Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

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miércoles, 31 de octubre de 2012

Juan Manuel de Prada y Leonardo Castellani




ALBERTO ESTELLA 

Los intelectuales son con frecuencia cobardes. Entre ellos suele alzarse históricamente alguna voz en el desierto, clamando por una idea, criticando una costumbre social, exigiendo una actitud ética. Eso fue Unamuno, un intelectual comprometido, insobornable para los políticos, honrado en sus creencias. Si no fuera bastante con sus polémicas intervenciones orales, o sus pendencieros artículos de prensa, bastaría recordar "Contra esto y aquello", en que empieza defendiéndose de las críticas en Chile por un libro que reconoce "embestí sin compasión", y concluye previniendo a los lectores, que Dios les librara de chocar con un literato, un "ebanista de la prosa barnizada". Una actitud análoga adoptó el teólogo argentino Leonardo Castellani, al que Juan Manuel de Prada, que ayer dio una lección magistral en el ciclo unamuniano del Casino, llama el Chesterton de la lengua española. Sus polémicos escritos los editó el joven y laureado escritor zamorano (perdón por el tópico), bajo el expresivo título "Como sobrevivir intelectualmente al Siglo XXI". 


Como aprendiz aventajado de uno y otro, y mucha vida por delante para alcanzarlos, Juan Manuel de Prada no solo ha escrito novelas o ensayos, y dirige el excelente programa de Intereconomía "Lágrimas en la lluvia", sino que ha bregado intelectualmente en todos los medios, entre otras cosas, en defensa de sus convicciones, porque como dijo de si mismo Castellani, Prada es "contagiosamente católico", y yo añadiría que ejemplarmente íntegro.

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1 comentario:

mecheverria dijo...

Pues permítanme disentir, pero un personaje como Unamuno si algo no fue es un católico ejemplar. De hecho toda su obra parece dirigida a hacer dudar a los católicos de su fe, y una obra como San Manuel Bueno Mártir merecería estar en el Índice de libros prohibidos si tal cosa existiera.

En cuanto a Juan Manuel, que en sus escritos si me parece un católico al menos digno de respeto, pero en su vida privada hay muchas cosas que no son ejemplares, por mucho que lo bendiga Rota, y produce más escandalo del necesario.