Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

Para comunicarse con nosotros, escribir a castellaniana1899ARROBAgmailPUNTOcom

Temas

Biográficas Esjatología Apokalypsis Fariseísmo Literaria Camperas Liberalismo Profecía Conti Enseñanza Psicología Bloc de notas Patriotismo Poesía Verdad Domingueras Evangelio Jauja Jorge Luis Borges Papeles Sebastián Randle Sancho Dulcinea Ernesto Sábato Kirkegord Tomás de Aquino Chesterton Democracia Fierro Juan XXIII/XXIV Oraciones Catolicismo mistongo Ruiseñor San Agustín Vuelve o no Caillet España Homilías Metri Nuncio Tradición Audouard Decíamos Esperanza Fermín Chávez Francia Freud Fábulas Graffigna Iglesia Argentina Leopoldo Marechal Militis Obediencia Reportaje Rosas Salta Arte Benson Catecismo Clase Dirigente Delfina Bunge Fernández de la Cigoña Ichtys Leopoldo Lugones Martita Metafísica Mi Tío el Cura Parábolas Políticas Reforma Sacrificio Suarecianismo Alcañiz Amistad Aristocracia Barletta Baudelaire Calderón Bouchet Cardenal Newman Cobardía Disandro Duhalde Espiritualidad Fabulas camperas Fantasma en coche Federico Ibarguren Gera Jorge Castellani Juan Manuel de Prada Juan Marzal Juan XXIII/XIV Judíos Maritain Mikael Milenismo Opinión Ortega Peña Pablo Hernández Papa Policial Rosal Schopenahuer Sermones Virgen de Luján Alianza Allegri Anquín Aragón Armelin Astrada Barcia Belloc Belén Bettanin Billot Bloy Castañeda Claudel Corpus Cuento Cultura Delaney Delhez Demonio Dictio Drama Eguren Filippo Gamallo Giusti Hegel Hernández Arregui Horacio Igualdad Itinerarium Jousse Juan Luis Gallardo Juan Sasturain Juan de la Cruz Kant Kösters La Hostería Volante Lingüística Max Scheler Meyer Mugica Norte Bravo País en Crisis Periodismo Pluma Ponferrada Prada Prudencia Pío de Pietralcina Revolución Rougés Sabiduría Salvat Schoo Teología Teresa La Grande Trinidad Vallejo Vanini Venganza Verdera Vintila Horia Voluntarismo Walsh

miércoles, 23 de julio de 2014

Antologías...




Leonardo Castellani (Antología). Selección, con una introducción de Luis Vizcay. Ediciones Culturales Argentinas (Secretaría de Cultura, Ministerio de Educación y Justicia). Buenos Aires, 1962. 130 pp.

"Luis Vizcay" era Luis Castellani Vizcay, sobrino del Padre, hijo mayor del Dr. Luis Oscar Castellani Contepomi y de la Sra. Isabel Vizcay Diez.


domingo, 13 de julio de 2014

Ediciones raras: "Los papeles..."

Segunda edición de Los Papeles de Benjamín Benavides realizada en México en 1967. Eran 409 páginas de 17 x 12 cm., con tapa rústica con solapas.





viernes, 11 de julio de 2014

Tres traducciones poéticas

(Tomado de Literatura & Traducciones.)



ARIETTE III
 Il pleure dans mon cœur
 Comme il pleut sur la ville
 Quelle est cette langueur
 Qui pénètre mon cœur?

 O bruit doux de la pluie
 Par terre et sur les toits!
 Pour un cœur qui s'ennuie,
 O le chant de la pluie!

 Il pleure sans raison
 Dans ce cœur qui s'écœure.
 Quoi! nulle trahison?
 Ce deuil est sans raison.

 C'est bien la pire peine
 De ne savoir pourquoi,
 Sans amour et sans haine,
 Mon cœur a tant de peine!

*
Llueve en mi corazón
como en la villa llora
que es esta desazón
que entra en mi corazón…?
Ruido dulce de agüita
por tierra y en el techo
Para un alma con cuita
Oh el canto del agüita.
No hay razón, corazón
que te descorazonas. . .
¡Qué! ¿Ninguna traición?
Es llanto sin razón.
Y no hay peor dolor
que no saber porqué
sin odio y sin amor
siento tanto dolor…
 
SCHLIESSE
Schliesse mir die Augen beide
mit den lieben Händen zu!
Geht doch alles, was ich leide,
unter deiner Hand zur Ruh.

Und wie leise sich der Schmerz
Well' um Welle schlafen leget,
wie der letzte Schlag sich reget,
füllest du mein ganzes Herz…
*

Ciérrame los dos ojos con tus manos
Piadosas y por mí gastadas
Y morirán mis sufrimientos vanos
Mis sueños truncos, mis odios paganos
En tus manos amadas.
Y el viejo corazón, qué suave y fuerte
Su último golpe en inmortal murmullo
Dará con voluntad de vida y muerte
Para no verte más y siempre verte
Lleno de ti, y enteramente tuyo.
 
DIE BOTSCHAFT
Mein Knecht! steh auf und sattle schnell,
Und wirf dich auf dein Roß,
Und jage rasch durch Wald und Feld
Nach König Duncans Schloß.

Dort schleiche in den Stall, und wart,
Bis dich der Stallbub schaut.
Den forsch mir aus: "Sprich, welche ist
Von Duncans Töchtern Braut?"

Und spricht der Bub: "Die Braune ist's",
So bring mir schnell die Mär.
Doch spricht der Bub: "Die Blonde ist's",
So eilt das nicht so sehr.

Dann geh zum Meister Seiler hin,
Und kauf mir einen Strick,
Und reite langsam, sprich kein Wort,
Und bring mir den zurück.

*
Escudero
Toma el mejor palafrén.
Vete a la ciudad corriendo
Corriendo a todo correr
A ver cuál es la que casa
De las dos hijas del Rey.
Escudero
Has de hacerme esta merced:
Preguntar cuál es la novia
De las dos hijas del Rey
Si es la rubia, ven y dímelo
Ven, amigo, ven
No te tardes, no demores:
Mata el ágil palafrén
Corre, apura, aguija, vuela
Por el campo y por la míes,
Vuela, vuela, que mi vida
Va en los cascos del corcel. . .
Si es la morena, no corras,
No te apures, no hay por qué.
Ven tranquilamente, amigo,
No les destroces la mies
No me mates el caballo
No te ahogues con la sed. . .
Sino párate un momento
En la Puerta de Algazel
Donde vive un cordelero
Y cómprame un buen cordel.

 
 

jueves, 10 de julio de 2014

Jauja


Reverendo Padre Leonardo Castellani

De Kirkegord a Tomás de Aquino – Apéndice II.
Su Majestad Dulcinea, página 101.


El año cincuenta – y, antes del 60 (no recuerdo la fecha) – acabé de leer meditadamente el gran tratado de Kirkegord “Posdata definitiva no científica a las Nonadas Filosóficas”, después de haber leído otras obras menores para alcanzar su comprensión. El libro me fascinó (o más elegante me impactó) de tal modo que ese mismo día escribí el poema kierkegordiano Jauja , el mejor de los míos (esto quizá no sea decir mucho) con una facilidad no ordinaria, como si alguien me lo dictase.

Uso allí la alegoría de un viaje arriscado por mar a una de las Islas Afortunadas para corporizar el “Itinerarium Mentis” del místico danés; como Fray Juan de Yepes usó la de una subida a la montaña, Santa Teresa el ingreso a la cámara más íntima de un palacio, el Inglés Bunyan el de un viaje a pie plagado de obstáculos y peripecias alegóricas; y así otros poetas místicos.

La escrición del poema, que va aquí en apéndice, me dejó la impresión de que el danés me había ayudado, como se lo pedí, lo cual significaba que se había salvado y estaba con Dios, lo cual se puede tener por superstición (y Uds. caros lectores pueden tenerlo) pero en mí es convicción soberana.

El poema comienza:

Yo salí de mis puertos tres esquifes a vela
y a remo a la procura de la Isla Afortunada
que son trescientas islas, mas la flor de canela
de todas es la incógnita que denominan Jauja:
hirsuta, impervia al paso de toda carabela,
la cedió el Rey de Rodas a su primo el de León
sólo se aborda al precio de naufragio y procela
y no la hallaron Vasco de Gama ni Colón.
O
Rompí todas mis cosas, implacable exterminio,
mi jardín con sus ramos de cedrón y de arauja,
mis libros de Estrabonio de Plutarco y de Plinio
y dije que iba a América, no dije que iba a Jauja.
Pinté verdes los cascos y los remos de minio
y las vela como alas de halcón y de ilusión,
quedé sin rey ni patria, refugio ni dominio,
mi madre y su pañuelo llorando en el balcón.
O
Muchas veces la he visto, diferentes facciones,
Diferentes lugares, siempre la misma Jauja:
sus árboles, sus frondas floridas, sus peñones
sus casas, maderamen del más perito atauja:
su señuelo hechicero de aromas y canciones
enfervecía el celo de mi tripulación
mas desaparecían sus mágicas visiones
apenas la ardua proa tocaba el malecón.
O
La he visto entre las brumas, la he visto en lontananza
a la luz de la luna y al sol de mediodía
con sus ropas de novia de ensueño y esperanza
y su cuerpo de engaño decepción y folía.
esfuerzo de mil años de huracán y bonanza,
empresa irrevocable pues no hay volver atrás,
la isla prometida que hechiza y que descansa
cederá a mis conatos cuando no pueda más.
O
Surqué rabiosas aguas de mares ignorados,
cabalgué sobre olas de violencia inaudita,
sobre mil brazas de agua con cascos escorados
recorrí la traidora pampa que el sol limita
desde el cabo de Hatteras al golfo de Mogados
dejando atrás la isla que habitó Robinsón
con buena cara al tiempo malo y trucos osados
al hambre y los motines de la tripulación.
O
Me decían los hombres serios de mi aldehuela
“Si eso fuera seguro con su prueba segura
también me arriesgaría, yo me hiciera a la vela,
pero arriesgarlo todo sin saber, es locura…”
Pero arriesgarlo todo justamente es el modo,
pues Jauja significa la decisión total,
y es el riesgo absoluto, y el arriesgarlo todo
es la fórmula única para hacerla real.
O
Si estuviera en el mapa y estuviera a la vista
con correos y viajes de ida y vuelta y recreo,
eso sería negocio, ya no fuera conquista
y no sería Jauja sino Montevideo.
Dar dos recibir cuatro, cosa es de petardista,
Jauja no es una playa —Hawaii o Miramar—.
No la hizo un matemático sino el Gran Novelista,
ni es hecha sino para marineros de mar.
O
Las gentes de los puertos donde iba a bastimento
risueñas me miraban pasar como a un tilingo,
yo entendía en sus ojos su irónico contento
aunque nada dijeran o aunque hablaran en gringo,
doncellas que querían sacarme a salvamento
me hacían ojos dulces o charlas de pasión,
la sangre se me alzaba de sed o sentimiento,
mas yo era como un Sísifo volcando su peñón.
O
Busco la isla de Jauja , sé lo que busco y quiero
que buscaron los grandes y han encontrado pocos,
el naufragio es seguro y es la ley del crucero,
pues los que quieren verla sin naufragar, son locos…
quieren llegar a ella sano y limpio el esquife,
seca la ropa y todos los bagajes en paz,
cuando sólo se arriba lanzando al arrecife
el bote y atacando desnudo a nado el caz.
O
Busco la isla de Jauja de mis puertos orzando
y echando a un solo dado mi vida y mi fortuna;
la he visto muchas veces de mi puente de mando
al sol de mediodía o a la luz de la luna.
Mis galeotes de balde me lloran: ¿Cuándo, cuándo?
Ni les perdono el remo, ni les cedo el timón.
Este es el viaje eterno que es siempre comenzando,
pero el término incierto canta en mi corazón.

O

O

Oración

Gracias te doy Dios mío que me diste un hermano,
que aunque sea invisible me acompaña y espera,
claro que no lo he visto, pretenderlo era vano,
pues murió varios siglos antes que yo naciera,
mas me dejó su libro que, diccionario en mano,
de la lengua danesa voy traduciendo yo,
y se ve por la pinta del fraseo baquiano
que él llegó, que él llegó.