"

aica.org  |  Especial  |  Cursos, Seminarios y Charlas
Martes 15 Mar 2016 | 09:55 am
Buenos Aires (AICA): Hoy, martes 15 de marzo, se cumple el 35º aniversario de la muerte del escritor y pensador católico padre Leonardo Castellani. Con ese motivo el Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico rinde un homenaje a su memoria mediante la 22ª Entrega Faja de Honor que lleva su nombre, destinada a premiar obras editadas durante el año 2015 en su primera edición.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Recuerdo de Castellani en Radio Nacional


En el día de ayer, martes 15 de marzo de 2016, en Radio Nacional AM 870, durante el programa Con todo el país (9-13 hs.), de Oscar "Cholo" Gómez Castañón, se recordó que en la misma fecha, en 1981,

"fallece el sacerdote católico Leonardo Castellani, quien también desarrolló actividades como escritor y periodista. Escribió ensayos de temática religiosa, filosófica y socio-política, novelas, cuentos y poesía."



martes, 15 de marzo de 2016

El crimen de Ducadelia


En 1959, Ediciones "Doseme", Diagonal Roque Sáenz Peña 1119, de la Ciudad de Buenos Aires, publica del Padre Castellani el libro El crimen de Ducadelia y otros cuentos del trío.

No hemos podido encontrar mucha información sobre la editorial, sólo que publicaron el libro La Reforma Social, del economista demócrata cristiano --muy famoso en aquellos años-- Francesco Vito, El hombre y su máscara: Estudios de Psicología Social del abogado y sociólogo católico Dr. Roberto C. Covián y una traducción de Juan M. Iglesias a Huelga y Moral del P. Jean-Baptiste Janssens, curiosamente, el que como superior general de la Compañía de Jesús, expulsó a Castellani de ella.

La edición era en rústica y contaba con 155 páginas.






Como sucede con otros de los protagonistas de las novelas castellanianas, Ducadelia es el mismo Leonardo Castellani Contepomi o un aspecto de él. Pío Ducadelia (o Duca d'Elia) va aparece también en su novela fantástica Juan XXIII/XIV, que tanto dio que hablar en el último tiempo (ejemplos aquíaquí, aquí y aquí) y en artículos periódisticos cumpliendo un poco la función que en otras ocasiones tuvieron el tío cura Cipriano, el periodista Jerónimo Del Rey (o Delrey) o el "viejo" judío converso  Benjamín Benavides (o Don Benja).

Ediciones Nueva Hispanidad, en 2001, reeditó el libro como El crimen de Ducadelia y otros cuentos del trío (184 pp.), enlace aquí.

En cuanto a la riqueza literaria de estos cuentos policiales de Castellani, los mismos han tenido menos suerte que los que tienen como protagonista al "Padre Metri" y muchísimo menos que los de otros autores liberales o marxistas, sin embargo el Dr. Darrell B. Lockhart, profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Nevada en Reno, incluye en su Latin American Mystery Writers: An A-to-Z Guide (Westport: Greenwood, 2004) un trabajo del profesor franco-argentino Néstor Ponce que rescata y revalora la figura de Castellani como autor del género y, en especial, El Crimen de Ducadelia.

Recordaba recientemente una carta de lectores de Juan Manuel Boggio Videla publicada en el diario La Nación que la novela multipremiada de Martín Caparrós, Valfierno, parece, sin decirlo, tomar como idea el cuento "El caso de la curva de la Gioconda", incluido en este volumen de Castellani que comentamos.

Sean, quizá, estos tímidos reconocimientos, los que la obra novelística del Padre Castellani no ha tenido aún.
 




lunes, 29 de febrero de 2016

Cuando Maritain se refirió a Castellani




Tomado de:
Jacques Maritain, Arte y Escolástica (Buenos Aires: Club de Lectores, 1972),
 1ª edición castellana de la 3ª edición francesa de Art et Scolastique (París: Louis Rouart et Fils, Editeurs). Traducción de María Mercedes Bergadá. Supervisión de Juan Manuel Fontenla.
 

viernes, 5 de febrero de 2016

† Patricio Randle, q.e.p.d.

Me piden que prologue este libro y mi pregunta ha sido: ¿Por qué yo? Honestamente, mi campo no es la Psicología por mucho que haya estimado al Padre Castellani. Me contestan que la razón del pedido es porque soy el único sobreviviente que conocen que haya asistido al curso sobre cuya versión textual dictada por el autor en 1953 se ha editado esta obra. 

La lectura de los originales ha sido para mí una experiencia muy honda porque me ha hecho revivir un momento de mi vida y recordar esas maravillosas lecciones recibidas del Padre

He dicho que no soy psicólogo y no importa ciertamente pues lo que nos enseñara Castellani era lo que un hombre medianamente culto debiera saber de Psicología y que precisamente no coincide con lo que nos dictaran en el bachillerato sino como la contracara de aquello. Lejos de la Psicología positivista, de la Psicometría y de una Psicología reñida con la Metafísica, las lecciones que siguen demuestran que para ser buen psicólogo se necesita cultivar el hábito y no encerrarse en el método, pero teniendo una base filosófica

Que es lo que demuestra Castellani enseñando con lenguaje llano —nunca hablaba “en difícil”— aun de las nociones más sutiles del alma. Todo sin neblinas subjetivas (a las que son proclives especialmente los psicoanalistas), transparente, lúcido y todo sobre un fondo de la realidad como es: completa, sin abstraer nada de su contexto. 

Para lo cual acude, cuando las circunstancias lo aconsejan, a la anécdota oportuna, el chiste ocurrente, al juego de palabras ingenioso; todos recursos didácticos finísimos que ayudan a entender mejor las cuestiones del alma que se presentan como una imagen y no como productos de puros raciocinios. 

Recuerdo que las clases de este curso memorable durante los meses de invierno empezaban a las 18:30 en punto los martes y costaban $10, lo cual era una pobre retribución a enseñanzas que no tenían precio pero que le venía bien al Padre desheredado por la Compañía y sin un lugar donde caerse muerto. ¡Por suerte vivió 27 años más! El lugar era el Teatro del Pueblo que ya no existe más aunque el edificio de Diagonal Norte a un paso del Obelisco todavía existe. Había que bajar al sótano por una escalera estrecha lo cual le daba el aire de una cueva subversiva, como lo fue originalmente esta sala donde se representaban exclusivamente obras de autores socialistas y anarquistas, con la particularidad de que después de la función había un debate. En este teatro insólito, el Padre Castellani subía al escenario, que estaba muy alto, con toda energía y se paseaba ágilmente de un extremo al otro mientras hablaba o se detenía frente a un pizarrón donde dibujaba esquemas o escribía nombres y frases que apelaban a la retentiva del público. Su voz modulaba dentro de un amplio registro convirtiéndose en vozarrón viril cuando convenía, adoptando tonos inesperados cuando imitaba a los personajes de los relatos y jamás cayendo en la monotonía

Mi encuentro con los originales de este curso no podría celebrarlo más pues es para mí como recobrar la memoria de un recuerdo muy caro intelectualmente hablando. Por sus características, leerlo ahora es como estar oyéndolo a su autor con su estilo directo, sin remilgos, sin frases hechas, con ese estilo conversado que tenía su oratoria no dirigida al mundo abstracto sino a cada uno de sus oyentes. De allí que pudiera decirse en verdad que el Padre Castellani daba estas conferencias para todo público, en el buen sentido de la expresión pues aunque fuera heterogéneo cada uno en su nivel recibía su mensaje. Tal vez podría compararse su fecundidad a un mar lleno de pesca la cual pudiera ser recogida con distintos tipos de redes según las especies. Porque nadie se quedaba sin cosechar. 

Me acuerdo bien que hablando con mi novia de entonces —que es mi mujer desde hace más de 40 años— le previne de que el Padre era un poco excéntrico y que tal vez le chocara. Para mis adentros yo tenía un poco de respeto humano porque me parecía que no podía presentarlo como un gran profesor por tener esa modalidad. Ella acababa de llegar de Cambridge en cuya Universidad se graduara y después de la primera conferencia me respondió: “El Padre Castellani me recuerda mucho más a los buenos profesores que tuve allá que a esos profesores pomposos que son tan comunes aquí.” Y es cierto, la falta de convencionalidad es una buena cualidad de los docentes universitarios ingleses —como lo pude comprobar después teniéndolos como maestros y como colegas en Londres— que se caracterizan por tener una soltura de espíritu no muy fácil de hallar entre nosotros. 

Estas clases de Psicología ciertamente no se parecen en nada a la lectura de un Tratado, como suelen ser frecuentemente las clases “doctorales”, sino que más bien se asemejan a una visita guiada a un laboratorio; no tenían nada de librescas y en todo caso uno participaba del experimento antes de sacar las conclusiones del caso. Todo lo que decía el Padre tenía una “fuerza tremenda”, eso que él mismo define como “la suprema cualidad de la literatura”. Por lo cual me quedó siempre pendiente una pregunta que me hubiera gustado hacerle: siendo así: ¿por qué quería y admiraba a Borges?, ya que haciendo aquella afirmación había dado en el clavo de por qué Borges no puede ser considerado un gran autor puesto que toda su literatura carece de esa fuerza tremenda que está necesariamente emparentada con la noción de “mysterium tremendum” que define a la Religión. Vaya uno a saber; el caso es que releyéndolo ahora me ha ayudado a descubrir el quid de la cuestión. 

Es que muchas cosas que he venido dando por sabidas hasta ahora, como descubiertas por mí mismo, me parece que las aprendí en este curso inolvidable. Algún psicólogo pedante y superficial dirá que la bibliografía que cita Castellani está pasada de moda. El contestaría que sí y remarcaría de moda pero también nos recordaría con von Monakof que “lo que en Psicología no es tan antiguo como el mundo es falso”. Suprema sabiduría de detectar primero lo permanente, lo principal y dejar lo accesorio en segundo lugar. 

Es curioso que, cuando hablando de la educación de los sentimientos hace algunas recomendaciones sobre la formación de un seminarista, resulte que todas las virtudes aconsejadas las tenía él en grado sumo: una sólida formación intelectual, educación artística, don de oratoria y hasta cierto histrionismo sin el cual la predicación puede ser poco efectiva: el ideal del hombre completo que él llenaba a las mil maravillas con humildad y hasta una exagerada timidez que sabía vencer cuando era preciso establecer comunicación con un auditorio nutrido y heteróclito. 

Porque el Padre Castellani no sólo sabía Psicología teórica sino que daba testimonio de dominar la práctica igualmente. Que es la que demostró en este curso felizmente rescatado para este tiempo y el que venga. 

Algún lector se preguntará si este es un libro de Psicología religiosa ya que su autor es un sacerdote y habrá que contestarle que sí, pero de la buena. Nunca cae en el lugar común, ni en la beatería. Al contrario, la combate. Lo religioso en este libro no viene prefabricado ni es, por lo tanto, deleznable. Pero todas sus reflexiones ayudan extraordinariamente al conocimiento del alma, de la propia alma, sin lo cual las virtudes personales pierden todo sustento. Y eso hay que saber agradecerlo porque no hay muchos autores que nos ayuden en ese sentido: una Psicología “desde el alma” en vez de sólo “hacia el alma”. 

Patricio H. Randle*

"Palabras Liminares" a Psicología Humana del P. Leonardo Castellani.

*Biografía publicada por la Fundación Konex al otorgarle el Premio 1987 aquí.

Patricio Horacio Randle 3/III/1927 - 1/II/2016


jueves, 4 de febrero de 2016

Postfacio del Padre Castellani a su traducción del Señor del Mundo, de R.H.Benson

He traducido este libro para una persona, y si ella lo lee, lo demás no importa, pero puede ser útil, si no me engaño, a muchos otros.

Qui scribit, bis legit, decían los romanos; bien pudieran decir: qui vertit, ter legit, el que traduce, lee tres veces… [Seguir leyendo.]

martes, 1 de diciembre de 2015

Aragón, Ordóñez y D'Angelo sobre Castellani




Las tres notas se publicaron en el nº 41 de la revista Cabildo de marzo de 1981 con motivo del fallecimiento del P. Leonardo Castellani el 15 de marzo de aquel año.

Domingo Demaría era pseudónimo de Roque Raúl Aragón.
V.E.O. eran las iniciales de Víctor Eduardo Ordóñez.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Repositorio de obras del P. Castellani

Obras del Padre Leonardo Castellani en “Que no te la cuenten”

Si ha habido un autor que, en el mundo católico del siglo XX ha quedado relegado y que merece ser conocido, ese fue el Padre Leonardo Castellani.
Como sus obras se encuentran aquí y allí en el espacio virtual, hace tiempo que quería colocarlas en orden para su consulta.
Vengan, entonces, como un humilde aporte
P. Javier Olivera Ravasi

Para descargar las obras, pueden hacer clic AQUÍ

Para una biografía completa de la primera parte de su vida, AQUÍ (en formato mobi) o AQUÍ (en formato pdf), con permiso expreso de su autor.
También puede ser de utilidad el congreso realizado en su honor, AQUÍ
leonardo-castellani

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lunes, 23 de noviembre de 2015

Con todos se peleó (Juan M. de Prada)


[http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=25385]

En mi existencia de lector he saboreado muchos deslumbramientos; pero ninguno tan gigantesco y perdurable como el que me proporcionó el argentino Leonardo Castellani. Con legítimo orgullo, puedo confesar que si hoy no soy un escritor sistémico, ni un católico chirle al uso, se lo debo a este gran maldito, que con todos se peleó salvo con Dios; también sin asomo de hipérbole, puedo añadir que, si he mantenido el entusiasmo por mi vocación en medio de tantas zancadillas y puñaladas traperas, ha sido gracias al ejemplo de este escritor duro y precioso como un diamante que supo sobreponerse a todas las penurias y animosidades. Y puede que también conserve la fe gracias a su influjo benéfico. Castellani ha sido mi faro en las noches oscuras del alma, mi consuelo en la tribulación, mi guía en la pesquisa de la verdad, mi profesor de energía, mi protección contra los sobornos mundanos y mi intercesor en el cielo; pues un pecador tan denodado como yo necesita un abogado tan pugnaz como Castellani.
Apasionado polemista, detractor implacable de la modernidad y de toda su cochambre ideológica, Castellani es sobre todo un campeón de la ortodoxia, que como ya sabemos es la única forma de heterodoxia que nuestra época repudia. Resulta, en verdad, sobrecogedor, que un escritor tan formidable haya sido confinado en los desvanes donde se pudren los escritores prescindibles; y tal confinamiento lo ha consumado la canallesca cultura sistémica, pero también -no nos engañemos- la desidia de los presuntos «buenos». Castellani se distinguió por sostener -y no enmendar- aquellas posturas estéticas, filosóficas o religiosas que los repartidores de bulas del cotarro cultural han decidido demonizar; las mismas que por respetos humanos, allanamiento ante el mundo o cobardía propia de eunucos muchos católicos (incluidos los que gastan báculo) no se atreven a defender. Aunque, para ser del todo sinceros, esta condena en muerte no es muy distinta de la que Castellani soportó en vida: expulsado de la Compañía de Jesús, sufrió todo tipo de tropelías, hasta morir viejo y achacoso, sin más refugio que unos pocos fieles que lo confortaron en la desdicha y la lealtad acérrima a sus dos vocaciones -la sacerdotal y la literaria-, íntimamente desposadas entre sí.
Terrible polemista
Nacido en 1899 en Reconquista, un pueblo santafesino, Castellani era hijo de emigrantes italianos. Su padre, un periodista librepensador, halló la muerte en una confusa trifulca con policías corruptos; es posible que este hecho marcase su carácter, misántropo y un poco neurótico. Por influjo de su piadosa madre, Castellani ingresa en la Compañía de Jesús en 1918; y la Compañía, que descubre enseguida sus dotes extraordinarias, lo envía a estudiar a Roma y a la Sorbona. En estos años de brillo y cosmopolitismo, Castellani prueba sus primeras armas literarias, que abarcan casi todos los géneros: volúmenes de relatos como «Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas» (con joyas que nada tienen que envidiar a los escritores más renombrados del género fantástico) o «Las muertes del padre Metri» (una especie de Padre Brown santafesinio), así como sátiras y colecciones de artículos como «El nuevo gobierno de Sancho» o «Las canciones de Militis», en las que junto a una cultura ecuménica Castellani revela dotes de apologeta consumado y temible polemista, dotado de un estilo vibrante y un humor socarrón de estirpe cervantina que le permite derribar los espesos muros de la mentira como si estuviesen hechos de alfeñique.
Son años en los que Castellani prodiga su pluma en las publicaciones más variopintas, exponiendo ideas disolventes, lúcidas hasta la imprudencia, que le van ganando una legión de enemigos, tanto entre las sotanas como entre los mandiles. Si sus comentarios políticos son tan luminosos como devastadores, sus ensayos religiosos fustigan sin melindres el vicio del fariseísmo y la sosería de una Iglesia resignada a la inanidad; y nada tan regocijante como sus artículos de crítica literaria, donde pone como chupa de dómine a todos los santones del canon, desde el tostónico James Joyce al señoritingo Borges.
En todas estas obras, Castellani muestra una hondura intelectual y una capacidad admirable paraprovocar en la inteligencia un movimiento de adhesión gozosa (o de rechazo fulminante, si la inteligencia está infestada de paparruchas políticamente correctas). Y es que nuestro autor era eso que los franceses llaman un «maître à penser», alguien que, a través de sus reflexiones, no sólo nos invita a pensar, sino que vertebra y muscula nuestros pensamientos; alguien que no sólo acicatea nuestra inteligencia, sino que la nutre, la robustece, la dota de un andamiaje robusto y, a la vez, la impulsa por caminos nunca antes transitados.
Con razón un escritor tan peligroso ha sido execrado igualmente por los impíos, los esnobs y los meapilas, y tanto en la vida como en la muerte…


Juan Manuel de Prada
Escrito originalmente en el diario ABC









ACTUALIZACIÓN 24-NOV-2015: También el portal español Religión en Libertad reproduce el artículo.





viernes, 6 de noviembre de 2015

Recuerdo del homenaje por los 80 años del Padre Castellani






[Revista Cabildo, 2ª época, año IV, nº 27, Buenos Aires: 6 de septiembre de 1979. Director: Ricardo Curutchet. Secretario de Redacción: Juan Carlos Monedero.]

jueves, 29 de octubre de 2015

Recuerdo de una injusticia poco conocida sufrida por Castellani

Revista Cabildo, año I, nº 3, Julio de 1973.

El hecho ocurrió el 2 de junio de 1973, cuando el Pbro. Osvaldo Francisco Musto (1934-2011), recientemente nombrado párroco de Santa Elisa, en la calle Salta 2290, frente al Hospital Rawson, en el barrio de Constitución, expulsa al P. Leonardo Castellani de su parroquia y le prohíbe seguir diciendo Misa en ella.


Vista actual del ex-Hospital Rawson y de la iglesia de Santa Elisa.